martes, 21 de abril de 2020

AJILA...AJILA... NOVILLOOO... QUE TE LLEVAMOS PA' LA VILLA

La Romana de La Villa a mediados del siglo xx. foto tomada de la revista Expresión. Archivo de Editorial Miranda


                    AJILA...AJILA...NOVILLO QUE TE LLEVAMOS  PA` LA VILLA


                                                                                      Por Oscar Carrasquel


Yo estaba todavía  "jojoto" en el escenario nativo, cuando entre la gente que llegaba a  casa, se oía hablar sobre el desplazamiento de las puntas de ganado que pasaban por la calle El ganado con destino a La Sabana" . Corrían los años 49-50; yo andaría  por los 10 años de edad,. Habitamos a 150 metros de la calle El Ganado.. Recuerdo  que la trocha en esos tiempos era un terronal. El casco urbano de La Villa era pequeño. Hay entonces una población  de solo cuarenta mil almas.

Calculábase un lote de 500 novillos bien seleccionados que pasaban los viajeros a pie y a caballo por la calle "el ganado".. Oíase el dato numérico en relatos de nuestros antepasados. Decían  que en 14 días se cubría la larga travesía del llano a Villa de Cura. La mayor parte del  procedía de hatos que pertenecieron al general J.V. Gómez "La Candelaria" y la "Cruz Rubiereña" y medianos criadores.

En invierno  la calle "el ganado" era un solo barrial, y en verano quedaba marcada la huella de la pisada de reses convirtiendo la trocha en terronales de sequedad. En el trayecto  "El Deleite", "Las cuatro equinas”, “El hoyo de los perros”, “Maíz tostado”. La calle "el ganado" en fiestas patronales de San Luís la cerraban con bambú y eran usadas cuatro cuadras como manga para colear ganado.

Como se escuchaba  decir,  a punta de madrugadita, bestia, jinete y caminante, salían de la llanura, confundidos entre el soplido de la brisa, en medio de relincho de caballos y el bramar de ganado, atravesando la belleza  de la llanura con su cielo encapotado,  mostrando el rítmico vuelo de garzas blancas, corocoras y morenas. 

En las noches debían de pernoctar entre los bancos de sabanas, desafiando el mal tiempo, olfateando el peligro, para bien de madrugada continuar camino, cruzando la monotonía del paisaje. La  sabanas y  "caminos reales", de mastrantales y malezales. Y detenidos en la noche  en la ribera de un río. Porque los ríos grandes en tiempo de invierno  eran  invadeables. 

A flor de agua se acercan tembladores, caribes y saurios que asediaban constantemente en los pasos de río. Pero aquellos seres de gran hombría son audaces y precavidos. Nadie mejor que ellos  saben como entrarle a los designios de la naturaleza. Las aves, unas dormitan, y otras trinan entre los copas de la arboleda.

Aún no había amanecido cuando la voz del caporal se oye por entre  el resplandor de una fogata.: "Vàmonos...Adelante que el camino para La Villa es largo!".  Después de tomar un cafecito, desayunado con carne seca, queso, casabe  que los vaqueros llevan siempre dentro un  "porsiacaso".

Con la misma se oye la voz  del cabestrero que se avalancha  adelante con la copla recia a flor de labios, bebiéndose el claro de la mañana, inventando metáforas, cantando aires llaneros, desandando con la mirada el horizonte  pensando en  lo largo del camino.

Se recuerda a los arreadores con  "mandador"  cubiertos con sombrero, algunos a pie ,  con  pantalones  a media pierna, con su capotera terciada al  hombro, la cobija de pelo y el "poncho" par si acaso un chubasco, y un cuchillo "apureño" al cinto. Otros se llevan los dedos a la boca estirando los labios  para producir silbidos, para alegrar el alma y por si acaso rugido de tigre o malos espíritus.  

-"¡Ah camino más largo y solo, compañero!
polvoriento en verano y en invierno resbaloso"

Así era la voz y  canto del  cabrestero con el lucero del día, optimista,  trajinador, elevando  la metáfora, imaginándose un Florentino Coronado; inspirado en el catire cuando venía  jineteando romances, lanzando coplas con su cuatrico en la mano, con el pensamiento puesto en la querella que en la media  noche para el día, iba a sostener con el príncipe de las tinieblas.

