viernes, 29 de mayo de 2020

LA SUERTE DE ANÏBAL


image.png


                         Oscar Carrasquel

Ayer murió atropellado
a un paso de su casa
un ejemplar del mundo gatuno,
Aníbal, llevaba por nombre.

Un desalmado
de esos que andan volando
conduciendo su máquina
como ciegos
Se lo llevó por delante
y lo mandó al otro mundo
para siempre
.
No era de raza ostentosa
ni de familia de alcurnia llegado
pero el pobre gato lebruno
mucho de encanto gozaba

Blanco, de rayas negras,
y un mapa dibujado
alrededor de toda su cara
.
A veces, te pasabas de listo. 
Cuando del liceo llegaban 
unas chicas en minifalda
Sus torneadas piernas rozabas
con tu larga cola terciopelada 

El gigante Aníbal
era un micifuz soñador
que muchas veces
se la daba de gran señor

De mediodía para abajo
aprovechaba la siesta
estirado sobre un sillón
en la sala y el comedor

A Funda Villa,
dicen que había llegado,
rescatado
de lo alto de unos parajes

Ratones en la casa
!ni los miraba!
acostumbrado   
a leche de vaca 
y restos de ganado

!Inolvidable Aníbal!
no quiero que pase tu día
sin felicitar a tantos como tú.

Aun muerto, recibe allá
en tu silencio
un cariñoso afecto de amigo
del que nunca te olvida.. 




.
Funda Villa, febrero 2013 (La Villa de San Luís)


miércoles, 20 de mayo de 2020

LA COMETA


     
                                                       


      LA COMETA

        a mis biznietos Avril y Gonzalo, dedico,

                            Por Oscar Carrasquel


Te fuiste a volar en silencio
una tarde de abril
antes de los aguaceros de mayo
 
Te vi jugar 
con la sombra de una nube
columpiando de espaldas al cielo

Pareces pintada por Dios
en una hoja de cuaderno 
como el primer dibujo un niño

Juguete de mi niñez
dándole zancadillas al viento
atrapada
por el túnel de la brisa

Bajas, subes, rebotas, 
abres tus frágiles alas,
sacudes tus jirones de trapo
moviendo la colita

Libre, suspiras lejanías
como un pájaro sin jaula
en un cielo fatigado de azul
y de pinceladas blancas   

Te posas en silencio
en los espacios siderales
Te sostienes en el aire
igual que una gaviota
de nuestros mares 

Mariposeas 
jugando con la brisa
jadeas, planeas

El hilo se rompe en la mitad,
y desde arriba 
te hundes en el espacio

Desde aquí te veo
¿triste o alegre?
balanceando en lo alto
enredada en el cable de la luz.


              La Villa de San Luis, verano 2020














lunes, 11 de mayo de 2020

EN MEMORIA DE RAMÓN MARÍA ACOSTA EPÓNIMO DEL ESTADIUM DE BÉISBOL DE VILLA DE CURA

                                  
EN MEMORIA DE RAMÓN MARÍA ACOSTA EPÓNIMO DEL ESTADIUM DE BÉISBOL DE VILLA DE CURA

                                                                                      Por Oscar Carrasquel


Este personaje  nacido bajo el ancho cielo en la Villa de San Luis de Cura de nombre  Ramón María Acosta que prestigia la crónica de hoy, fue un ser que por obra de Dios y  cosas de la naturaleza le tocó nacer quebrado. Por cariño y costumbre adquirió desde niño el sobrenombre de  “Ramón El Quebrado”, designación que para él no era ningún ahogamiento. Esa característica nunca lo separaron de sus quehaceres cotidianos, cada día para él era como un volver. Su mundo personal. Un hombre totalmente feliz. Nunca en el campo de la vida dejó de trabajar, siempre se mantuvo contento. Desde muy joven inmiscuido en el ambiente del béisbol lo cual le brindó muchas alegrías y satisfacciones.

Su verdadero y oficial nombre era Ramón María Acosta, epónimo hoy del estadio de jugar béisbol de la ciudad de Villa de Cura, municipio Zamora, estado Aragua. Nuestro equipo de béisbol  "Cerveza Caracas BBC" tuvo la fortuna de inaugurar este parque en reñido encuentro con "Los Rojos" de Las Tablitas.  Ramón María nació en esta ciudad de Villa de Cura el 18 de diciembre de 1911 y finalizó su alegre existencia el 16 de abril de 1956. Su recorrido por la vida fue de 45 años apenas. Como se sabe en abril de  2020 se cumplieron 64 años de su desaparición física.

Ramón María Acosta brotó del nidal de "la hernandera". Era hijo natural de don Heriberto Hernández, su madre doña Felicia Edmunda Acosta, honorable matrona nacida en La Villa y luego residenciada en Maracay.. Don Heriberto Hernández en la década del cincuenta fue dueño de un negocio de abasto bien surtido ubicado por la calle Comercio cruce con Dr Rangel, frente del antiguo Mercado Municipal inaugurado en 1940..  El grupo familiar vivía frente a la plaza Miranda contiguo al edifico del teatro Ayacucho en la calle Bolívar. El apellido Hernández  siempre estuvo ligada al comercio mayorista de Villa de Cura. Ramón se mantuvo activo en su pueblo durante todo su existir, algunas veces fue dependiente del negocio de víveres y frutos de su papá, pero solo para ayudar y distraerse.

