martes, 17 de abril de 2018

AMAZONAS EN UN SUEÑO




Ahora recorro tu mundo
con ojos soñadores

Sé que anduve tus paisajes,
recorrí tu jungla.

La magia y el ensueño
de tus cascadas.

Cada árbol,
Cada flor,
Cada lluvia,
Cada sol

La luna grandota
reposando al fondo,
a la orilla del barranco

Era cada uno
como una canción
de amor

Te caminé
con las suaves pisadas
de una garza en calma.

Yo quisiera
Puerto Ayacucho

Volver por la ruta
de tus cielos.

Volar bajito
por debajo de tus nubes

Ver el vuelo
de las guacamayas en bandadas
Y de pájaros de múltiples colores
besando las ondas del Orinoco

El néctar de tu flora
yo quisiera saborear

En tu selva quiero
dejarme descolgar
por tu resbaloso Tobogán

Cruzar en navío
las aguas oscuras
de tu estirado rio

Llegar quiero de nuevo
hasta la cumbre de tu cerro
Autana

Yo quiero dormir otra vez
bajo el cielo húmedo
de una churuata

Yo quiero dejar
que mis manos acaricien
tus cuarcitas cristalinas

No dejar de disfrutar
de tus atardeceres
detrás de tus alboradas

Ni cansarme de caminar
el altote Duida de La Esmeralda.

La Villa de San Luis, Marzo de 2018

AMAZONAS es un Estado de población indígena en un 50%, ubicado al sur de la República Bolivariana de Venezuela, el más extenso en superficie territorial, de inmensas selvas y red fluvial, comprendido en un territorio denominado “Escudo Guayanés”, fronterizo con Brasil y Colombia, siendo su capital la ciudad de Puerto Ayacucho, población fundada a orillas del Rio Orinoco. El estado Amazonas es considerado el pulmón vegetal más grande de América del Sur.

EL AUTANA es un Tepuy o cerro situado en la frontera de Venezuela con la República de Colombia, de 1.300 metros de altitud, se levanta en medio de una zona íntegramente montañosa. El cerro Autana es llamado “El árbol de la vida”.

LA ESMERALDA es una aldea indígena ribereña del río Orinoco, situada en una porción de la Sierra Parima. Su acceso es solo por vía aérea o fluvial. Hoy en día es capital del municipio Alto Orinoco, estado Amazonas, Venezuela.

CUARCITA son unas rocas metamórficas de 90% de contenido de cuarzo, el cual se haya dentro de la formación rocosa de los tepuyes. Se usa generalmente en Venezuela como materia primaria en la industria metalúrgica.

RIO ORINOCO El cuarto rio suramericano de mayor longitud calculada en 2800 kilómetros, que nace en la Serranía de Parima, que divide las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas en territorio venezolano, fronterizo con la República del Brasil.

EL TOBOGÁN Con ello quiero referirme al “Tobogán de La Selva”. Sitio turístico del Estado Amazonas; se trata de un largo canal que baja de una serranía, las personas se lanzan y finalizan cayendo en una inmensa piscina natural.

GUACAMAYA Un género de ave robusto de vistosos y múltiples colores, andan en bandadas cruzando el horizonte, las hay también en colores individuales, azules, rojos, amarillos, verdes.

CHURUATA Vivienda indígena fabricada con hojas de palma de moriche

El DUIDA es una meseta de la Sierra Parima, ubicado al norte de La Esmeralda.

Allí, en Amazonas me avecindé 7 años ininterrumpidos, en la última década del siglo XX, no en plan de diversión, sino en horas de permanente trabajo. Fue bastante tiempo, suficiente para conocer sus lugares, sus rincones y senderos, de esa experiencia podría generarse lo que dice este texto lírico de nuestra ejercitación literaria.


Tepuy Autana

Aldea La Esmeralda


Río Orinoco

El Tobogán de la Selva
Guacamaya

Churuata

El Duida


Fuentes de las imágenes tomadas de la web:
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lunes, 9 de abril de 2018

EL HOMBRE CONTRAFUEGOS (CASOS Y COSAS DE LA VIDA REAL)


El General Marcos Pérez Jimenez cuando gobernaba en Venezuela


Venezuela se encontraba empastelada bajo el régimen castrense perejimenista. Ocurrió algo en aquel tiempo que se presentó muchas veces ante mis ojos. Yo andaría por los once años de edad. El antiguo cine “El Corralón” estaba situado por la calle Bolívar de la población de Villa de Cura, estado Aragua, situado precisamente a media de cuadra de plaza Miranda.


Los hombres disfrutaban emocionados una película mexicana en el cine “El Corralón”, pero en medio de lo que podríamos llamar una crisis de nervios. A las nueve de la noche era la hora de salida, había que intuir que no fueran andando los meses de de verano: marzo y abril, cuando la débil brisa soplaba y el fuego empezaba a envolver las faldas de los cerros el Vigía y los Chivos, las principales lomas naturales de La Villa.


Que no se le hubiera ocurrido a un furtivo cazador prenderle fuego a la vegetación de los mencionados cerros, porque los cinéfilos corrían el trance de convertirse en bomberos o en agente guardabosques.


Entre las novedades que le pudieran ocurrir es que le estuvieran esperando a la salida del cine, que era celosamente a las nueve de la noche, una o dos camionetas de la policía local, cubriendo toda la puerta principal. A cualquiera persona le cortaba el resuello distinguir estacionada en la puerta a la “Wilson”, como la gente nombraba a las patrulla policial, la cual de inmediato te conduciría a “colaborar” con una rama de palmera en la mano, para ayudar a sofocar la línea de fuego que iba consumiendo la vegetación en los cerros. La persona no tenía que ser veguero, también los agentes uniformados, con peinilla desenfundada en mano, reclutaban a hombres de flux y sombrero, podían ser venezolanos o extranjeros.


Con su cara perturbada, los cinéfilos en aquella época tenían que hacer ese obligado regalo a la madre naturaleza, al medio ambiente y al gobierno.