Después de unas cuantas jornadas, atormentados de tanto tragar leguas de camino, por el sitio por donde la tierra llana se hermana con el paisaje aragüeño y sus valles, hace su entrada el ganado a la  Villa de San Luís con aquella comparsa de vidas humanas. La gente recibe la llegada de la caravana con alborozo..Las reses son  depositado en el área que hoy día ocupa el  llamado "edifico Martín Hernández", que entonces era todo sabana. Se cuenta que entre los viajeros venía don Jesús María Espi, hermano de don Pancho Espi, de los Espi de La Victoria, que fue arriero de ganado a pie del llano a La Villa.

El hombre , descalzo, con las cotizas en mano; se baña él y baña la bestia, sestean a la orilla de una laguna, bajo una arboleda de samanes y merecures en el sitio Los Cerritos. Otro grupo lucha con la sofocación de mediodía, parando el ganado, vigiando, cuidando que no se escape ninguna res cerril del rodeo. 
A comienzo de la décadas del 50  en la importante "Romana", ubicada en la amplia sabana, durante varios días se reúne compradores de ganado,  trajinado con  fajas de dinero.. Sentados en la puerta de los corrales se cerraba el negocio de compra venta.. El ganado a puerta de romana podía tener un precio promedio de bs 30 la arroba, y en las pesas del Mercado Municipal frente a la plaza Miranda, no pasaba de 3 bolívares el kilogramo de pulpa.

En una tarde-noche de cielo despejado  comienzan a aparecer los llaneros  por los lados de  la plaza Bolívar.. Los recibe .la posada de doña Juanita Echengarai "Las tres lunares" en la calle Páez, también  el restaurante  de don Arístides González en La Alameda, y los ventorrillos con fama de ofrecer los mejores platos de comida criolla, y en la noche se prendía la parranda

Los hombres desfilan y conversan en la barra de los bares de La Alameda, otros se van tras las hembras. Se entregan a largas tertulias  (muertos de cansancio) versan e incuban risas y bromas, memorizando cuentos de espantos  y demás peripecias del camino.

 No podemos dejar de mencionar a doña Pepita  Peña de Martínez, una matrona que reunía fama como costurera en La Alameda, quien le cosía y confeccionaba los pantalones , blusas y calzoncillos rodilleros a los llaneros que venían con los arreos.

En los corrales de ·La Romana" y en una bodega aledaña se sentaban a tertuliar los  dueños de fincas, comisionistas y público en general a jugar partidas de dominó y aprovechaban para negociar.. Los hacendados siempre andan embutidos en liquiliqui blanco y sombrero "alón". Entre los cuales sobresalía con su carácter siempre jovial don Ramón Hernández, así como también Narciso Pérez, Dionisio Infante, y don Anibal Alvarez. Que yo recuerde.

Un personaje muy nombrado era don Eduardo Díaz, Este hombre de buen vestir fue encargado de estas mangas y corrales. La autoridad que ponía el orden en La Romana, Tuvo vida útil la "Romana"  hasta principios de los 60... En 1965  le pusieron  en la entrada un letrero grande que decía  CLAUSURADA. La decisión tocó producirla al Concejo Municipal que presidio el señor José Tomas Ojeda. 

Una buena cantidad de viejos recordamos una cosa muy singular. Algunos ganaderos como  Ramón Hernández, Dionisio Infante, Gonzalo de Castro y otros, obsequiaron a la Junta pro festejo de la festividades patronales en agosto, las terneras para disfrute de los habitantes de las cinco barriadas populares que había en ese tiempo en La Villa. Nunca dejaron de colaborar.

En época mas reciente se recuerda la fila de jaulas ganaderas cargando para los más importantes centros de matanza del país, principalmente Caracas, Valencia y Maracay, Las unidades y conductores penetrando por trochas a los hatos, tanto en invierno como en verano. En realidad es bueno mencionar a Domingo Quintana, Francisco Patrocinio, Eusebio Carrizales, Luís Quintana, Avelino Cordova, Manuel Vielma, Ramón Ortíz, Andrés Meléndez, Porfirio Blanco, Concepción González, Inocencio González, Isidoro Rangel, Ramón Macero, José Domingo Oviedo, Marcos González, Carlos Alejandro Arteaga, Beltrán Rassman, Jesús Alberto Macero,  el "Morocho" Ramos, Juan Martínez, Manuel Hernández, Agustín Castillo, el "catire" Villasana, Oscar Hernández, Leopoldo Figueroa, Juan Ramón Rodríguez "Guirichi", Luís Tosta, entre otros. Una gran amistad y solidaridad unió a estos camioneros. 