Ramón María Acosta, mejor conocido por su contribución a la pelota béisbol tuvo la buena suerte y el privilegio  de tener dos madres; la que lo tuvo, Felicia Edmunda Acosta, y la otra, doña Herminia de Guarenas, que desde que era un párvulo lo llenó de atenciones y cariño, y  se hizo cargo de él. Las dos inolvidables matronas de rostro suave y alegre como el paisaje.

Este recordado personaje tuvo una dilatada hoja de servicio como empleado tribunalicio, simultáneamente fue dirigente deportivo, entrenador de béisbol, arbitro principal de béisbol, se desempeñó como privilegiado manager junto con el recordado Inocencio Adames Barrios del  glorioso Ayacucho Star BBC; novena que fue campeón nacional de béisbol juvenil en 1943, un equipo que acabó con la supremacía  de Distrito Capital que ganaba todos los años.

Fiestero ocasional, declamador, dicharachero, bohemio, actor de una compañía de teatro parroquial donde algunas veces hizo el papel de policía de “rolito”, y cantor de tangos. Fácil era encontrarlo en cualquier tangada y espectáculo social o cultural…Gardeliano cien por ciento y furibundo magallanero.

En la década del 50 en el campo abierto de La Aduana de Villa de Cura a un lado de lo que es hoy el área del un Centro Comercial, al lado de la avenida Paradisi intervino como árbitro principal en la categoría amateur “AA”. Hombre de una gran serenidad y experiencia para impartir justicia en un terreno de juego. Con mucho conocimientos de los tópicos del reglamento del béisbol. Alternaba la posición con otro arbitro villacurano de nombre Aurelio Pacheco y en las bases Manuel Luna y Remigio Marchena..

Es preciso puntualizar que en ese tiempo el béisbol en Villa de Cura y en todo el estado Aragua era “pura candela”. Los equipos de La Villa donde entraba el San Luis, La Criolla y Ayacucho Star (segunda edición), rivalizaron con los mejores conjuntos de Caracas, Valencia, Palo Negro, La Victoria y Cagua. Las novenas representantes de La Villa se caracterizaron al titularse varias veces campeones estadales.

Ramón María Acosta “El quebrado” poseía un rico anecdotario. Muchas anécdotas de su paso por el béisbol se contaron en aquellos tiempos. Pedro Ezequiel González (Pegom) se refirió a unas cuantas, en una columna que mantuvo en la recordada revista "Expresión". González era su compadre, por ser Ramón Marúa  padrino de su hijo, el tipógrafo René Alcibíades González Romero.

Son bastantes los cuentos, pero solo me voy a referir a  uno. Cuenta Pedro Ezequiel en una columna periodística que, en una fecha cuando se realizaba un juego de campeonato en el estadio San Agustín de Caracas, un fanático le gritó desde la tribuna: Pórtate bien “quebraito” que tenemos que llevarnos este campeonato para La Villa… Ramón María se quedó mirando al fanático y desde el terreno de juego le respondió: “Chico, no me digas muy duro “quebraito” que la gente se va dar cuenta que soy quebrado”.

Hubo otros pasajes de su rico humor. Me cuentan que cuando uno de esos amigos tremendos se metían con él,  le criticaban a propósito una jugada o una sentencia, enseguida le estampaba una sola palabrita: “!Madre!”.

Yo lo conocí bastante, lo vi muchas veces arriba de una bicicleta propia marca Raleig, dando pedalazos en sus funciones como Alguacil del Juzgado del Distrito Zamora, cuyo titular era don Francisco Coelles Briceño, quien le tenía mucho aprecio. El secretario del Tribunal era el bachiller Manuel Ramón Ceballos. Nunca salía sin su bicicleta, la tenía bien cuidada. El Negro José Nuñez, su mejor amigo de la niñez, vociferaba en su presencia que, Ramón en las noches y madrugadas de frío arropaba la bicicleta con una manta. Y el Quebrado le contestaba: -!quien me la arropa es Virginia! (Virginia se llamaba mi tía, la mamá de Nuñez)

Aprovecho  para recordar que el Juez Coelles Briceño, además de su experiencia en la judicatura, fue muy colaborador con el deporte. Hay gente de su generación que lo señalan  como uno de los fundadores, junto con el maestro don Víctor Ángel Hernández y otras personalidades, del célebre Ayacucho Star BBC, clase juvenil..

También pudimos ver a Ramón El Quebrado, algunas veces, cantando los mejores tangos de Carlos Gardel en las veladas culturales en el cine El Corralón acompañado de la guitarra del Che Julio Martínez, y ademas, formando parte de una revista teatral junto con Josefina Caracas, Críspulo Gallo, Antonio Martínez y otros, bajo la batuta del poeta Vinicio Jaén Landa.