Oscar Carrasquel, Villa de San Luis de Cura, estado Aragua, Venezuela

miércoles, 4 de abril de 2018

LA ALMOHADA Y SU HERMANITA GEMELA





La mayor confidente de sus cuitas. Las dos viven en un cuarto de corta dimensión. Es la pura verdad, es la hermana que más ha amado en el mundo. La que siempre está bajo su amparo. Testigua lo vivido, lo visto y lo que ha sentido, sobre todo en las horas tranquilas de la media noche y la fría madrugada. Vive recostada sobre la parte superior de la cama que usa desde su infancia, sobre la arregladita colcha gruesa verde de pelusa.


Por fin llegó el instante más angustioso, el momento cuando ROSALBA debe preparar una maleta de rueditas toda llena con rótulos, porque le espera un largo viaje por allende los mares. Ya ella es mayor de edad, sus padres sienten miedo, pero no se lo hacen saber. Al final solo queda como ritual: un interminable abrazo, un beso en la mejilla, una sonrisa y la bendición. ROSALBA está muy bien arregladita, ella es muy bella, se coloca el estrecho bluyín sobre su piel blanca, la cabellera negra larga como un salto, le llega hasta la cintura y un mechón de cabello le cae sobre la frente. En realidad lo que ha decidido es abrir nuevos horizontes, y no es porque se sienta una niña Beatles. Muchas son las veces que le han preguntado y la reacción es que desde hace tiempo se está sintiendo una chica inútil, piensa que su futuro no está aquí, sino en otro lugar, acá en esta deformante sociedad, tantos los días como las noches ya le resultan estúpidos. No tenía otra salida. ROSALBA ya es una viajante.


LA ALMOHADA no quiere aceptar la realidad, se queda inmóvil como guardadora de secretos. Ese sentirse sin nadie la ha puesto desconsolada, aunque a veces escuche voces y movimientos a su alrededor. Observa al frente lo que queda: el televisor y una mini computadora encima de una mesita de metal y su guitarra española. Y unas cuantos retratos fijados a la pared. Bastante pena le da porque fueron inseparables compañeras durante 21 años. De todas maneras, cuando la ALMOHADA se sienta sola, correrá a revisar su bolso de espaldar, consultar la agenda de su teléfono y ver el desaprovechado titulo de la UCV, que bien la preparó. Cuando se haga cada noche, tomará impulso para tomar un libro de literatura, hurgará en los peldaños de su biblioteca para reencontrase con García Lorca como poeta y con otros prominentes autores venezolanos y universales. Al fin y al cabo, la ALMOHADA sabe que en cualquier día, la chica pueda sentir ganas de regresar, o a la inversa, decida quedarse en esa nación suramericana… ¡UHH… Qué terrible despertar!

Oscar Carrasquel


martes, 27 de marzo de 2018

SOBRE EL JUDAS DE VILLA DE CURA COSTUMBRES DE LA SEMANA SANTA



“Si Cristo no ha resucitado, nuestra fe es una mentira”… lo dice el Apóstol Pablo de Tarso, recorriendo los caminos del Evangelio; pero ha resucitado significando el triunfo de Jesucristo ante la muerte, y ésta es la única razón por la que podemos afirmar los cristianos, que  Cristo es el único que siempre vive entre nosotros.

Una de las tradiciones más arraigadas en casi todas las ciudades, pueblos y caseríos de toda Venezuela es la quema de Judas Iscariote, como una costumbre realizada para marcar el final de la Semana Santa, específicamente llevado a cabo el Domingo de Resurrección, que es el día que Nuestro Señor Jesucristo resucita,  la fiesta se hace para aclamar la muerte del traidor.

Se celebra de diferentes maneras de acuerdo con el sentimiento y la tradición de cada pueblo esta práctica simbólica de justicia popular, aunque hay que decirlo con franqueza, que ésta es otra de nuestras viejas tradiciones  que va desapareciendo con el siglo XXI.

Haciendo un poco de remembranza recordaba en sus cronicas el historiador Carlos Ojeda, nuestro apreciado y siempre recordado “Carlucho”,  Cronista que fue de la ciudad de Acarigua, lamentablemente desaparecido, que el primer Judas que se quemó en Venezuela fue la figura de Américo Vespucio, un cosmógrafo florentino; cuando este se presentó en un viaje, con espejitos y demás baratijas  repartiendo y cambiándole a los indios por perlas o pepitas de oro, y al mismo tiempo hizo que los hindúes le construyeran una barcaza para largarse, llegó un momento en que los indios se dieron cuenta que era un vil engaño, fabricaron un muñeco con su figura y le prendieron candela celebrando el rito con  gran alborozo; a partir de entonces se cree que la costumbre  de  la quema de Judas se hizo común y se regó por toda Venezuela.

En horas de tarde del  Domingo de Resurrección se procede a la horca y quema de Judas Iscariote, el  traidor, que a pesar de ser uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret, entregó  a su maestro a los miembros del Sanedrín y al prefecto Poncio Pilato por unas 30 monedas.

En tiempos no muy lejanos acostumbraban algunos sectores o barriadas de nuestra Villa de Cura a elaborar su propio Judas, famosos fueron el que quemaban en la célebre  esquina “El Taparito”, al cual le daba brillantez un barman que apodaban “BIgote”.  Muy nombrado fue el Juda de la redoma de Los Colorados vía Carrizalito, que patrocinaba la Talabartería Venezuela de Reinaldo Silvera. Quien preparaba y leía el testamento era nuestro afable ex cronista de Villa de Cura Oldman Botello. Uno lo calcinaban en la esquina de La Sapera, calle Sucre con Doctor Urdaneta, con palo ensebado y competencia de pelota de goma. Hubo el de la Hacienda El Ancón, conurbano con la parroquia Las Mercedes, incluía cochino ensebado y carreras en saco. En la avenida Lisandro Hernández en la llamada esquina “La Mora”, fue muy rumboso el Juda patrocinado por la bodega de don Nicolás Hinojosa. 