Como es bueno recordar, era una época en que nuestra economía se sustentaba en la producción de rubros agrícolas; la compra-venta de ganado, predominaba el comercio mayorista, la  talabartería y alpargatería.
Hay mucho más que decir y anécdotas que contar. Esto son ráfagas solamente   de lo que significó La Villa en el pasado reciente, cuando hace más de seis décadas Villa de Cura tuvo un gran nombramiento a nivel nacional,  como   primer centro de comercio ganadero de toda Venezuela.

Oscat Cattasquel. La Villa de San Luís 2020


                                                   









lunes, 20 de abril de 2020

EL CANTO DE LA CHICHARRA



       

EL CANTO DE LA CHICHARRA

                      Por Oscar Carrasquel


De mediodía para abajo
oigo que emerge del patio
el canto quejumbroso, metálico,
de una chicharra
Cual princesa rubia
de traje transparente,
abollada 
en la corteza de un árbol
Cantas bajo el sol de mediodía
con un silbido extenso
mirando con ojos brotados
Hacia adelante y a todos lados 
Con un grito afligido
implorando lluvia
Al llegar el invierno
se desborona tu cuerpo
soltando de tus entrañas 
una breve lluviecita 
Entonces,
se apaga tu eco lastimero
y renaces en el verano venidero.


            La Villa de San Luis, abril 2018

domingo, 19 de abril de 2020

REGRESO DE SACVEN



              REGRESO DE SACVEN

                  A Liris Margarita
                  
                                                         Por Oscar Carrasquel

Retorna
cargado el ómnibus
con un censo de escritores,
poetas y de voces musicales

La llanta
del borde izquierdo
emite un alarido,
como de ala desprendida

Como un pájaro herido
El bus se arrastra
lastimado por el piso

Ligero
descienden los pasajeros
de sus asientos,
todos parecían preocupados,
menos la de traje blanco
(la poeta Rosana Hernández)

 ¡Serenos!,
hay que seguir camino.
advierte el conductor

El ómnibus llega por fin
a su destino
hasta la parada final
frente a la plaza Bolívar

El viaje se hizo placentero
Saludos, abrazos de despedida
entre una tropa de músicos y cantores
que cautivan
con sus alegres gestos.


                                La Villa de San Luis, 15 de agosto de 2017

Evocación: La delegación regresa de una asamblea de Sacven en Maracay, y de repente  al autobús se le pincha un neumático en el sector Las Guasduas. Llegamos sin novedad gracias a Dios, del pequeño accidente quedaron estos versitos.

sábado, 18 de abril de 2020

DOÑA ROMELIA PÉREZ/ SÍMBOLO DEL AMOR DE MADRE



Texto: Oscar Carrasquel



 Justo este sábado 18 de abril 2020, cuando las mañanas parecieran que pasaran lentas nos llega una noticia que enluta a la familia Varganciano  de la calle Páez, así como también a  familias y los muchos amigos residentes del callejón número uno o "Callejón Mateo Vargas" sector Las Tablitas de Villa de Cura, por el tristemente fallecimiento de la señora Romelia Pérez, madre de la señora Marys Quintero, esposa de nuestro apreciado amigo radio-difusor César Varganciano. Del resto de los hijos de doña Romelia se cuentan: Zoraida, Celsa, Elio, Marys, Yakelin, Yeny y José Manuel.

La señora Romelia Pérez era natural de la ciudad de Barinas, donde nació el 16 de julio de 1948. A la edad de 37 años fue cuando llegó a Villa de Cura donde fijó residencia por el resto de su vida. Y es la La Villa asiento de su apreciada y respetable familia, cultivando numerosas amistades con el acostumbrado y afectuoso que tienen los llaneros.

Es lamentable que por las razones sabidas de esta pandemia y la cuarentena, muchas personas conocidos y amigos no pudimos acercarnos a la funeraria a compartir y acompañarlos en el dolor por la muerte de la señora Romelia. Una mujer luchadora hasta la vejez, trabajando, aconsejando, edificando, cuya luz alumbraba como una lámpara votiva hasta que la muerte apagó los rescoldos de su vida.

Que descanse en paz y su luz brille por siempre allá arriba en el firmamento. Sus restos recibieron cristiana sepultura en el viejo cementerio Municipal al final de  la  calle Comercio de Villa de Cura.

Mi sentido pésame a nombre de nuestra familia a todos sus familiares y amigos, en especial a sus hijos y  nietos. Que Dios les de la fortaleza necesaria que mitigue su dolor en esta hora cuando se va una madre y uno por experiencia sabe que el alma se le vuelve truenos y rayos.  