Ramón María tuvo tres hermanos, uno fue el señor  Pablo Emilio Acosta, locutor, jugador de sofbol y conocido publicista de Maracay, le gustó esa capital y allí se quedó, sus íntimos amigos allá en ciudad Jardín lo llamaban por el sobrenombre de “Vitamina”, Las hermanas fueron María Acosta de Sánchez y Dilia Acosta de Ledezma. Siempre fueron hermanos que hasta el final no perdieron comunicación..

Muchas fueron sus luchas y apariciones en un campo de pelota y todo lo que entregó durante su vida al servicio del deporte, y sobre todo al béisbol villacurano. Ramón María Acosta fue de ejemplar vida, se merece respeto y todos los honores.

Así pues, hemos hablado lo que alcanzamos a conocer sobre el perfil humano de este personaje villacurano, cuya figura desconocen las nuevas generaciones de beisbolistas que se forman hoy en día en el moderno estadio “Ramón María Acosta”, que glorifica su nombre..

La dirigencia deportiva o la Liga de Béisbol del Municipio Zamora tiene una deuda moral con él, porque hace tiempo se constituyó en su pueblo un comité, el cual tuvo como proyecto colocar su busto a la entrada del mencionado parque de béisbol, lo cual, como todo, ha caído en el olvido. No es raro,  ya que para La Villa siempre se olvida lo  prometido..

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, 10 de abril 2020
La foto es propiedad de Editorial Miranda, retocada por el artista Ramón Alfredo Corniel.


jueves, 7 de mayo de 2020

CAMINANTES DEL VIGÍA



                                                        La foto la obtuve de facebook



         CAMINANTES 

 Como un sencillo homenaje


                     Por Oscar Carrasquel


En las tardes taciturnas
emigran de su enclaustramiento
con deseos de cambiar,   
de disfrutar del paisaje

Caminan en fila india
como por encima de una ola
exhalando aire puro

Marchan por la cresta del cerro
acompañados del viento
entonado cantos
en las tardes pálidas de verano

El  cerro Vigía yace
como un monstruo echado
con los ojos en vela

Desde el patio los observo
con el resplandor de la tarde
reconciliando alma y espíritu

En su largo caminar
deben resistir
unas cuantas leguas
marchar es irse lejos

Las nubes abren sus alas 
con desmesura patriarcal
en la fresca tarde

No llevan equipaje,
tampoco se cubren el rostro
y resisten tiempos de pandemia

El cerro posee sus secretos,
los viandantes ya conocen
sus aromas
y el peregrinar de las hormigas

De aquella altura regresan
con la entrada de la noche
sin hacer ruido
convertidos en luceros..


                    La Villa de San Luís. mayo 2020

                                           

         

sábado, 2 de mayo de 2020

A TI QUE TE LLAMAS CRUZ






           A  TI QUE TE LLAMAS CRUZ

             Por  Oscar Carrasquel


Se teje un manto de añoranzas
por aquellas que ansían este día
llenos de fervor y alegría
pues llevan el nombre de "Cruz"
donde crucificaron a Cristo

Un lirio con su fragancia
del florido huerto 
hoy cuelgo sobre tu pecho
con la llegada de la aurora

Que haya  mesa servida para ti 
que celebras onomástico
Pastel, canciones y vino,
Que no falte 
la locura de unos labios, 
y un cuerpo repleto de embeleso.

Cristalino el paisaje de mi Villa .
vestida de fino encaje, 
forrada de capullos secos    
al fondo del  El Vigía se divisa 
la cruz donde clavaron a Cristo.

Un ramillete de flores,
mi suspiro candoroso 
tendría que dártelo a ti
que llevan la Cruz de nombre.


         La Villa de San Luís, 03 de mayo 2022

viernes, 1 de mayo de 2020

RAÚL IGNACIO



Raúl Ignacio Carrasquel. Foto archivo. Retocada por el laboratorio de don Ramón Alfredo Corniel


 RAÚL  IGNACIO


                                                                                   Por Oscar Carrasquel


Te marchaste muy temprano
de este vendaval
(Raúl Ignacio)
hermano del alma y de la vida

Con mi verso te vengo a recordar
cuando tu nombre
hilvanando senderos
hoy lo vuelvo a mencionar
.
Cuando enjuago entre mis manos
un viejo retrato bajado de un altar

Tu cabellera negra y lisa
con mostachos bien sacados
Sonriendo como un niño

Te recuerdo solitario
en tu Ford azul claro,
cargado de esperanzas
por la avenida  "Libertador”

Desde tu trabajo
en la esquina de “La Joya” de Chacao
y en la noche regresabas
al calor de tu hogar

Con una bendición
en tus labios,
y lo incondicional de tu cariño
para tus dos hijas.