Se trata de un muñeco del tamaño de una figura humana, vestido de flux y corbata, gorra, lentes oscuros, finos calzados y bien apertrechado de cohetes, triquitraques y fuegos artificiales, para representar a Judas Iscariote. Previamente lo paseaban en caravana, incluso con música por todas las calles del pueblo, la mayoría representados primordialmente  en políticos, personajes importantes  y sobretodo gobernantes que engañan con sus faltas y no le cumplen las promesas al pueblo; ante tal expectativa  casi toda la ciudadanía se lanzaba en romería a estos lugares para presenciar y hasta celebrar con bailes y bebidas el sacrificio.

Antes de cumplir la sentencia a la horca era leído su estrafalario testamento, el cual sintetizaba su vida y un extenso legado, además de un inventario de pertenencias dejadas para mucha gente representativa del pueblo, la mayoría de las veces elaborados por periodistas, poetas y humoristas queridos de nuestro pueblo entre los cuales se cuentan: J. M. Morgado, el gordo Oscar Morgado, don Pedro Ezequiel González, don Antonio Moreno, don Víctor Hernández Ramos, don Juan Lombano, don Pascual Nieves, don Armando Pérez (panadero de Las Tablitas); el poeta Elías Rodríguez Arguelles, expresadas las donaciones en charlatanería y especialmente en versos octosílabos.

Vamos a ver si esta Semana Santa de 2018, por fin regresa en el pueblo de Villa de Cura la antigua tradición de la quema de Judas Iscariote y la lectura de su testamento y la repartición de su fabulosa fortuna… Hemos oído decir  que estamos hasta los topes de candidatos a judaizar.


    Oscar Carrasquel, la Villa de San Luis, Semana Santa de 2018

"RONDA DE RECUERDOS"

Resultado de imagen para recuerdos infantiles venezolanos

Quiero compartir con ustedes esta "Ronda de Recuerdos" donde hago un resumen de mi niñez en los aspectos de Juego preferido, programa de radio favorito, las mejores maestras que tuve, el regalo inolvidable y si realicé alguna travesura memorable.

Sin duda que mi juego preferido y lo que más me fascinaba era el juego de pelota beisbol y quiero rememorarlo con orgullo. Comienzo jugando con pelota de goma en pleno centro de la calle Urdaneta de Villa de Cura y también lo hacíamos en las casas solariegas de la vecindad. Posteriormente jugué pelota sabanera, y por último como integrante de equipos organizados hasta llegar a la clasificación “A” y eventualmente en la pelota “AA”. En aquel grupo nadie se salvaba de un sobrenombre, ahora que recuerdo que a mí me pusieron “Patón”, por aquello de que mi apellido hacia recordar al célebre Alejandro “Patón” Carrasquel, el primer pelotero venezolano en jugar en las Grandes Ligas.

Es obvio pensar que a mi edad escolar, en aquel tiempo aun no había hecho su aparición la magia de la televisión, solo existían los viejos radios de tubo marca Phillips y Telefunken. Apacible discurría de veras la vida en la población de Villa de Cura. Aprovecho para recordar que en aquella modesta casita no poseíamos este aparato. Para lograr oír el desarrollo de los juegos del beisbol que trasmitía el gran narrador Francisco “Pancho Pepe” Cróquer, desde el viejo Estadio de San Agustín, Caracas, teníamos que irnos para el fondo del corral y sentarnos bajo una matica de guásimo, y por medio de una empalizada de alambre gallinero nos poníamos a oír y disfrutar de la trasmisión de un aparato de radio de la casa vecina, desde que comenzaba hasta que finalizara la fiesta del beisbol.


Siempre lo he dicho y lo he escrito en reiteradas ocasiones en crónicas anteriores, que mis maestras inolvidables en Villa de Cura fueron las hermanas: Tula, Josefina y Priscila Bolívar Rodríguez, maestras preceptoras en aquellos tiempos de sus comienzos. Me enseñaron a escribir y leer las primeras letras, a unirlas hasta formar palabras como: Pala, Tapara y Maraca. A combinar las palabras para formar oraciones como: “Mi mamá me ama”… De ellas también recibí reprimendas por mis borrones en los cuadernos de de dibujo y escritura.

En aquellos tiempos remotos eran precarios los juegos de la niñez. De ellos me es fácil recordar una feliz oportunidad en que Andrea, que así se llamaba una hacendosa muchacha que venía a trabajar en una casa de familia acá en Villa de Cura, en una Navidad me regaló una zaranda metálica que se accionaba de forma manual; muy bonita, no solo porque estaba coloreada con los colores del arcoiris, sino que rugía como una locomotora; daba vueltas y más vueltas, giraba serenita en un solo pie como una bailarina de ballet. Yo la comparo con un platillo volador que pisa tierra. En estos días después de haber pasado tantos años, pude ver un juguete similar mostrado en una imagen por el poeta y coleccionista William Saldeño. Yo me alegraba cuando me dejaban en casa solito jugando con mi zaranda ¡Qué maravilla! Ya han pasado unos cuantos veranos y borrar de la memoria no puedo aquella zaranda de hojalata y menos las manos livianas que me la regalaron.

Cuando hay una persona de jefe en la vieja casa como era mi mamá en aquella generación, con una dosis tan estricta de severidad como ella poseía no es fácil recordar que en la niñez hayamos cometido alguna infracción que acarreara una fuerte reprimenda. Había la costumbre que cuando mamá nos daba permiso para ver una película en Villa de Cura, nosotros nos veíamos obligados de salir del salón antes del final de la proyección, a sabiendas que el permiso expiraba a las 9 de la noche, un retardo siquiera de 10 minutos habría que atenerse a las secuelas y recurrir a la caridad de Dios. Después de grandes ya emplumados, sí, cada uno fue dueño de su destino.

viernes, 23 de marzo de 2018

HÉCTOR LOMBANO “CASUNGA”, ALGUNAS DE SUS VIVENCIAS




Con una gorrita de pelotero y montado sobre una bicicleta solíamos ver siempre por las calles de La Villa a Héctor Lombano, quien es mejor conocido en todos ámbitos, en el centro y la periferia como CASUNGA. Nacido en el barrio La Represa en Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela, un 18 de septiembre de 1940. Fueron sus padres Teodora Lombano y Antonio Bolívar. Desde temprana edad fue un ser de múltiples actividades, tanto para el trabajo, así como también para el deporte y la actividad musical. Además se conoce al dedillo la evolución del pueblo que lo vio nacer y crecer, y está al tanto de todo lo sucedido en este suelo aragüeño porque lo ha recorrido palmo a palmo desde pequeño.