La Villa de San Luis, 18 de abril 2020  

jueves, 16 de abril de 2020

MAR INQUIETO




MAR INQUIETO


                                                  Por Oscar Carrasquel


Blanca nube de espuma
que emerges
debajo de la arena
aprovechando el fantasma
de las horas

Sonriendo  en el ocaso
escapas del cerco de tu océano
envuelta en tu deposito de sales

Buscas en el cielo
los dominios de la luna

La luna dibuja
unos mapas uniformes
que nacen en el claro de la noche.
Se oye un estrépito
de luceros en la orilla

Regresa la ola
como un remolino que danza
hasta volver a caer
en las garras de su mar.

Te extraño por quererte
estación de mi poesía.


                                                                Choroní, julio 2014



martes, 14 de abril de 2020

EL ÚLTIMO CUPLE




                              Por Oscar Carrasquel


Viejo cancionero
rescatado, triste,
que renaces a mi lado
mientras fenece el día

Añosas páginas
que resucitan
antiguos amoríos

Versación
que turba el alma
hasta más allá de lo infinito

Canta el alma
dulces letras
de tiernas melodías

Suena el fuelle
en una noche callada
Acompañando 
dolientes  letras
entre penas inclementes
que van pronunciando despedidas

Mi viejo cuple,
te fijaste muy adentro
en mi corazón adolorido

Hoy quise cantar
deletreando tus canciones
de amor puro.
Esas que todavía duermen 
en mi alma prisioneras.


             
                                                     La Villa de San Luis, abril 2020









viernes, 10 de abril de 2020

"QUEBRAR LA OLLA" SINGULAR EXPRESIÓN DE LA CULTURA POPULAR






Villa de Cura
Estado Aragua

                                                                                             Por  Oscar Carrasquel



No debe resultar extraño ni  considerar pecaminoso el uso del término  “Quebrar la olla”. No tiene nada de misterioso mencionar la frase, ni peyorativo, sin embargo tiene una historia que viene de nuestros antepasados. La oíamos pronunciar en la infancia, cuando salíamos a volar papagayo y a jugar metras, sin entender cual era el verdadero significado de la metáfora.

Resulta que dentro del lenguaje popular vernáculo y otras culturas a esta frase se le ha dado, un significado para mofarse, algunos la han transformado en broma, en un adefesio. Lo cierto que se trata de una frase tomada en cuenta por la población adulta en general, como una manifestación típica de Venezuela, especialmente expresada al culminar  los tradicionales días de la Semana Mayor. 

Según expertos en la materia, la conseja a la cual no se le conoce autor a quien atribuirle el  mérito de su popularidad, llegó con la brisa desde el llano adentro. Es muy oída desde tiempos remotos; cuentan que tuvo su entrada por la región del Arauca colombiano, fue  Introducida por el llano apureño, cruza el centro y en definitiva se regó por todo el territorio venezolano.

El ritual se deriva de ayunos y de ritos de un gran número de creyentes que se congregaban, convirtiendo la fecha en una celebración en donde se mezcla lo prosaico con lo pagano. Se reunían en grupos en la tarde-noche durante los días santos, montaban la olla, se tomaban alimentos permitidos,  había abstinencia de licor, se privaban de juegos de barajas, se prohibía bailar, y entre todo aquello, nada  de "quebrar la olla". De ahí según tenemos entendido rebotó la histórica expresión.

Se introdujo y vive en la actualidad en toda Venezuela como expresión folclórica, en cuentos, chistes, y relatos. Los copleros en el llano y en el Joropo Central hasta incluyen la máxima en sus raciocinio, y también danza bajo el sonido de un arpa, tanto en  letras de joropo, como en contrapunteos y recitaciones.

Pues bien, como  se sabe, según criterio seguido por algún grado de cultura, los días de la semana desde el Lunes Santo hasta el Viernes Santo, existía la creencia según la cual no se pueden mantener “juegos de almohada y sábanas”. Equivale a decir que está prohibido la explosión de corazones hasta un minuto después de las 12 de la media noche del Sábado de Gloria, que es el día cuando prácticamente finaliza la  temporada de veda o abstinencia. Entonces sí, como dice don Rubén Camejo, "viene el barajuste cimarronero en sabana abierta". En el llano se celebra con sancocho y carne asada en varas
 
Para el feminismo de la época, un turbante o pañuelón de colores enrollado por una mujer adulta alrededor de la cabeza el día Sábado de Gloria,  era  una confesión automática de que aún no había "quebrado la olla".De acuerdo con el historiador Adolfo Rodriguez  en el pueblo de Elorza se dice "Quebrar la perola".