Dos claveles de rosas
del jardín de tu casa
que tanto amaste

Pasa muy  rápido el tiempo
Aún se mira la frondosidad
del mismo naranjo sobre una tapia
dejando colgar sus ramas a la calle
.
En la soledad quedó
la calle Sucre de La Trinidad
Con el fresco esplendor
de una mata de cayena
sin nido ni pájaros

Emprendiste  el viaje final,
Te habías ido ya
abriendo la mañana
sin sombras en el camino

El blanco lirio perdió su color
y se esfumó el aroma de la flor.


                                     . La Villa de San Luís,  mayo 2020
Principio del formulario
Final del formulario


lunes, 27 de abril de 2020

EL BAR ZULIA O LA CUBANA EN LA ALAMEDA Y LO QUE SE LLAMABA MOVER LA RABADILLA


                                              La Foto. Vista de la Calle Comercio Sector La Alameda. Tomada del libro "Historia de Villa de Cura-Tránsito de la vida de un pueblo". Mayo 2005. Autor Oldman Botello. 

                                                                                       Por Oscar Carrasquel


Conocimos a comienzos de los años 50 en Villa de Cura la humanidad  de don Pancho Espi. La sola mención en lenguaje de cariño de "Don Pancho Espi", nos lleva a recuerdos de la infancia. Representa una de las figuras destacadas del comercio villacurano. Ya sabíamos que su  verdadero nombre era Francisco Espi Ríos. Tenía un negocio de botiquín  y salón de billar en una casa de bahareque de La Alameda, en la calle Comercio, diagonal al bar El Samán. Allí bajaban los clientes los sábados y fines de semana a  jugar  billar y partidas de dominó en un anexo del bar. En días de fiestas parroquiales se jugaba en su interior dados y  batea blanco y negro. Ya han pasado más de 60 años y quiero presentárselo para quien no alcanzaron a conocerlo La Alameda era una zona llena de muchos botiquines y de kioscos  de guafas forrados con lonas. Allí se encontraban bazares, ruleteros, sitios de comida barata, aquello era como un bulevar..

Don Pancho Espí se encargó de repartir amistad a todos los que le conocieron en aquella Villa de Cura fácil para los encuentros y la amistad. Un hombre alto, grueso, de mucho orden y rostro duro. Hablaba con una voz temblorosa y chillona. Me comentó una vez el poeta  Vinicio Jaén Landa que,  al catire Teodulo Aguilar era al único que don Pancho le aceptaba chanzas. El colorado Teodulo era el único que sabía la forma de hacerlo reír y también de enfurecer.

Yorman Tovar, un distinguido intelectual profesor universitario y  poeta del estado Portuguesa admite en una obra  que "El bar es el espacio de cultura del ocio...donde se descargan los sacrificios cotidianos". En este botiquín de La Alameda no se conocía lo que era la pesadumbre y tampoco la  melancolía. Se pasaban horas de alegría maravillosas.

Se cuenta que gente adinerada lo visitaba después de las grandes tardes de coleo,  y muchos dueños del alto comercio de La Villa se reunían en la barra del bar  admirados de tanta belleza femenina, y también para las anécdotas y la sana tertulia. Y porque además  eran muy amigos de don Pancho Espi. Unos 50 metros mas adelante por la misma acera vía el cementerio existió "Bar La Gavilana" que según cuentan era pura candela..

El Bar de don Pancho en fin de semana vivía abarrotado de gente, caracterizado porque se servían las bebidas de mayor relevancia de la época, un trago de brandy Gran Duque de Alba Bs 2,50;  había  servicio de las mejores marcas de escocés. Un palo de Johnny Walker Etiqueta Negra costaba Bs 2,50; un vino de Jerez Bs 1.50; un botellón de cerveza Caracas para cuatro personas Bs 1,50. Don Pancho tenía aquello muy bien ordenado, un hombre meticuloso y delicado en las relaciones interpersonales.

El apellido Espi es de origen Catalán,. don Francisco Espí, y su hermano Jesús María Espí, un carretero que recorría el pueblo haciendo viajes  y mudanzas, ambos nacieron en La Victoria. De los Ríos de La Victoria. Una rama se avecindó aquí en Villa de Cura en la calle Blanca (Miranda). casi llegando a la Bolívar y Villegas.

Quienes tuvimos las dicha de vivir aquella época recordamos que La Alameda en festividades patronales, peregrinación, carnaval y en fin de año  se convertía en un jolgorio. Saben también que esas en temporadas altas, don Pancho apartaba las mesones de jugar  billar, mesas y sillas, y aprovechaba todo lo espacio del salón para organizar bailes y hacer olvidar a cualquiera persona las preocupaciones y  pesares del alma.

En toda la esquina de El Saman fue fundado por don Pancho el Bar Zulia. Posteriormente una dueña nativa de Cienfuegos , inteligiblemente, le cambió el nombre por  Bar La Cubana. Al bar lo frecuentaban algunas chicas de vida alegre. Se bailaba con música de Vitrola y discos de acetato de 78 rpm.. El merengue era la música por excelencia; y la otra música que  estaba de moda era el "raspacanilla".  Este sabroso ritmo servía para alegrar el espíritu y  mover cualquier espacio del cuerpo. Además, en el intermedio entraba dibujando la música  un antiguo pianito de manilla.

