domingo, 1 de noviembre de 2015

SEMBLANZA DE JOSÉ SEIJAS… AMANTE DEL PERIODISMO



 José Seijas y su esposa Paula Gonzalez de Seijas.


                                                                                            
  Por Oscar Carrasquel 

No hay momento mejor  que el emocionado sonar en la radio de los primeros cánticos de aguinaldos y gaitas navideños, para recordar a Joseito Seijas, como cariñosamente lo llamábamos sus coterráneos y amigos  más cercanos. Un hombre por demás emblemático en su tiempo y conocido en toda La Villa. Hoy silenciado de manera indebida. Olvidado  por su ciudad cual seco estío, no obstante que la quiso, y  la supo defender con vehemencia desde su tribuna comunicacional a la par del editor Inocencio Chencho Adames.  

Comenzamos renovando nuestro  sentido pésame a su distinguida familia, a su hermano Miguel Seijas, y muy especialmente extendemos este sentimiento de pesar a sus hijos, Alfredo, Mahuampy y  Yumilcar Seijas González, y a todas sus nietas y nietos.  

José Seijas Alayón, nace en Villa de Cura el 20 de mayo de 1933, en el hogar constituido por sus  padres José Mercedes Seijas y Elena Alayón de Seijas. Su padre lo inclina al estudio de los primeros grados y al trabajo desde pequeño, aconsejándolo bajo el mamonero del patio de la casa vieja. La muerte lo pasó a recoger  cuando iba a cumplir 78 años en su natal ciudad el 08 de febrero de 2011.  

Tiempos en que los lirios de abril y mayo dejaron de dar su fragancia, dejaron de brillar, de sonreír y  decir poesías. 

Este personaje villacurano de tanta valía en el periodismo en Aragua  a quien venimos a recordar hoy, fue fundador y timonel del anchi conocido  medio de comunicación El Vigía, en cuyo frente estuvo por espacio de 33 años, con brevísimas interrupciones. Buen conversador, lector apasionado, amante del periodismo, lleno de proyectos nuevos,  bohemio, buen amigo,  luchador toda su vida. Excelente anfitrión junto a su “negra” Paula González, su amada esposa, quien fallece posteriormente; la que fue eterna baquiana de sus caminos, la que rezaba por Él,  la conocedora  de todos sus sueños y realidades, la que mejor estuvo al tanto  de su vida llena de franqueza. 

No hay duda que Seijas fue un acucioso periodista, no había cursado en ningún claustro universitario, pero fue un comunicador por inquietud y vocación, extendido en lo más profundo del alma, donde mejor se cultiva esta emotiva profesión. Respetado en todas partes como persona, locutor y periodista, más por servir a los demás que por servirse así mismo. Por algo le gustaba asesorarse y recibir orientación con los que sabían. Oteaba la información donde tuviese. Desde la etapa inicial contó también con una pléyade de excelentes columnistas y colaboradores, que además fueron amigos sempiternos. Y con la venia  de todos ellos me voy a permitir nombrar solo uno, nuestro común amigo profesor Ramón Vásquez Montaña. Yo a ellos los invito a  que propongamos que la Imprenta del municipio Zamora, acertadamente rectorada por el poeta Pablo Cabrera, se denomine “Imprenta municipal José Seijas”. 
Daba gusto ver a Joseito Seijas inclinado sobre un mesón en la sala de su casa, montando solo su periódico, diagramarlo, luego  doblarlo,  distribuirlo y repartirlo gratuitamente en la calle, mano a mano,  de persona a persona, casa por casa, entregando a la gente su periódico todos los meses, unos tiempos a pie, y la mayoría de las veces al frente del volante de su Wagooner color azul claro. La gente lo buscaba afanosamente y estaba pendiente de la salida de la publicación. 

Es bueno y relevante recordar que el periódico El Vigía obtuvo dos celebrados trofeos  bien ganados, el Premio Municipal y  el Regional de periodismo,  otorgados respectivamente por el Concejo Municipal de Villa de Cura y la Gobernación del estado Aragua; además fue objeto de muchos reconocimientos por parte de personalidades y de infinidad de diplomas y placas de instituciones, tanto públicas como privadas. 

Visto a la distancia, J0SEITO SEIJAS  tenía rostro de poeta o de viejo navegante, sobre su cabeza pintada de canas no le faltaba su boina “nerudiana” de las cuales poseía una colección de ellas bien limpias y remozadas. 

Nuestro acercamiento con el amigo fue de larga data, escribimos más de un centenar de crónicas para su periódico. Seijas era un hombre siempre de brazos y puertas abiertas para todo aquel que quisiera expresarse en las páginas de su periódico, siempre  que  observara en la temática  las buenas costumbres y  la ética comunicacional. Sin embargo es posible que en algún momento haya tenido que encarar alguna dificultad siempre dispuesto a subsanarla. 
Era además un hombre que le apasionaba la Radio. Fue productor y conductor de programas radiales donde creaba y orientaba, promovía ideas. Se esmeraba.  Tenía un programa dominical por RADIO IMPACTO, que poco a poco iba ganando sustancia. Y anteriormente había incursionado en los micrófonos de RADIO COMUNITARIA ZAMORANOS, donde disfrutábamos del entretenimiento de dos espacios suyos semanalmente.  

Cocinero de los buenos, de sancochos cruzados y parrilladas, en su tiempo libre y los domingos, y del consumir  una que otra espumosa, allá en su rancho ubicado en el asentamiento rural de El Cortijo. En ocasiones no era raro ver entre los concurrentes a músicos, declamadores, poetas, periodistas  y voces de cantantes de diferentes rincones; así como a la patota de la famosa peña morgadiana, de la cual aún quedamos en el mundo algunos de sus integrantes, incluyendo  gracias a Dios al poeta JM, su mentor. 