De modo pues que no hay razón para sonrojarse al oír esta manifestación, ya que no posee ningún aspecto mal intencionado. La razón de este modesto  trabajo que le presentamos hoy Sábado de Pascuita, cuando "Jesús entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de los pecados", lo que  pretende es mostrar al público lector parte de nuestras tradiciones populares que forman parte de la cultura vernácula, y una explicación común de la vida del venezolano en todo su ámbito, no debe enlazarse de otra manera.

Diagramación y publicación Ramón Alfredo Corniel

La Villa de San Luis, Sábado de Gloria, abril 2020  











martes, 31 de marzo de 2020

EL GRILLO Y SU TRISTE GRILLAR

                                        Foto tomada prestada de la web



EL GRILLO Y SU TRISTE GRILLAR

                                             Oscar Carrasquel
Desde aquí te oigo
en un rincón de mi habitación
como si fueras 
la sombra de un helicóptero
Habitas en los entresijos
de las paredes

Oculto entre el tabique
Entre las ropas,
atrapando otros bichos
En los bolsillos
de un viejo flux
El el ojal de un carnesalá
bailando un vals.
Detrás de cortineros
cortejando a su prometida
En una madriguera
con su triste grillar
que no deja dormir.

Cantas con tu taladra
aunque el filo de la madrugada
(pescadora de silencio)
te arrugue de frío.

Canta, con taladrar,
aunque el filo de la madrugada
(pescadora de silencios)
te encoja por el frío.

                         La Villa de San Luís. abril 2018
La Villa de San Luis, 13 agosto 2018

lunes, 30 de marzo de 2020

EL DRAMÁTICO EPISODIO VIVIDO POR CACHICAMO

EL DRAMÁTICO EPISODIO VIVIDO POR CACHICAMO

CUENTO BREVE PARA NIÑOS  EN CUARENTENA
(A LA HORA DE LA TAREA)

A Sofi y a Juancho, mis nietos

                                                                          Por Oscar Carrasquel

Soy Cachicamo o también Armadillo, como otros me llaman, este es y  ha siso siempre mi hábitat natural, ahora soy un viajante de verano, el ambiente me asfixia desde que el leñador decidió pegarle fuego al bosque.
¿A dónde te diriges? -  pregunta Morrocoy
--Voy hacia aquella cumbre lejana donde la neblina parece estrellarse contra la montaña, y tú ¿Qué piensas hacer?
--No tengo ningún temor le respondió Morrocoy- yo no aguanto, el camino es largo y empinado, prefiero resguardarme dentro de mi caparazón y me encuevo en tu casa, hasta que comiencen a caer en mayo las primeras lluvias.

(Niños, quiero anuciarles previamente que en nuestra Venezuela corre un aforismo según el cual, "Cachicamo trabaja pa` lapa", y es porque el cachicamo, hace su cueva para que después sirva de morada de otros animales del monte).
Bueno, yo sigo adelante entre esta humareda -insiste cachicamo- porque aunado al calor de tanta candela, en estos tiempos de verano me persigue el cazador para comer mi carne frita o asada.
Seguí mi rumbo-dice Cachicamo- y me detuve en un arroyo para matar la sed. Ya iba casi casi llegando a la cumbre, cuando de pronto aparece delante de mí vista, una pantera negra afilándose las garras. Me quedé inmóvil, despavorido. !Diossss!
Pero me acordé que como todo mi cuerpo está cubierto de unas suaves franjas que se abren y se cierran como un acordeón, ágilmente me convertí en una sola pelota del color de la candelilla y así pude deslizarme igual como un balón  por entre el boscaje. Al percibirme así, mi atacante huyó asustado dando golpes por entre los matorrales y los árboles.

La Villa de San Luís, marzo 2020

domingo, 29 de marzo de 2020

FELICITACIONES A LA TRIGÉSIMA PROMOCIÓN DE MÉDICOS CIRUJANOS" DE LA UNIVERSIDAD DE CARABOBO-NÚCLEO LA MORITA.

                  La gráfica corresponde al 25 aniversario de la promoción el 30 de marzo de 2015
FELICITACIONES A LA TRIGESIMA PROMOCION DE MEDICOS CIRUJANOS DE LA UNIVERSIDAD DE CARABOBO NUCLEO LA MORITA

Por Oscar Carrasquel


Este 30 de marzo de 2020, se cumplen 30 años de graduación de la “X Promoción de Médicos Cirujanos” egresada de la ilustre UNIVERSIDAD DE CARABOBO,  Núcleo La Morita,  en Maracay, Estado Aragua, ennobleciendo la vida de dicha facultad en el campo de la salud.