Los hombres y mujeres de la bohemia inmortal que nos visitaba de fuera,  mujeres rebuscadoras con sus ricas fragancias y buena figura, comerciantes de ganado y tercios con plata, aprovechaban las horas nocturnas para echar rabadilla en aquel salón de diversión donde tanto se disfrutaba. En el dialecto popular de la época "echar rabadilla";  significaba simplemente que las parejas bailaban a media luz, los cuerpos se abrazan, se rozan los cachetes y tambalean las cinturas.

A los menores de edad no nos dejaban ni acercarnos a la puerta del local. Y don Pancho era muy estricto en esa prohibición .Los muchachos pues teníamos ausencia total en todo momento. Uno, en algún descuido se ponía a fisgonear por un postigo de la puerta..
 
Mi estimado amigo Oldman Botello en el año 1955, apenas era un estudiante mi compalero que habitaba el sector. Él me cuenta que veía la hilera de mujeres que entraban y salían por el portón, y nomás pasaba por el frente  haciendo planes para cuando cumpliera la mayoría de edad.

La Villa de Cura de mitad del siglo pasado no se parecía en nada a la actual, conocimos en parte su vida pueblerina, tal como transcurría en aquella época con su sensación de soledad, pero lo ciero es que en La Alameda todo era distinto....Toda historia es historia, aunque sea pequeña, para quien le guste conocer o evocar  sus lugares y costumbres más comunes.                      
 





    EL BAR DE DON PANCHO ESPI

                    Por Oscar Carrasquel

Hoy me vuelvo a recrear 
en el espejo de la tarde
recordando a don Pancho Espi
en su bar de La Alameda
frente a las ramas de un samán

Con su voz sonora
-temblorosa-
Sirviendo a los parroquianos
palos de whiskys en el mostrador

Y voces de hombres
jugando partidas de billar y dominó

Las copas chocando en manos 
del larense Teódulo Aguilar
aquel de vida bohemia
que cantaba como un gallo

A veces

la casa grande de tejas y  aleros 
se transformaba en tolerante
para los enamorados

Se miraba cruzar por un lado
a la “Negra Inés”
con su faldón de campana
olorosa a pachulí

Pasaba el umbral 

la figura del negro Testamar
dándole puntadas a un sombrero

Desde la acera del frente

buscando su mundo divertido 
Rufo Archila y Manuel Botello
un par de maestros cortando pelo

Todos con el tiempo
ya caminaron hacia las estrellas
Todavía viven
en la sumisión de mi recuerdo.


                             Oscar Carrasquel.  La Villa de San Luís/ 2020



sábado, 25 de abril de 2020

CUENTO DE MI MISMO LOS PASOS POR EL BÉISBOL .


                  
 , cuando defendía la camiseta del  “Cerveza Caracas” en 1959-'60. Foto archivo de Gilda Carrasquel. Retocada por Ramón Alfredo Corniel.

                                                              Texto: Oscar Carrasquel

Dicen que recordar es vivir y lo hacenos ahora que tenemos la dicha de existir ya que la tarde avanza. El club de béisbol "Cerveza Caracas" lo fundó en 1957 en Villa de Cura el señor Pedro Perés, gerente regional de la Cervecería Caracas, con sede en Maracay. Recuerdo que Humberto Maldonado, Victor Marténez Rodriguez, Luis Almeida, Eliseo Briceño y Pedro Ezequiel González, fueron  sus principales animadores y  miembros  de la junta directiva.

Quién escribe fue uno de sus jugadores regulares. Desde 10 años de edad comenzaron mis andanzas en la pelota, mi mamá era quien me cosía el guante y lavaba el uniforme.  tenía asignado al espaldar de mi chaqueta el número 13. El anager Carlos Graterol me alineaba fijo  en el área de los jardines en el leftfielder,. Bateaba y fieldeaba a la derecha. Quiero que se sepa que en béisbol, ninguno se escapa de un sobrenombre y a mi me pusieron "patón" El. coach de tercera era Roso Martinez "el berraco". El escenario siempre fue el estadio Ramón María Acosta, recién inaugurado.

El "Cerveza Caracas" conquistó un torneo categoría "A", un campeonato distrital y estadales. Cumplió giras a nivel nacional,  Caracas, Los Teques, Valencia, Puerto Cabello y Maracay, y pueblos circunvecinos de Aragua y Guárico. En San Juan de los Morros a pedido de la población penal, los domingos jugábamos  en el estadio de la PVG. Recuerdo que nuestro manager seleccionaba de refuerzo a los peloteros "AA" Emiliano Hernández "E,José Ramón Izzo y Rafael Colmenares, ya que los reclusos nos tenían preparado siempre una especie de "caimanera"

Yo ocupaba la primera posición al bate. Cuando no me hacían out, daba una línea o  me embasaba con un de hit de piernas, o cogía una base por bolas, poseía una gran rapidez corriendo las almohadillas, muy  ágil estafando bases. Terminaba los torneos frisando los 300 puntos...

