jueves, 4 de junio de 2015

LA RUTA DEL GANADO


                                                                    Por Oscar Carrasquel
                                                            Villa de Cura, estado Aragua




Calculábase un rebaño  de cuatrocientas reses que llevaban los vaqueros con destino a "La Sabana"  de Villa de Cura. 


Bestia, jinete y caminante salen de la llanura bravía del admirable general José A. Paéz. 

Había que pernoctar  en las noches, entre los bancos de sabanas apureñas para después continuar camino. 


O pastorear en la ribera de un caño de aguas tranquilas. Porque los ríos eran invadeables. 


A flor de agua se van acercando tembladores, caribes "capaburros" y saurios de gran tamaño. Pero aquellos hombres son precavidos.

Adelante, la voz fuerte del cabrestero, audaz,  con la copla recia a flor de labios, bebiéndose el paisaje, inventando metáforas. 


Más atrás, algunos  a pie y otros en montura,los arreadores con mandador y sombrero de pajilla,  con  pantaloncito  a la rodilla y terciada al  hombro su cobija de pelo.

"¡Ah camino más largo y solo,compañero!
Polvoriento en verano y en invierno resbaloso". 


El viejo cabrestero asegura en su canta, que una noche conoció al catire Florentino Coronado cuando venia jineteando romances y coplas.

Después de unas cuantas jornadas, jadeantes, de tanto tragar leguas de caminos, hace su entrada el arreo a La Villa.

Primero costeando "El Calvario", buscando el camino real del cerro  "El Vigía", a calmar su sed en la laguna de "La Sabana" de La Villa.

La ruta en nuevos tiempos la tiran  por la calle "El Ganado", el bramido de reses y el relincho de caballos traspasa "Los Coloraditos", para caer a las mangas de espera del fundo "La Aduana".

Hombre de pie descalzo, bestia y copla sestean a pleno sol, bajo la sombra de los Samanes y Merecures en un claro de "La Sabana" villacurana.

Allì, adonde se enlaza la llanura con el valle, durante varios días se topan vendedoes y compradores de ganado.

La Alameda,  La Romana y las Posadas de La Villa, en la primanoche, se convertían en jolgorio. 

En los negocios las conversaciones de los llaneros, versan sobre animales extraviados y demás peripecias del camino.

El sol ya va desapareciendo por el horizonte. Noche de fiesta y contrapunteos en las enlunadas calles villacuranas.  

Esta copla se popularizó mucho entre los arreadores de ganado de aquella época:

Ajila, ajila, noooovillooooo
Por la huella del cabrestero
Que te llevan pa La Villa
A cambiarte por dinero.




                                                                                                              La Villa, junio de 2015






 


Nota: En esa época La Villa era  centro de atención de toda Venezuela porque era como un gran mercado donde se comercializaba todo el ganado que venía del llano.  Obviamente no había carreteras sino trochas.
No habían llegado los chinos. Comenzaron a venir los árabes.
La hacienda La Aduana que menciono era propiedad del General Juan Vicente Gómez.  Cuando pasaba para San Juan de Los Morros hacía que la comitiva se detuviera para pasar revista al ganado y conversar con el encargado.







Sitio web de la imagen: http://www.verfotosde.org/venezuela/imagenes-de-Bruzual-13481.html

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