Hablamos como de costumbre debajo de la fronda oscura de un hermoso samán donde nos sentamos a conversar, oyendo el trinar de la paraulata y el cristofué. Hay en el solar asomado en una reja, bajo un pedacito de techo de zinc, un hermoso loro real que canta y a veces pronuncia unas palabritas.


Una de sus primeras ejecutorias estando de edad de 12 años, fue la de guiarle los pasos con una varita alargada a un cieguito llamado don Antonio Pantoja, que en los años 50 andaba en La Villa, tocando de puerta en puerta, solicitando “Una limosnita por el favor de Dios”. No tiene empacho en reconocer que colaborando con este señor invidente fue como se ganó sus primeros centavos.


Toda su vida ha sido trabajar. El secreto está en que desde pequeño su progenitora le inculcó el amor por el trabajo. Ha trabajado desde cuando era muchacho como limpiabotas, pregonero, publicista, heladero, cargador de maletas, vendedor de empanadas y granjerías, leche fresca de ordeño, ofreciendo cachapas, hallacas decembrinas y de repartidor de arepas. Todo esto lo ha hecho en la etapa inicial de su vida. Ahora le ha tocado desempeñarse como pequeño comerciante, atendiendo a la BODEGA CASUNGA, poco surtida a causa de la crisis.


En su adolescencia probó lo que era batallar de verdad, cuando a pesar de ser menor de edad le ofrecieron trabajar como obrero devengando 30 bolívares semanales en la hacienda Montero, en la siembra, cosecha y aporte de abono en las plantaciones de tabaco, caña de azúcar y algodón, cuando estas tierras eran aptas para estos cultivos.
Pasivo, suave es ahora este caballero de 77 años. Dos de sus hijas acompañan su soledad, tumbado de vez en cuando en su “cuevita” que compartió muchos años con su finado tío, el viejo don Rafael Alvarado. Muy gustosos de las faldas estos dos caballeros, y de lisonjear a las damiselas que pasaban al frente de la empalizada.


Héctor Lombano no fuma ni bebe, sencillo, humilde, pero también se hace respetar allá en su barrio. Se trata de un hombre serio que sabe patronear un hogar, sabe cómo tratar y distinguir de acuerdo con el nivel de las personas. Casunga aprendió a querer y dejarse querer por la gente, por ello es un buen cultivador de la más noble amistad, se jacta de tener buenos amigos de toda la vida como Miguel Alayòn, Félix Nieves, José Pulido y otros que ya se fueron. Quien le conoce en La Villa sabe que a este hombre le sobra la honestidad que a muchos les falta.
Les ha sido muy útil a los niños y a las personas necesitadas. En donde se programe la realización de una vendimia o cualquier iniciativa destinada a servir con amor al prójimo; igual para animar una actividad cultural o deportiva, allí está él, diciendo “presente”, dispuesto a colaborar con su animación, poniendo a la orden las cornetas y elementos de perifonear que transporta sobre la canasta de una bicicleta.


Siempre se ha caracterizado por su amor a la “Comunicación Social” a través de las emisoras de radio. Fue así como ha logrado cubrir espacios sirviendo a la comunidad y cooperando con la cultura en algunas de las emisoras de radio instaladas en Villa de Cura: IMPACTO y ZAMORANOS. Actualmente es moderador de un programa todos los sábados en RADIO CRISTAL, en horario de 10 a 12. Se denomina el espacio: “Ensalada Musical”.


También ejerció siendo más joven como narrador de los juegos de beisbol, aprovechando sus conocimientos de este deporte, en la compañía de Pedro Ezequiel González, Eleazar Rodríguez y Antonio Arias. No en balde fue jugador de pelota sabanera, una especie de águila custodiando los jardines, deporte en que se ha distinguido, ello explica los numerosos reconocimientos recibidos. Lo demás fue narrar desde la propia cancha, las incidencias en los diferentes torneos de bolas criollas. Pedro Ezequiel, en broma lo llamaba en las trasmisiones:”Casunguito”, en vez de Casunga.
Vive felizmente junto con dos hijas casadas: Milagros y Lilian, generosas y atentas, saben lo que es preparar un delicioso mondongo y servir un buen café. En una ocasión le ensuciamos el mantel.


Muchas veces monta los aparatos de trasmisión en su casa para animar algún evento que es oído en todo el barrio La Represa y sus alrededores. Los altoparlantes los sube sobre el tejado un día especial como el “Día de la Madre”, “Día del Padre” o “Día del Niño”, u otra conmemoración como Navidad para agasajar a los niños del barrio.
Algunos gobiernos municipales han reconocido y valorado sus ejecutorias de cultor popular, ha sido galardonado por la alcaldía del municipio Zamora con la “Orden Ciudad de Villa de Cura”, además de varias condecoraciones, medallas y diplomas de entidades oficiales y organizaciones deportivas, los cuales conserva pegados en una cartelera allá en su casa de La Represa, a una cuadra de “El Toquito”.


Casunga es también cultor del humor y de anécdotas oportunas, me cuenta la vez que como era usual la señorita Josefita Pineda lo mandó para la calle a vender unas empanadas, y de regreso se distrajo jugando metras; ello le causó un disgustó a la niña, quien terminaba de abrir por el centro un cochino que tenia colgado en una rama de guásimo, la señorita Josefita le dio su reprimenda al muchacho:
“Como le hice a este marrano te voy hacer, cuando te mande a hacer un mandado y te pongas a jugar en la calle”.
Casunga agarró sus coroticos, corrió a su casa y fueron inútiles los esfuerzos para que volviera.