Las entusiastas madrinas que acompañaban al equipo para todas partes fueron Consuelo Pulido, Isabel Córdova, Adelita Martínez, Teresita Díaz y una hermana del gato Alberto Pérez cuyo nombre no recuerdo.

Yo no era bateador de poder, sino de líneas cortas, y siempre estaba metido en los numeritos. Quien lo puede atestiguar es Anseris Quintana, anotador oficial, que todavía respira gracias a Dios por allá en  “La Carluchera”. Igualmente está mi amigo Nerio López jugador del mismo equipo el cual vive en el sector Las Tablitas.

La novena era muy modesta, no éramos ningunas estrellas pero me atrevo a decir que espantábamos en los parques donde jugábamos. Para mejor recordar entre los integrantes del conjunto “Cerveza Caracas” figuraban: Catcher José Balandrón, primera base Rafael Requena ”Yokim”, segunda almohadilla Orlando Pérez “el gorila”, short stop  Emiliano Hernández "cochino", tercera base la alternaban Armando Flores y Nerio López. Custodiando el jardín derecho Oscar Carrasquel “Patón”, Center fielder  Pedro José González “peruchito” . El right fielder lo defendía Morocho Colmenares “Caimán, rápido defendiendo esa pradera, fildeaba como un coloso.

Los pichers  eran los estelares: Efraín Scott, Alberto Pérez "el gato", el flaco Víctor Córdova, Talúa Cabrera, Florencio Colmenares “Conejo”, Carlos Acosta,  Agustín Ascanio, y uno de Santa María que tenia por sobrenombre  “Campuruso”.

En las tertulias siempre surge una anécdota las cuales son abundantes en la vida de los que jugamos béisbol. Voy a permitirme subrayar y relatar una de ellas, cuyo escenario fue el estadio Ramón María Acosta.

Resulta que en un partido crucial defendendía yo el center fielder.  se produce un batazo profundo  bastante elevado, entre el right y el center fielder. Tanto Morocho como yo, partimos a perseguir el batazo hacia atrás,  cuando oigo a "Caimán" desesperado que  me  grita: “es más que tú que mí”, y tuve yo que fieldear la pelota y caemos los dos muertos de risa  en el engramado. 

Cosas del béisbol que es un deporte de mucho estrés, pero al mismo tiempo un juego donde ocurren el mayor número de anécdotas. En fin, debo manifestar que en el juego de béisbol hice mis mejores amigos y encontré los mayores afectos.



Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís,  abril 2020


jueves, 23 de abril de 2020

SE MARCHARON LAS ACEMAS TOCUYANAS

                                       SE MARCHARON LAS ACEMAS TOCUYANAS

Cuando  uno viajaba por razones de trabajo o familiares, o se dirigía de manera expresa el 14 de enero de cada año  a Santa Rosa (Barquisimeto) a concurrir a la procesión de la Divina Pastora,  atravesando las carreteras de la zona centro occidental del país, especialmente de  los estados Lara, Zulia y Yaracuy, y le tocaba parase en uno de esos negocios grandes de restaurant, o más sencillamente en aquellos  ventorrillos levantados en una orilla de la carretera, resueltos los viajeros a probar las Acemas Tocuyanas, ese bello símbolo de la gastronomía larense, de forma semi redonda que adornaban dicho lugar, delicia de niños, jóvenes y adultos. 
Es bueno que se sepa que la precursora de ese pan dulce tan sabroso y bien aliñado, de color dorado y apetitoso, era la señorita Eugracia Pastora Pérez Yepez... Acaba de dar el último latido su noble corazón a la edad de 104 años en su tierra natal de El Tocuyo. Ella ostenta el honor de ser Patrimonio Cultural del Estado Lara. Que Dios la tenga en la Gloria. 
Por ser una niña inolvidable y por haber yo visitado esa especie de museo que era su hogar dn El Tocuyo, le dedico estas apresuradas letras, ahora cuando  le tocó a ella hacer sin prisa esa inevitable travesía por el paisaje umbrío de la eternidad.


                                                   Foto bajada de la plataforma de facebook



         ACEMAS TOCUYANAS


A mi nieto Andrés Eduardo, allá en el estado Lara

                   Por Oscar Carrasquel

Hoy tienen un sabor diferente
las acemitas tocuyanas
que hacía con secretas ganas
la señorita Pérez Eufracia
en su rutina diaria

Acemas Tocuyanas,
como se acostumbró nombrar
a este apetitoso bizcocho,
sabia de la tierra occidental

Tu partida hasta lo infinito
como un  ave sin cambiar de ruta 
el corazón me desgarra
 
La sublimidad de tu arte
quedó  imponente en la Catedral 
en el regazo de la Divina Pastora

!Ah mundo Barquisimeto!
!Ah mundo El Tocuyo!