A Joseito lo recreaba y le encantaba mucho la música llanera de arpa, cuatro y maracas. De la cual poseía una colección valiosísima. En las tardes en su rancho veguero se arrellanaba en una silleta de cuero a oír música criolla y a contemplar el arcoíris que en la puesta solar se instalaba en el mágico cielo del hermoso valle de Tucutunemo. Y a preguntarse seguramente como haría la naturaleza para pintar de morado, blanco, rosado y de otros colores las flores de los apamates en el mes de enero. Sus pensamientos volaban en aquel pedacito de cielo azul. 

En su juventud se desempeñó  como empleado de la compañía  EVYDSA,  empresa caraqueña de mucho renombre en toda Venezuela, cuya cantera estaba ubicada en la Hacienda Barrancón, a un costado de la carretera Cagua- Villa de Cura. El dedo patronal que daba la señal en esta compañía  era el señor Rubén García, y el ingeniero Feliciano Reyna principal director de dicha empresa. 

El de ser un individuo sereno que siempre estaba alerta, se lo dejó su profesión de Técnico Radiólogo.  En el transcurrir de una cantidad de  años hasta alcanzar el tiempo de su jubilación, prestó sus servicios en el Hospital Dr José Rangel de Villa de Cura (el viejo y el nuevo), a las órdenes del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Pero también le dio tiempo para ser vacunador oficial en la campaña anti-malaria en  toda la zona de La Colonia Tovar y sus contornos, donde hubo de tener su primer contacto pleno con la naturaleza  y el mundo rural. 

Como dibujante se hizo experto en la elaboración de pendones, de avisos y vallas publicitarias y también dictó pautas como fotógrafo profesional y junto con el señor José Girlando se convirtieron en cronistas gráficos de Villa de Cura, en retratistas de hechos destacados  de la urbe, de personajes y lugares emblemáticos de la ciudad, simultáneamente los dos fueron reporteros gráficos de diversos medios escritos de la región, incluyendo la Revista EXPRESION. 

Nunca se le vio triste ni acongojado, a pesar que de manera progresiva se iban incrementando los costos de la edición de su periódico, y menos con síntomas de cansancio, todo lo contrario, era un hombre optimista, alimentador de ideas y muy activo. Nunca supo lo que fue retroceder. Cuando sentía que desmayaba,  se empinaba,  como el capitán de un buque para mirar con el optimismo de un gran navegante  las tempestades y buscar superarlas. 

Como se sabe la muerte es impredecible, más, nunca observamos en Seijas, ni siquiera un pequeño signo de que sufriera de algún quebrantamiento su salud, por esta razón a todos nos extrañó su repentina enfermedad que en pocas semanas le condujo a la muerte, recibimos la noticia cuando nos encontrábamos en las tierras de El Silbón en Guanarito, en el estado Portuguesa, lo que nos impidió estar presente en su último adiós. 

Su desaparición dejó un hondo vacío entre sus familiares y todos sus  amigos que acusamos el golpe fuerte que produjo la muerte de este  representante del gentilicio villacurano, y muy fundamentalmente la incertidumbre  que dejó su ausencia física  dentro del periodismo radial y escrito en Villa de Cura. 

Hoy sentimos que Joseito Seijas, aunque haya muerto, no se fue por completo. Ojalá lo pudiéramos volver a encontrar en un cruce de camino, o bajo el alero de cualquier casa; o “por los andamios de las flores”,  como escribió el poeta Rafael Hernández, para juntos continuar buscando personajes y describir las diferentes historias menudas de nuestro pueblo. 
José Seijas,  fue una página importante en la historia del periodismo en todo el municipio Zamora, y  particularmente en Villa de Cura, el pueblo que lo vio nacer, crecer y trabajar, cuya tierra como semilla buena le cobija eternamente en su reposo definitivo. 

Que en paz descanse tu alma, poeta. 

                                                                                                             
                                                                                                     La Villa, noviembre de 2015


COMENTARIOS:


De: Omar Gutierrez
1 de noviembre de 2015, 3:43 p. m.

Muy sentida su semblanza sobre ese gran hombre que fue José Seijas (Joseito) como popularmente se le conoció, quienes tuvimos el honor de conocerlo y tratarlo, podemos dar fé de sus afirmaciones. Paz a sus restos.
           
De:  JOSE VASQUEZ          11 de agosto de 2016, 14:55
Seijas, para mi, fue un amigo entrañable, incondicional, cuantas veces juntos buscando noticias importantes para su "HIJO"· como él llamaba a su VIGIA. cuantas veces dialogando entre las "frías" allá donde Salvatierra, tantas anécdotas. Seijas era único, excepcional, mejor amigo, él no se ha ido,aun esta presente en los corazones de los que tuvimos la suerte de haberlo conocido. hasta siempre amigo Seijas.


2 comentarios:

  1. Muy sentida su semblanza sobre ese gran hombre que fue José Seijas (Joseito) como popularmente se le conoció, quienes tuvimos el honor de conocerlo y tratarlo, podemos dar fé de sus afirmaciones. Paz a sus restos.

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  2. Seijas, para mi, fue un amigo entrañable, incondicional, cuantas veces juntos buscando noticias importantes para su "HIJO"· como él llamaba a su VIGIA. cuantas veces dialogando entre las "frías" allá donde Salvatierra, tantas anécdotas. Seijas era único, excepcional, mejor amigo, él no se ha ido,aun esta presente en los corazones de los que tuvimos la suerte de haberlo conocido. hasta siempre amigo Seijas.

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