Lombano es cantador de coplas de aguinaldos, se mueve facilito como pez en el agua con todo lo que tiene que ver con el canto y los instrumentos de parrandas, de repente lo podemos ver tocando tambor o el chimeco y haciendo coro con soltura junto con “Los Turupiales de Aragua”, con “Alcides y sus muchachos” o también con “Los Jomarcas”, para animar la parranda.


Más de tres décadas en otros tiempos se dedicó a impulsar y coordinar por cuenta propia los concursos de parrandas navideñas en las plazas públicas de Villa de Cura. Fue también cantador de décimas en los recordados velorios de la Cruz de Mayo en casa de Alejandrita Castillo, en la antigua calle Guárico.


La sangre artística y musical se sigue extendiendo, ya está brotando la cosecha, tiene una nieta que apunta como un verdadero prodigio del canto y la música de guitarra, y la otra niña que asoma como modelo de las tablas ya conquistando importantes espacios.


                                               


Casunga es católico creyente y así morirá, cree en Dios y María Santísima, lo sabemos, por eso es fácil distinguirlo siguiendo la procesión del Santo Sepulcro o en contacto con su amigo el Padre Salvador Rodrigo en la Iglesia Matriz, o sosteniendo una conversación con las hermanitas Catequistas de la Virgen de Lourdes; de allí seguramente surge su espíritu de solidaridad con la gente y tener el corazón lleno de fe cristiana.


La Villa de San Luis Rey, estado Aragua, Venezuela, marzo de 2018

martes, 20 de marzo de 2018

MI SEMANA SANTA




Tal vez pasaré los días convocando los momentos culminantes de los recuerdos, románticos siempre, con un incendio de recuerdos por dentro. Por ejemplo, volver a recorrer a gusto mi concurrida calle Bolívar de sol. Que mi ciudad vuelva a ser la cuna de la seguridad, sin el sinsabor del asalto. Que a las 6 de la tarde no tengas que decir a tu familia mientras miras el reloj en tu muñeca:


¡Vámonos, es demasiado tarde!


Que reine la paz y la verdadera unión, la comprensión. Saber que no ofendemos, sino que son nuestros derechos. De concurrir a la procesión y consumir lo que nos provoque, sin zozobra ni privaciones, y como si estuvieras disfrutando de una película con los nietos, poder comprar una botellita de agua mineral, un helado, un paquete de cotufas o un algodón de azúcar.¨

Que La Villa vuelva a ser punto de reencuentro, para que despierte la sensibilidad en todos los villacuranos.
Pensar y creer que todavía están a nuestro lado los que se marcharon para siempre, eternamente en oración frente a la imagen del LÍDER DE LA CRUZ.
Seria mis caros deseos, volver a recuperar nuestros paseos a los pozos de los ríos, convertidos hoy en apenas unos hilillos de aguas nauseabundas.
Yo, concurriría a la morada del Santo Sepulcro,

seguiría a pie y al cruzar la esquina, visitaría la GALERÍA DE ROLANDO, para seguir preguntándome: ¡Cómo pudo haber hecho el artista para construir todo ese mundo de colores!


Fuentes de las imágenes:


jueves, 15 de marzo de 2018

LA NIÑA MILANYENIT, UN NUEVO TALENTO MUSICAL VILLACURANO



Inocente ella como la sonrisa de su rostro, como un suspiro caído del cielo. La conocemos desde hace tiempo. Se llama Milanyenit Madrid Lombano. Aprendió a caminar entre músicos y juglares, de esos que andan en los atardeceres de serenata en serenata, que tocaban, cantaban y recitaban versos en el solar de su casa, allá en el sector La Represa, al final de la calle Doctor Urdaneta de Villa de Cura. Nieta del locutor, músico y destacado exponente del folclor venezolano Héctor Lombano, conocido cariñosamente como Casunga.


Ya la niña con su corta edad tiene ilusiones y anhelos, aunque sin apuro. Siempre le ha gustado la música, acaba de cumplir diez años de edad. Estudia quinto grado de educación primaria en la ESCUELA BASICA INOCENCIO UTRERA, ubicada en el sector La Represa de Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela.


La historia comienza por una colorida guitarra que pusieron sus padres en sus tiernas manos, como presente el día de su cumpleaños. Era precisamente el obsequio que la niña anhelaba. Sus progenitores: Milagros Lombano y Jesús Madrid, dentro de su sencillez ensancharon los sentimientos de la chavala que es inquieta.


Por eso es que la urbe de Villa de Cura siempre ha sido considerada como una cantera de gloria, dadora de artistas, de músicos, de la magia de la poesía y de intérpretes de ritmos musicales.


Las primeras lecciones formativas se la confían sus representantes a la profesora María Teresa Fuenmayor (@sayury), quien haciéndola descubre sus incalculables condiciones y su inclinación por la música y el canto. Enseguida la incorpora al taller musical de la “Biblioteca Pública Ezequiel Zamora”, y a su vez se integra al grupo de parranda navideña “VOCES ALEGRES DE VILLA DE CURA”.


De las manos de la profesora Fuenmayor sale bien preparada, ingresa por instancia de la maestra Iris Peña al grupo que audita para optar por un ingreso al “Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela” (Fundado por el Maestro José Antonio Abreu) en su núcleo Villa de Cura. Surge airosa de la exigente prueba y es aceptada de inmediato debido a su agudísimo oido tanto melódico como rítmico.


Su maestro musical en la agrupación de música típica “Programa Alma Llanera” de la mencionada orquesta es el profesor Gabrielinho Sumoza (@gabrielinho), hijo del profesor Gabriel Sumoza (@gaborockstar) y de la profesora Deigenis Calcurian. Ya lleva2 años trabajando con la guitarra en la agrupación y participando también en uno de los coros de dicha Institución cuya sede temporal acá en la Villa es en la Casa de la Cultura "Rafael Bolívar Coronado".


