Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, octubre 2019
Medio de difusión del quehacer literario de Oscar Carrasquel. Miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN) Carnet No.13186
miércoles, 16 de octubre de 2019
BAR "EL CHORRITO" Y LA CALLE SUCRE UN BUCÓLICO PARAJE DE LA VILLA
Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, octubre 2019
domingo, 13 de octubre de 2019
AMADA
de dos sombras lejanas
(en tantas veces)
en un atardecer sin lluvia
es río sin vida
del andado camino.
Oscar Carrasquel,La Villa de San Luis,12 octubre 2019
Dirección de imagen: https://previews.123rf.com/images/luigigiordano/luigigiordano1803/luigigiordano180300286/97240214-conceptual-scene-metamorphosis-of-our-planet-transition-from-a-green-environment-to-the-hostile-and-.jpg
jueves, 3 de octubre de 2019
EL CORDONAZO
EL CORDONAZO
subyugando el valle,
Derramó agua bendita
las golondrinas emigraron
Un rugido de trueno,
como un quejido
de fiera hambrienta
La Villa de San Luis, 04 octubre 2018
martes, 24 de septiembre de 2019
BURRAS Y BURRIQUITAS DE LA VILLA PATRIMONIO CULTURAL
Como es de todos sabido el conjunto típico venezolano denominado “Un solo Pueblo” popularizó no hace mucho tiempo un afamado tema musical que se denomina “Préstame tu Burra”, Es bueno señalar que este tema forma parte del repertorio de "Las Carruzas de La Gaita" un conjunto musical de Villa de Cura, donde las muchachas del conjunto, cantan y bailan emocionalmente al compás de la música, una interpretación folclórica que se festeja con vítores y aplausos y que no debe dejarse de querer.
Fotos archivo del retratista Ramòn Alfredo Corniel
lunes, 23 de septiembre de 2019
ANITICA PÉREZ... ASÍ FUE SU VIDA ANDUVO MUCHOS AÑOS LIDIANDO CON ENFERMOS Y PARTURIENTAS
En aquellas casas de ventanas de madera de doble postigo, y en el ante portón de los caserones coloniales de La Villa, adonde había sido llamada a visitar un enfermo, aun debe escucharse el sonido del toque con el puño cerrado de su mano, a cualquier hora de la noche, o tal vez en la madrugada, adonde debía de atender con urgencia a un enfermo o a una paciente que iba a dar luz.
Ahora que vemos detenidamente su rostro en el retrato de la portada, la verdad es que todavía nos parece que estuviese viva. La mirada y la sonrisa a flor de labios de cielo claro, son más que suficientes para no olvidarle, y es la mejor manera de retener en la memoria su nombre. Lo signa el hecho de tener la distinción de haber nacido en este pueblo Villa de Cura el 20 de septiembre de 1920.. Andaba a pie a diario casi todo el pueblo, de casa en casa, en horario fijo como el tic tac de un antiguo reloj de pared, sin detener la marcha.
El primer director que tuvo la citada Maternidad fue el galeno merideño doctor Manuel F. Rondón, testigo de la ejemplar vida de Anitica Pérez. Entre los otros fundadores que estuvieron en campaña hasta logar esta dependencia de servicio social para Villa de Cura, y que posteriormente le dieron impulso para sostenerla a partir de 1943, el año de su creación, se mencionan a cuatro distinguidas personalidades de pensamiento y acción. :Ellos fueron la citada Ana Pérez Suárez, el médico Francisco López, el doctor Manuel F. Rondón y el comerciante mayorista don Juan Pablo Álvarez Rodríguez..
miércoles, 18 de septiembre de 2019
"EL NIÑO" EDGARD MACERO RETRATO DE UN GRAN PERSONAJE DE ESTA VILLA DE SAN LUIS DE CURA
La madre del “Niño” Macero se llamaba doña Ernestina Macero, hermana de don Ramón Macero, natural de San Sebastian de los Reyes, también de oficio camionero, cabeza de una familia muy apreciada y querida en Villa de Cura. Fueron en total tres hermanos: El “Niño Edgard”, Ernestina “Minina” y Aracelis Macero.
Su padre Leopoldo Tosta, era muy cariñoso con sus hijos, cuando eran niños los sacaba siempre de paseos elementales en las tardes apacibles conduciendo un carrito Ford modelo clásico 1948, les daba vueltas por el centro y el sector La Alameda Crespo y los paseaba por los límites de la sabana.
Edgard Macero era un hombre flaco, honesto, tenía cara de niño, medio encorvado, no ostentoso pero vestía bien, la moda en la época era usar pantalones tubito y zapatos relucientes de dos tonos, Muy educado, refinado. Hay que resaltar lo expresado por su hijo Leopoldo que, su padre tuvo renombre como un joven bien parecido y de mil amoríos. "Pachuco" o "Patiquìn" nombraban a estos seres en décadas pasadas porque gozaban de alta atracción entre las muchachas de la época.