Con motivo de dicha conmemoración los integrantes de la citada promoción hoy harán un alto de silencio y oración para recordar, no solo el tiempo transcurrido, sino para revivir todo lo sembrado y cosechado a lo largo de estas tres décadas  de ejercicio, y de estudios técnicos-científicos de nivel superior, sobre todo, para hacer énfasis en el rescate de los valores que permitan construir un ambiente en que se privilegie el respeto por esta profesión y los derechos ciudadanos por la salud y la vida.

Los médicos de la citada promoción están conmemorando  el trigésimo aniversario de graduación en medio de un arduo trabajo. Estamos contentos porque la Dra Elizabeth Carrasquel Córdova, apenas graduada está abocada en el servicio del Hospital Doctor José Rangel de Villa de Cura, su tierra natal, y dentro de unos meses cumplirá 30 años de servicio en dicha institución. Fue de las que le correspondió formar parte de aquel grupo de jóvenes bachilleres que pudieron alcanzar sus metas académicas en 1990, obteniendo con suficientes méritos el título de Médico Cirujano, en el Paraninfo de esa superior casa de estudios, y posteriormente culminaron posgrado en diferentes ámbitos de cada especialidad.

 

Aprovechamos que se celebra el DÍA DEL MEDICO para hacer eco y al mismo tiempo felicitar a este importante grupo de mujeres y de hombres que dignifican esta sacrificada y delicada profesión, conocedores profundos del diagnóstico y tratamiento en el campo de la deontología médica, producto de largos años de estudios aplicando la practica profesional, tanto en hospitales públicos, centro de salud, como en clínicas y consultorios privados.

Expresamos pues amigos médicos de la inolvidable promoción nuestras más consideradas palabras de felicitación, estas debe ser hoy el pronunciamiento  junto con las muestras de afecto y cariño para todos estos jóvenes de ayer, con motivo de  la evocación de este magno aniversario. Felicitaciones a todos los profesionales en el campo de la salud.   
                             
                                                                              

Oscar Carrasquel. Maracay, 10 de marzo de 2020 



viernes, 20 de marzo de 2020

UN RECUERDO A NELSON ÁLVAREZ EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE SU MUERTE




                                               Nelson Álvarez. Foto álbum familiar

        UN RECUERDO A NELSON ÁLVAREZ EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE SU MUERTE


                                                                                  Por  Oscar Carrasquel


La mente es capaz de comprender todo lo que dolorosamente sucede en nuestro entorno  y lo que estuviera por venir, pero lo que no es fácil ni sencillo es que el corazón pueda comprender la implacabilidad de la muerte de un amigo o de un familiar.
Hace un año le tocó el turno despedirse del sendero de la vida a nuestro querido amigo Nelson Álvarez, el vecino del frente . "El hermano", como a él le gustaba llamar y que lo llamaran, el de la casa cerrada de rejas amarillas de la calle Comercio. Un hombre singular, trabajador y emprendedor hasta que Dios detuvo su ultimo respiro. Luchó y trabajó bastante al lado de su padre quien además de militar fue productor agropecuario. Nelson fue un consecuente y amoroso padre de familia.
El "hermano Nelson" conoció todo lo bueno, y lo no tan bueno de la vida. Aprendió con su padre el trabajo de campo. En los años frescos de su existencia trabajó como maestro de escuela en el área rural allá en la Sierra del Sur donde dejó sus enseñanzas. En su casa de campo  funcionaba una escuelita rural. 
Había días en que, sin poder sentir sus pasos dejaba oír sus ráfagas de risa por entre el enrejado de su casa. Tenía una vozarrón que se escuchaba lejos.Su voz sonaba duro cariñosa a la vez.  Las veces cuando lo veíamos nos saludábamos con afecto de !Hermano!, como el acostumbraba a tratar  a todo el mundo que consideraba su amigo, lo que en él era muy común, y uno en verdad lo veía como un familiar cercano. Guardamos aparte, en el lado  del corazón su trato maravilloso y emocionado.
Un día cualquiera salía de viaje manejando su camioneta Wyllis de estacas y remontaba para Santa Rosa del Sur donde trabajaba su parcela. “Voy pa´el cerro hermano, vayámonos, me decía, y regresamos el otro día", sin importarle las condiciones climáticas. Pasaba tiempo sin ver a don Oldman Botello y a su hermano Pedro Botello pero siempre preguntaba por ellos,  muchas veces coincidíamos todos y platicábamos, su amistad era amplia y generosa.
Hace mas de un año algunas personas que eran sus clientes habituales sin saberlo, llegaban a preguntar por el vendedor de café procesado.  Su café molido en casa era de primera. Allí vendía también  maíz listo para preparar cachapas. Nelson hizo muchas y buenas relaciones de amistad con todo el mundo.
Un vacío inmenso de profundo dolor sentimos dentro del corazón hace un año por la despedida de este amigo  de fecundas evocaciones. Ese día 29 de marzo de 2020 bien temprano al levantarnos, sentimos la amargura de unas cuantas lagrimas. Ya sabíamos de los achaques de su enfermedad de diabetes que no pudo vencer, y le  arremetió la vida, y por el dolor que nos deja la ausencia el buen amigo y compañero. La muerte se lo llevó vencido.
Dios hizo transportar bien lejos su vozarrón y su risa de buen tono, quizás se la llevó la brisa o se fue detrás del vuelo de una golondrina de verano. Descansa en paz Hermano, que Dios te dé el lugar preponderante que te mereces en el cielo.
Renovamos hoy en el primer aniversario de su despedida nuestra palabra de hondo pesar a nombre de toda la familia a su  viuda, hijos, amigos y demás familiares.