A su corta edad se nota el brillo que esta niña ostenta para hacer realidad sus sueños, tiene un talento innato para la interpretación de música de guitarra y adicionalmente es poseedora de una voz privilegiada. Y no solo eso, sino que asoma con un numen y don especial para la composición. En estos días optó por componer una balada que lleva como título: “DESTINO AL AMOR”, coloreada con los matices de su sentimiento para animar la vida. En este tiempo ya la pequeña ha escrito varias canciones románticas inéditas.


Mientras esto ocurre es invitada a la televisión donde debuta en octubre de 2017 en la emisión del programa matutino Portadas, presentado en vivo y directo por la reconocidas animadoras Mariela Celis y kerly Ruiz, trasmitido por el canal Venevisión, donde la niña ha participado con la mayor naturalidad. Allí fue observada constantemente por el conocido músico y productor de televisión Manolo Freites, quien por su parte les impulsa y recomienda para que la inscriban a estudiar canto, lo que contribuiría a la vez con su formación artística.


A cabo de un tiempo, con todo el sacrificio económico que ello representa, ya la pequeña está viajando a la ciudad de Caracas a continuar sus estudios. Actualmente cumple sus ensayos y preparación en la reconocida ACADEMIA TONADA ESTUDIO 13 situado en Chacaito en el Distrito Capital. Cada sábado y domingo rigurosamente a la hora señalada, siempre dispuesta, la madre la lleva desde Villa de Cura a Caracas. En este Instituto ya está recibiendo clases de canto del propio Manolo Freites.




Cada día que pasa es mayor el progreso artístico de esta niña, lo que la hace merecedora del apoyo de todos los villacuranos, sumado con los aplausos del público venezolano que valora su talento.


Agradecimiento:
A la Profesora María Teresa Fuenmayor, asistente y mediadora de la entrevista


Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, 12 de marzo de 2018



Posando al lado de su hermana, modelo profesional.

COMENTARIOS

Iris Peña Espléndida Milanyenit ..Dios la bendiga al igual que sus padres que dan todo para que la niña siga dando lo mejor de si.....con esfuerzo y dedicación tiene un futuro promisor ....Orgullo de ser villacurana

Amanda Almenar Felicitaciones a Milanyenit, asi se destacan los Villacuranos en la música.Dios la guiará junto con sus padres al triunfo.

¡BOMBAS…BOMBAS…LLEVO LAS BOMBAS!

Hacer la anterior enunciación en voz alta por la calle en otra época daba sensación de escalofrió. Lo más menudo que te podías acarrear era ganarte una pasantía en un calabozo de la comisaría. De tal manera que había que tener ojos de águila al llegar a una venta de repuestos y requerir una bomba de frenos para tu auto; era preferible llevar una muestra, ya sabías que tenías que hacer la solicitud en parábola y simplemente decir: ¡dame una jeringa de esas para los frenos!

Hoy afortunadamente no se corre ese peligro.


La palabra BOMBA se oye pronunciada a todo pulmón, una, dos veces, y la vez que quiera por un muchacho juguetón que baja de La Represa con una cesta repleta de BOMBAS. Estos días lo pararon en una céntrica calle, alzó el pañolón blanco que las arropa y allí estaba el montón de bombas, abierta la boca como dibujando una gran carcajada; el confite es hecho con una masa suave, con una sustancia cremosa rellenas, su exquisito olor se introduce por la nariz y llega hasta la infinitud del alma.


Tienen un color similar a la miel, espolvoreadas y rematadas con azúcar. Son elaboradas por una señora de la comunidad llamada Sor Elena de Carpio, que vive allá en el sector La Represa de Villa de Cura, la cabecera del Municipio Ezequiel Zamora. El producto lo sale a vender y vocear afanosamente por la calle un muchacho que solo se conoce por “Cholito”, un personaje humorístico y socarrón, lejanamente se le escucha su pregonar a todo grito: BOMBAS…BOMBAS…LLEVO LAS BOMBAS, económicas pero en efectivo.


La gente corre afanosamente para adquirir el producto, pero jamás lo hallarán porque el muchacho no ha recorrido tres cuadras cuando debe devolverse con el canasto vacío. En cuanto a los patrones de elaboración por la señora Sor Elena, es un secreto bien guardado, lo sabido es que la fórmula no es receta tomada de panaderías, le pertenece a ella desde sus ancestros, sin embargo es fácil adivinar que la materia prima es la harina con una mezcla de leche, cacao, huevo y mantequilla. Acompañadas de café con leche para comenzar a endulzar las mañanas o en la tardes de sobremesa es una sorpresa exquisita para el paladar.



Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, 03 de febrero de 2018

EL FAROL DE LA ESQUINA



Aquel hombre se cree un Edison. Dar luz es la misión de Pascual todas las noches, desde que el sol retira su albor.

El hombre transporta su humanidad encorvada, jineteando una bicicleta, con una larga vara apoyada en el hombro. Su misión es poner luz al farolito en cada esquina.

Comparte su misericordia con la luz de la luna. Pasadas las horas de la noche regresa como un hechizo con el alba a sofocar su esplendor ¡Cuántas cuitas de amor habrán ocurrido bajo el farol de la esquina!

MORALEJA: El hombre siempre ha visto renacer la luz.

Oscar Carrasquel




BODEGA LA LOCA (CASOS Y COSAS DE LA VIDA REAL)


Acá funcionó por más de sesenta años la "Bodega La Loca"



La loca Nicolasa, no era tan loca. En torno a ella en la vecindad del barrio La Represa surgieron muchas anécdotas. Frecuentaba bares y pulperías en la llamada antiguamente calle Guárico, sector La Represa de Villa de Cura, estado Aragua en Venezuela. Vivía ella sola en un recueste de la muy conocida “Peña Ñá Cirila”.

En aquellos días en el cruce de la calle Guárico con la calle doctor Urdaneta existió una pulpería de tres puertas de madera a la calle, fundada por don Francisco Martínez, venido de la población de Guardatinajas a la que aun le que queda en pie la fachada.

La loca Nicolasa muchas veces se la daba por frecuentar la pulpería y allí se entregaba a la tertulia y la echadera de broma con el pulpero y su clientela.