Debajo del asiento del conductor cargaba siempre una pesada manilla. El motor con varios manillazos rugía como una bestia brava, pero al menos prendía y lo ponía a rodar. “Estàs como una uva papaíto”, era su frase concluyente cuando iba a ocupar su puesto de conductor. Nunca cargaba ayudante de trabajo sino que se bastaba él solo para esos menesteres; numerosos eran los viajes que hacía el día a día.
Quiso Leopoldo Guevara resaltar también la ocasión que vino en campaña presidencial a Villa de Cura el doctor Arturo Uslar Pietri. Edgar lo llevó a su casa. El escritor quedó impresionado al observar en su biblioteca una vieja colección del periódico "El Cojo Ilustrado", y se la llevó el ilustre personaje después de plantearle la compra.
Aquel hombre sencillo, cabal, nada le doblegó el entusiasmo, habitó casi toda su vida una casa propia de su madre Ernestina Macero ubicada en la calle Páez, a escasos pasos de la tienda “Cristo Rey”.Alquiló una pieza a su amigo Leopoldo Guevara quien era consentido de doña Ernestina, lo trataba y bendecía como su nieto, un joven con los mismos deseos de hacer bien a la cultura.
Se le conocen también otros hijos en el transcurrir de su vida sentimental, todos ellos se han dado un abrazo fraternal, además de Leopoldo Macero Alcubilla, están Josefina Macero, Irma Macero, Mario Sánchez, Francisco Sànchez y Elena Utrera. Algunas vivencias fueron contados por Leopoldo, quien aprovecha para recordar que tiene muchos amigos en La Villa porque estudió en el Liceo Alberto Smith..
sábado, 7 de septiembre de 2019
LA CRUZ DE MAYO EN EL SENTIMIENTO DE ALEJANDRITA CASTILLO
Estado Aragua
Haciendo un poco de historia, esta religiosa adoración a la Cruz es antiquísima, se afirma que data desde el año 324 de la era cristiana. El motivo es para homenajear simbólicamente a la Cruz en donde murió Nuestro Señor Jesucristo. En cuanto al velorio a la Santísima Cruz su traída y aparición se remonta a tiempos de la colonia.
En la calle Guárico, casa número 31 de Villa de Cura, municipio Zamora del estado Aragua, habitada por la señora Alejandra Castillo y la calidez de sus familiares, mejor conocida como Alejandrita. A mediados del pasado siglo xx, tal como reza la tradición y dispone la Santa Iglesia Católica, la celebración se da los 3 de mayo de cada año, pero la fiesta se prolonga durante tres días seguidos, es decir del primero hasta el tres de mayo.
El ritual, repito, se prolonga durante tres días y noches, en medio de rezos y del ruido festivo de improvisados cantos, décimas y letanías, con acompañamiento de grupos musicales, cuatro, guitarra, maracas y tambor, ejecutados por miembros de la comunidad del barrio La Represa, con el fin de rendir honor a la Cruz.
La Cruz se encuentra colocada en un ante patio, todo sembrado de matas de helechos, malangas, capachos y flores de pascuitas, hermosamente cuidado y conservado todo el año por la señora Castillo.
Se acostumbra, luego de finalizado el Velorio de La Cruz y de oír el rosario, a realizar una procesión o caminata amenizada de conjuntos musicales, en medio de un ensordecedor ruido de cohetes, fuegos artificiales, rezos y canto sacramental.
Alejandrita, creadora de la cofradía era una mujer pequeña de tamaño, vestida de largo, camisón, generosa y buena como el pan, una respetada Comadrona que trajo muchos niños al mundo, quien era la principal animadora de esta festividad popular y religiosa; contaba siempre con el acompañamiento del cura párroco de la Iglesia San Luis Rey quien dirigía el ritual, y a cuyo cargo estaban los oficios religiosos. Sonaban alegres las campanas de la Iglesia Matriz. La comunidad salía a la calle, y tanto adultos y niños rendían homenaje de adoración por donde quiera que pasaba la procesión.
Con el fallecimiento de doña Alejandrita Castillo en 1979, esta antigua tradición en la calle Guárico de la Villa se ha venido a menos o caído en el olvido. Ningún símbolo mejor que la Cruz de Mayo para expresar nuestro recuerdo y gran admiración por lo que hizo y significó esta guía espiritual de la fe cristiana en Villa de Cura. No precisamente en el patio de esta casa, ni en la cúspide del cerro El Vigía, debemos de buscar a Alejandrita Castillo, sino encontrarla morando al lado del Señor en los confines del cielo.
jueves, 5 de septiembre de 2019
RÈQUIEM A DON VALENTÌN CARUCÎ
me sorprendió la noticia
de tus amores.
lunes, 2 de septiembre de 2019
AVRIL...BIENVENIDA
en su muñequilla estampado