La Villa de San Luis/2021

domingo, 15 de marzo de 2020

PASADO





            PASADO 

              
                                  Oscar Carrasquel

Ya no existen metas
para los mañanas

Solo la recordación
de  cuando el agua milagrosa
bañaba tu cuerpo de diamante
en los ayeres

Y soplaba fresca la brisa
que caía del cielo
cabalgando sobre el sendero

Ya la quieta agua domesticada
no cae sobre los inquietos cuerpos
ni riega la entreabierta rosa
del jardín que atrae

Ya no hay el choque
de dos desenfrenadas miradas
deteniendo la respiración.


Maracay, 14/03/2020




miércoles, 4 de marzo de 2020

ANTONIO MARTÍNEZ SANTAELLA/ HOMBRE DE MUCHAS VIRTUDES


Antonio Martínez Santaella. Foto Seijas. Retocada por el experto Ramón Alfredo Corniel


                                                                                                  Por Oscar Carrasquel


La mayoría de nuestros coterráneos villacuranos, seguramente, no tiene conocimiento, o no recuerdan, quién fue don Antonio Martínez, por esa razón este humilde trabajo que hoy da vida a nuestro corazón. Su experiencia como caminante por los senderos de la vida fue muy amplia, los recuerdos que tengo de él son sencillos pero sumamente agradables. Consecuente amigo, si quisiéramos definirlo en dos palabras. 

La primera y última labor que ejerció don Antonio en su vida fue la de zapatero remendón o reparador de zapatos y botas para  caballeros. Su taller lo tuvo últimamente en su propia casa. El arte de fabricar calzado lo aprendió siendo bastante joven con el maestro Julio César Blanco, quien le enseñó a manejar bien el clicker o cortador de suela, el hilo y la aguja; además, fue discípulo de los hermanos  napolitanos Amadeo Russo y Settimio Russo, quienes ya traían el oficio de Italia y en esta tierra que les brindó cobijo fundaron en los años 50 la  conocida “Zapatería Russo”, ubicada  en la calle Bolívar de Villa de Cura, donde Antonio comenzó a trabajar desde muy joven ungido por los requerimientos del hogar. 

El oficio que más afloró toda su vida fue la zapatería, sin embargo,  se desempeñó en varios trabajos, comenzando por la fabricación de alpargatas, faena a la que también le dio particular importancia. Entre sus muchas virtudes lo encontramos junto con otros artesanos aupando en aquellos años la creación del “Sindicato de los trabajadores de la Suela”; pero en realidad lo que más cultivó fue la verdadera  y franca amistad.

Antonio Martínez Santaella, fue su nombre de pila, era de origen campesino, me contó en una oportunidad que había nacido en el asentamiento rural de Camejo, jurisdicción del municipio E. Zamora, en noviembre de 1915. Pequeño, de apenas 8 años de edad quedó huérfano de padre y madre, por esta circunstancia del destino se crió  bajo la sombra protectora de dos adoradas hermanas mayores.

A la maestra preceptora Josefita Poleo que regentaba una escuelita particular por los lados de la Caja de Agua, le correspondió la tarea de enseñarle los signos de las primeras letras, y a sacar cuentas; lo otro que estudió después se lo completa don Francisco Cabrera en el aula de una escuela Unitaria en el barrio Las Tablitas. En  casa,  sus hermanas que cumplían igual papel, le enseñaron lo que era la honestidad y amor por el trabajo, y a leer en  el  “Manual de Carreño”, que habla de cómo uno debe comportarse.