Ocurrió que una vez le cayó a don Francisco de sorpresa la inspección de un organismo dependiente del Concejo Municipal del antiguo Distrito Zamora, llamado “Junta Municipal Reguladora”; que se encargaba de regular y vigilar en todo establecimiento comercial los precios de los artículos de mayor consumo, y a la vez se dedicaba a verificar los pesos de reloj, y lo contramarcaban; de manera de evitar que los negocios metieran gato por liebre, es decir que no te fueran a vender 800 gramos en vez de un kilo, como muchas veces ocurre.

El funcionario que fungía de jefe de la comisión inquirió a don Francisco, primeramente preguntándole por el nombre e identificación del negocio; a lo que el comerciante respondió, que a la bodega aun no se le había puesto nombre.

El fiscal insistió en preguntar el nombre, porque era una normativa y un requisito indispensable para cumplir cabalmente con el acta de inspección.

Nicolasa, que por casualidad en ese momento se encontraba ubicada muy cercana de la conversa, recostada al mostrador, peló sus ojos grandotes, dirigió la mirada hacia don Francisco, quien de inmediato, como buen llanero, captó la sugerencia dibujada en los ojos de la loca y enseguida respondió al funcionario municipal:

¡Póngale Bodega La Loca!
Y así fue, con esa nomenclatura, gracias a las peripecias y a la insinuante mirada de Nicolasa La Loca, se llamó la bodega de don Francisco Martínez durante más de 60 años, hasta el día que sus puertas cerraron por la muerte de su dueño.



Oscar Carrasquel

lunes, 12 de marzo de 2018

DOÑA OTILIA MARTÍNEZ BRICEÑO, VALIOSA MATRONA VILLACURANA


 A sus hijos, con acendrado afecto

La historia completica la narra con propiedad su hijo el ingeniero Douglas Carrizalez Martínez, quien actualmente reside con su grupo familiar en la ciudad de Maracay, apoyado de viejos documentos que conservan religiosamente la familia, y prestados los viejos retratos de la dama que aun deambulan adentro de su álbum familiar.


Generosa en demasía, de carácter agradable, a decir de los que la conocieron de trato, era doña Otilia, una ferviente enamorada de las flores. En el centro de la casa tenía su jardín bien cuidado. Igual como en la hacienda “Caicara” de su padre, coronada de serranías altas, tenía un jardín luminoso en la casa de campo “La Carrizalera”, adonde corría una corriente de agua cristalina, perfumado de albahaca, sembrado de madreselvas, rosas de todos los matices, tulipanes, margaritas, trinitarias, capachos y la roja flor de cayena


Cohabitó esta matrona con moradores de su natal Villa de Cura casi toda su existencia; una villa apacible de escasos transeúntes, de cuando la gente sacaba las silletas a las aceras en las tardes-noches para entregarse a la amena tertulia. Se recuerda que vivió casi todo su tiempo en una casa situada en la calle doctor Morales, a mitad de cuadra, entre Bolívar y Miranda, en Villa de Cura, capital del municipio Zamora del estado Aragua en Venezuela.


Esta calle tuvo su importancia en aquella época; en el asiento de la cuadra vivieron familias por demás conocidas en la colectividad villacurana en donde tuvo buenos amigos: Antonio Saa Fernández, Juan Enrique Rodríguez, Catalina de Hernández, Salvador Saa, Manuel Ceballos y Rogelio Tavío Tosta, y muchas otras familias.


Doña Otilia era oriunda de este airoso y pintoresco valle de la Villa de San Luis de Cura, nació el 13 de abril de 1912 en este pedazo de noble tierra, fecunda en el arte y la cultura, y además, en aquella época próspera en la producción agrícola y con eminente nombramiento como centro comercial ganadero de la región central del país. Hija del matrimonio formado por Pedro Nolasco Martínez y su esposa Petra Briceño Landa.


Sus primeras letras o la educación primaria la realizó en una escuela mixta unitaria fundada en las primeras décadas del siglo XX en Villa de Cura por la maestra Pepita Peraza. Funcionaba en la propia casona de los Peraza en toda la calle Real. En un tiempo recibió clases y tuvo de maestro a Don Víctor Ángel Hernández, contando con su apoyo decidido en su formación musical, aun cuando su primer maestro musical fue su abuelo: Amador Briceño.  El primer concierto que dio Doña Otilia fue con el violín, en La Victoria y a la temprana edad de 7 años.

Algún tiempo después estudia y se gradúa en Andragogía, una técnica orientada a la enseñanza de personas adultas, con licencia para impartir clases en escuelas granjas, en zonas rurales y núcleos urbanos. Desde 1951 hasta 1966 entregó su contribución didáctica en todos los programas adelantados en este sentido por Ministerio de Educación. En ese tiempo comenzaba a brindarse apoyo a la alfabetización inicial de adultos en barrios de Villa de Cura y zonas rurales. Recorrió muchas veredas y trochas, mientras la lluvia o el sol azotaban, apoyando el proyecto alfabetizador, ayudando a fundar escuelas agrarias y ofreciendo su talento.


Incansable en el aprendizaje, aprovecha para aprender enfermería y trabaja como asistente del doctor Manuel F. Rondón en el proyecto de medicina preventiva, la atención de parturientas y diversas campañas de vacunación en el área urbana y rural. De esta manera tenía que viajar de forma consuetudinaria al valle de Tucutunemo, El Cortijo, el Pao de Zarate; vadeando quebradas, subiendo y bajando cuestas en lomo de bestias, sin ningún reproche, muchas veces con el sol ardiente sobre la frente pero con Dios por delante como un estandarte. También fue enfermera auxiliar en el antiguo hospital doctor José Rangel de Villa de Cura, contiguo a la plaza Bolívar. Por eso sería que se sintió como dueña de todas las bendiciones de esta tierra, por la considerable cantidad de ahijados que dejó en estas comunidades rurales.


Desde el punto de vista artístico aprende el arte musical en la ciudad de La Victoria donde estudia música de cuerdas y sale dominando el violín, la bandolina, y se gradúa de profesora musical y es entonces cuando comienza a dar los primeros conciertos.