Hundida entre fértiles valles
y colinas del estado Lara
allí se cerraron tus ojos
como dos hostias ocultas
y  dejó de husmear el fogón
de la niña Pérez Eufracia

Fueron ciento cuatro,
 
bien vividos años,
cuarenta para los dé casa
y sesenta y cuatro
para los gustos más delicados.


                          La Villa de San Luis, municipio Zamora, estado Aragua, 23 de abril 2020





martes, 21 de abril de 2020

AJILA...AJILA... NOVILLOOO... QUE TE LLEVAMOS PA' LA VILLA

La Romana de La Villa a mediados del siglo xx. foto tomada de la revista Expresión. Archivo de Editorial Miranda


                    AJILA...AJILA...NOVILLO QUE TE LLEVAMOS  PA` LA VILLA


                                                                                      Por Oscar Carrasquel


Yo estaba todavía  "jojoto" en el escenario nativo, cuando entre la gente que llegaba a  casa, se oía hablar sobre el desplazamiento de las puntas de ganado que pasaban por la calle El ganado con destino a La Sabana" . Corrían los años 49-50; yo andaría  por los 10 años de edad,. Habitamos a 150 metros de la calle El Ganado.. Recuerdo  que la trocha en esos tiempos era un terronal. El casco urbano de La Villa era pequeño. Hay entonces una población  de solo cuarenta mil almas.

Calculábase un lote de 500 novillos bien seleccionados que pasaban los viajeros a pie y a caballo por la calle "el ganado".. Oíase el dato numérico en relatos de nuestros antepasados. Decían  que en 14 días se cubría la larga travesía del llano a Villa de Cura. La mayor parte del  procedía de hatos que pertenecieron al general J.V. Gómez "La Candelaria" y la "Cruz Rubiereña" y medianos criadores.

En invierno  la calle "el ganado" era un solo barrial, y en verano quedaba marcada la huella de la pisada de reses convirtiendo la trocha en terronales de sequedad. En el trayecto  "El Deleite", "Las cuatro equinas”, “El hoyo de los perros”, “Maíz tostado”. La calle "el ganado" en fiestas patronales de San Luís la cerraban con bambú y eran usadas cuatro cuadras como manga para colear ganado.

Como se escuchaba  decir,  a punta de madrugadita, bestia, jinete y caminante, salían de la llanura, confundidos entre el soplido de la brisa, en medio de relincho de caballos y el bramar de ganado, atravesando la belleza  de la llanura con su cielo encapotado,  mostrando el rítmico vuelo de garzas blancas, corocoras y morenas. 

En las noches debían de pernoctar entre los bancos de sabanas, desafiando el mal tiempo, olfateando el peligro, para bien de madrugada continuar camino, cruzando la monotonía del paisaje. La  sabanas y  "caminos reales", de mastrantales y malezales. Y detenidos en la noche  en la ribera de un río. Porque los ríos grandes en tiempo de invierno  eran  invadeables. 

A flor de agua se acercan tembladores, caribes y saurios que asediaban constantemente en los pasos de río. Pero aquellos seres de gran hombría son audaces y precavidos. Nadie mejor que ellos  saben como entrarle a los designios de la naturaleza. Las aves, unas dormitan, y otras trinan entre los copas de la arboleda.

Aún no había amanecido cuando la voz del caporal se oye por entre  el resplandor de una fogata.: "Vàmonos...Adelante que el camino para La Villa es largo!".  Después de tomar un cafecito, desayunado con carne seca, queso, casabe  que los vaqueros llevan siempre dentro un  "porsiacaso".

Con la misma se oye la voz  del cabestrero que se avalancha  adelante con la copla recia a flor de labios, bebiéndose el claro de la mañana, inventando metáforas, cantando aires llaneros, desandando con la mirada el horizonte  pensando en  lo largo del camino.

Se recuerda a los arreadores con  "mandador"  cubiertos con sombrero, algunos a pie ,  con  pantalones  a media pierna, con su capotera terciada al  hombro, la cobija de pelo y el "poncho" par si acaso un chubasco, y un cuchillo "apureño" al cinto. Otros se llevan los dedos a la boca estirando los labios  para producir silbidos, para alegrar el alma y por si acaso rugido de tigre o malos espíritus.  

-"¡Ah camino más largo y solo, compañero!
polvoriento en verano y en invierno resbaloso"

Así era la voz y  canto del  cabrestero con el lucero del día, optimista,  trajinador, elevando  la metáfora, imaginándose un Florentino Coronado; inspirado en el catire cuando venía  jineteando romances, lanzando coplas con su cuatrico en la mano, con el pensamiento puesto en la querella que en la media  noche para el día, iba a sostener con el príncipe de las tinieblas.