           Antonio Martínez o “Toño”, como nos acostumbramos a llamarlo fue un personaje que conocía a todo el mundo en su pueblo porque lo anduvo de confín a confín, tuvo amigos por montón, siempre andaba  de buen humor, pero fue un hombre serio que se hacía respetar.

Por aquellos tiempos se sentía feliz y complacido de ser carguero, de un sitio a otro, del  contrabajo,  de armar y colocar los atriles  en la orquesta  “Juan José Landaeta”; la  música de esta banda villacurana se escuchaba magistralmente en salones de fiesta; y los días jueves y domingo en la noche, en las retretas desde un rincón de la plaza Miranda, bajo la rígida conducción del maestro don Víctor Ángel Hernández.

Fue mesonero del bar Savery, mandadero de casas de familia, cantinero, buhonero,  comerciante nato vendió perfumes, zapatos y ropa hecha para caballeros en espacios de avenidas en las ciudades de Valencia y Maracay. Después aceptó con un sueldo bajo ingresar como vendedor a la tienda  “La Casa del Pantalón”, en Maracay, lo admirable es que llegó a ocupar el cargo de Gerente  de Ventas, allí en ese comercio  laboró durante 16 años ininterrumpidos.

También anduvo ligado al quehacer cultural, hizo su primer contacto con el  arte en Villa de Cura en la década de los años 40, fue actor teatral autodidacta, y en uno de los repartos  resaltaba uniformado de policía de rolito. El grupo actoral era dirigido por la conocida educadora señorita Sofía Rodríguez, contaba con los trabajadores teatrales  don Críspulo Gallo y el profesor Pedro Raffeca, la compañía de teatro se denominaba “Centro Artístico Cultural Antonio Saavedra”,  y las funciones se realizaban en locales cerrados y muy frecuente en el cine El Corralón propiedad de don Eligio Arocha.

Avanzando en el camino de la vida fue pregonero de periódicos locales. Durante muchos años fue repartidor  de “Tribuna Popular”, caminando apuradito todo el pueblo. Entonces se iba de casa en casa. Los villacuranos debemos tener su nombre presente como un excelente ciudadano, sencillo, respetuoso y humilde.

Siempre me salía a encontrar cuando yo llegaba de mis frecuentes viajes, amable, conversador. Antonio fue un hombre fiel a la amistad, no era persona de ambigüedades, ni político falso, siempre andaba con la verdad por delante como un estandarte, por supuesto fue muchas veces mi compañero de tertulia, de canciones y serenatas; y el posta que transportaba las notas que el poeta Morgado o el vate Vinicio Jaén me enviaban y con puntualidad me entregaba. Siempre presto a servir a quien lo necesitara.

Fácilmente nos poníamos de acuerdo para las tenidas, donde no faltaba la guitarra que nos acompañó canciones y poesía, bajo la enramada del Semeruco o de un frondoso Cotoperíz. De aquí pasábamos algunas veces a El Cortijo y subimos una vez para "Manuare" de Belén, Carabobo. Lo único que podría señalársele es que no poseía una voz fuerte, sin embargo, se sabía de memoria casi todos los tangos memorables de Gardel.

 Antonio fue padre del destacado poeta y artista plástico villacurano  Alí José Pérez (f), que en todas partes se habla de su amplia y fructifica obra pictórica y literaria. La poetisa villacurana Marianela Pérez también es la hija a la que consintió profusamente.

Si algo le satisfacía era reunirse y compartir con sus amigos, con mi padre J. Eugenio Carrasquel, Vinicio Jaén, el Ché Julio Martínez, Germán Cordero, José Seijas, Antonio Moreno, Juan Bautista Alayón, JM Morgado, el doctor Lovera, Rafael Almeida Petit y los hermanos Nieves, entre otros. Fue un frenético admirador de Carlos Gardel y pieza primordial de la peña tanguera villacurana.

Antonio Martínez Santaella, nuestro inolvidable “toño” fue asediado por una enfermedad respiratoria que no le dio tregua, tuvo que ser  recluido por su familia en una sala del Hospital Doctor José Rangel de Villa de Cura, la muerte con su guadaña finalmente lo asechó escondida entre el follaje deteniendo su vida,  falleció  el 01 de agosto de 1996. Que Dios lo tenga en la Gloria y en descanso su alma.

La Villa de San Luís, 04 de marzo 2020