Fue fecundísima compositora, en su haber tiene escritos valses, merengues, pasodobles, escribió la música, la letra y arreglo de las siguientes canciones: “Zaida”, “Reina”, “Mi casita en la Montaña”, “Canción a La Madre”, “Sabor de Engaño”, “Taborda” “Mi Cariño” y un montón mas de hermosas canciones muy conocidas compuestas sobre poesías suyas. Ejerció como profesora de violín, en el periodo 1972 1981, en la Escuela Superior de Música del estado Aragua. Fue primer violín y fundadora de la Filarmónica de Aragua.


En su carta curricular aparece participando en conciertos en el Conservatorio de Música del Estado Aragua; igualmente en Caracas, en el auditorio de la Universidad Central de Venezuela, en el teatro Teresa Carreño (con la Orquesta Filarmónica del Estado Aragua, dirigida por el profesor Antonio Esteves).


Otilia, como todo el mundo se acostumbró a nombrarla (omitiendo el primer nombre, que realmente era Petra) siendo bastante joven casó en primer término con el villacurano Ángel Rafael Motamayor Hernández, y de este primer matrimonio nació Ángel Rafael Motamayor Martínez, cuyo fallecimiento ocurrió el año 2018.


Siendo todavía joven quedó viuda y contrae nuevas nupcias con Omar Carrizalez, de cuya unión nacieron: Zaida Margarita, Dilia Arcadia, Alexis Orlando y Douglas Asdrúbal.  Otro integrante de la familia fue Tomás Vicente Carrizales Huerta, hijo del primer matrimonio de Omar Carrizalez quien también era viudo al momento de casarse con Doña Otilia. En este hogar villacurano la madre enseñó a todos sus hijos a soñar desde que eran pequeños, sin escatimar esfuerzo para que estudiaran. La estirpe con el paso del tiempo se ha visto prolongada en nietos y biznietos. La mayoría de esta familia se encuentra hoy en día establecida en la ciudad de Maracay, capital del estado Aragua.


La historia de la radiodifusión villacurana en el año 50 la tiene en sus páginas. Con la inauguración de “Radiodifusora La Villa”, doña Otilia animaba con su interpretación musical un espacio en vivo de una hora de duración, bajo la animación y presentación del locutor y director de esta emisora Manuel Vicente Zapata. En una sala aparte había siempre un público entusiasmado que la aplaudía.


Tuvo una ligera pasantía como escritora, refiere Douglas que su mamá escribió en algunos números del periódico humorístico villacurano “El Cotejo Mocho”, fundado y dirigido por el poeta de La Villa, José Manuel Morgado.


Doña Otilia Martínez Briceño, no fue ajena a la fisonomía del conglomerado que la vio nacer, siempre estuvo pendiente del devenir del pueblo que poco a poco se iba convirtiendo en ciudad. Formó parte de una dinastía musical villacurana sin precedentes, testimonio de una raza musical que no se ha visto más en posterior época. Hubo y hay todavía en la familia: pianistas, cantante de orfeón, flautistas, trombonista, lombardista, guitarrista, cuatrista, bandolinista, compositores y directores de orquesta, tanto popular como clásica, todos de excelente calidad. Sin duda alguna, un mundo musical sorprendentemente amplio.


Don Oldman Botello, ex Cronista de Villa de Cura y actual Cronista de la Ciudad de Maracay, realizó un amplio bosquejo de esta familia de importancia histórica, del cual extraemos la afirmación siguiente: “Constituye esta familia Briceño (150 años de músicos) la segunda generación de músicos más significativos del país después de los Calcaños”.



Mujer alta, delgada de contextura era doña Otilia, pero fue una luchadora en todos los terrenos, con caídas y levantadas supo forjar a una gran familia de bien, con la dedicación y el coraje que la acompañó siempre. Descansó en la paz del Señor en la ciudad de Maracay un día 13 de octubre de 2001, a los 95 años de edad. Sus restos reposan en el Cementerio Metropolitano de la capital aragüeña.


Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, 12 de marzo de 2017

Fotos propias del álbum familiar.

viernes, 9 de marzo de 2018

DÁNDOLE BETÚN

Así discurre su infancia,
sin pan, menos escuela.

Un taburete
y un cajón limpiabotas.

Ya se conoce el territorio
del cotoperìz de la plaza,
como un alero grande
para resguardarse del sol

Entre sus manos un cepillo bucal,
sube y baja el retazo de lana
dándole limadas a unas botas.

El short desaseado,
Impregnado de crema
marrón y negra.
El rostro teñido
de angustia, de pena.


Oscar Carrasquel

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miércoles, 7 de marzo de 2018

EL CHARLERO DEL AUTOBÚS


Es quien primero da los
“buenos días”
(con cariño)
Así nadie le conteste

No importa si el camino
es de insólita travesía,
con tal de ofrecer ilusiones.

El que conduce el autobús.
y los viajeros,
en sus asientos lo saben.

El primero es una botica,
ofrece raíces,
y jarabes contra la tos

Sigue el caramelero,
vende chupetas bom-bom-bum.
Entrega primero,
anticipa un discurso,
recoge en seguida

A bordo trepa el hermano
con libro en la mano.
No es erudito,
pero los proverbios
los sabe enteritos

Sube el último,
camisa floreada,
música y piropos juntos
y una pulida guitarra.

El viaje fue divertido,
“Gracias señores pasajeros”
Se despide el charlero.


Oscar Carrasquel

viernes, 2 de marzo de 2018

THE ORCHESTRA MAN




No es diferente este hombre
de ojos azules,
con mil sonidos distintos,
al personaje de mi pueblo

Se ama a sí mismo,
toca los instrumentos
todos al mismo tiempo

A los labios se eleva
la armónica

Sus pies
golpean la percusión,
mueve los platillos
con las dos rodillas

Atada al cuello
una guitarra grande
que pulsan sus dedos

La banda acompaña
al arlequín orquesta.
Fluye la voz
como de pájaro campana

Filma la orquesta
guiones
para la compañía de Bob Hope.


Oscar Carrasquel


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