Después de unas cuantas jornadas, atormentados de tanto tragar leguas de camino, por el sitio por donde la tierra llana se hermana con el paisaje aragüeño y sus valles, hace su entrada el ganado a la  Villa de San Luís con aquella comparsa de vidas humanas. La gente recibe la llegada de la caravana con alborozo..Las reses son  depositado en el área que hoy día ocupa el  llamado "edifico Martín Hernández", que entonces era todo sabana. Se cuenta que entre los viajeros venía don Jesús María Espi, hermano de don Pancho Espi, de los Espi de La Victoria, que fue arriero de ganado a pie del llano a La Villa.

El hombre , descalzo, con las cotizas en mano; se baña él y baña la bestia, sestean a la orilla de una laguna, bajo una arboleda de samanes y merecures en el sitio Los Cerritos. Otro grupo lucha con la sofocación de mediodía, parando el ganado, vigiando, cuidando que no se escape ninguna res cerril del rodeo. 
A comienzo de la décadas del 50  en la importante "Romana", ubicada en la amplia sabana, durante varios días se reúne compradores de ganado,  trajinado con  fajas de dinero.. Sentados en la puerta de los corrales se cerraba el negocio de compra venta.. El ganado a puerta de romana podía tener un precio promedio de bs 30 la arroba, y en las pesas del Mercado Municipal frente a la plaza Miranda, no pasaba de 3 bolívares el kilogramo de pulpa.

En una tarde-noche de cielo despejado  comienzan a aparecer los llaneros  por los lados de  la plaza Bolívar.. Los recibe .la posada de doña Juanita Echengarai "Las tres lunares" en la calle Páez, también  el restaurante  de don Arístides González en La Alameda, y los ventorrillos con fama de ofrecer los mejores platos de comida criolla, y en la noche se prendía la parranda

Los hombres desfilan y conversan en la barra de los bares de La Alameda, otros se van tras las hembras. Se entregan a largas tertulias  (muertos de cansancio) versan e incuban risas y bromas, memorizando cuentos de espantos  y demás peripecias del camino.

 No podemos dejar de mencionar a doña Pepita  Peña de Martínez, una matrona que reunía fama como costurera en La Alameda, quien le cosía y confeccionaba los pantalones , blusas y calzoncillos rodilleros a los llaneros que venían con los arreos.

En los corrales de ·La Romana" y en una bodega aledaña se sentaban a tertuliar los  dueños de fincas, comisionistas y público en general a jugar partidas de dominó y aprovechaban para negociar.. Los hacendados siempre andan embutidos en liquiliqui blanco y sombrero "alón". Entre los cuales sobresalía con su carácter siempre jovial don Ramón Hernández, así como también Narciso Pérez, Dionisio Infante, y don Anibal Alvarez. Que yo recuerde.

Un personaje muy nombrado era don Eduardo Díaz, Este hombre de buen vestir fue encargado de estas mangas y corrales. La autoridad que ponía el orden en La Romana, Tuvo vida útil la "Romana"  hasta principios de los 60... En 1965  le pusieron  en la entrada un letrero grande que decía  CLAUSURADA. La decisión tocó producirla al Concejo Municipal que presidio el señor José Tomas Ojeda. 

Una buena cantidad de viejos recordamos una cosa muy singular. Algunos ganaderos como  Ramón Hernández, Dionisio Infante, Gonzalo de Castro y otros, obsequiaron a la Junta pro festejo de la festividades patronales en agosto, las terneras para disfrute de los habitantes de las cinco barriadas populares que había en ese tiempo en La Villa. Nunca dejaron de colaborar.

En época mas reciente se recuerda la fila de jaulas ganaderas cargando para los más importantes centros de matanza del país, principalmente Caracas, Valencia y Maracay, Las unidades y conductores penetrando por trochas a los hatos, tanto en invierno como en verano. En realidad es bueno mencionar a Domingo Quintana, Francisco Patrocinio, Eusebio Carrizales, Luís Quintana, Avelino Cordova, Manuel Vielma, Ramón Ortíz, Andrés Meléndez, Porfirio Blanco, Concepción González, Inocencio González, Isidoro Rangel, Ramón Macero, José Domingo Oviedo, Marcos González, Carlos Alejandro Arteaga, Beltrán Rassman, Jesús Alberto Macero,  el "Morocho" Ramos, Juan Martínez, Manuel Hernández, Agustín Castillo, el "catire" Villasana, Oscar Hernández, Leopoldo Figueroa, Juan Ramón Rodríguez "Guirichi", Luís Tosta, entre otros. Una gran amistad y solidaridad unió a estos camioneros. 

Como es bueno recordar, era una época en que nuestra economía se sustentaba en la producción de rubros agrícolas; la compra-venta de ganado, predominaba el comercio mayorista, la  talabartería y alpargatería.
Hay mucho más que decir y anécdotas que contar. Esto son ráfagas solamente   de lo que significó La Villa en el pasado reciente, cuando hace más de seis décadas Villa de Cura tuvo un gran nombramiento a nivel nacional,  como   primer centro de comercio ganadero de toda Venezuela.

Oscat Cattasquel. La Villa de San Luís 2020