sábado, 30 de mayo de 2015

EL VIEJO SAMAN


  


Por Oscar Carrasquel 
Villa de Cura, estado Aragua


Allí estás como un paragua vegetal,  samán centenario de mi pueblo. 
Recostado a una fila de pared del estadio de La Villa. 
Vestigio del antiguo paisaje de "La sabana" villacurana. 
Tus raíces,  en una época, fueron humedecidas por una verdisima  laguna del valle. 
Tu abundante ramaje de silencio, le dio sombra al hombre a caballo, de cobija y capotera terciada al anca. 
Era la presencia de gente de trabajo al sol, conduciendo arreos de ganado proveniente de hatos del llano. 
En tu contorno viste la llegada  del nómada "Gran Circo Razzore", a tu sabana. 
Con su faquir, el célebre Blacamán, capaz de hipnotizar a cualquier fiera de la selva, y a seres humanos.  
Supiste de las maravillas de una joven trapecista villacurana, meciéndose - sostenida por los dientes - en una cuerda   
Allí mismo a la vista, simulando un hermoso paraje, sigues  gigantón  en una calle ciega. 
Deshojando recuerdos infinitos, aportando tu sombra a los nuevos habitantes 
Y abriendo  tus frutos al vuelo de  mariposas y  pajaritos errantes, que revolotean en tu tupido ramaje. 


La Villa, mayo de 2015 


martes, 26 de mayo de 2015

"TURPIAL"




  Por Oscar Carrasquel 
Villa de Cura, estado Aragua


No se trata del pájaro de bello ropaje y  melodioso canto. 
De Villa Bruzual era este personaje de antaño 
Vivió  años en esta tierra de  amarillas espigas y de granos. 
En unas ruinas abandonadas, en la Avenida Dos. 
Tenía el pelo  lacio y azulada  la visión 
Con sus labios imitaba el trino del pájaro nacional 
Y cubría su panza con un negro-amarillo franelón 
Los mismos colores del plumaje de ese ruiseñor. 
De vez en cuando, apuraba un trago de un frasco de licor. 
Un día se echó a rodar calle abajo sin su bicicleta de reparto. 
Soplando el silbido de una canción, por el antiguo Cementerio de aquella población. 
Sucumbió al igual que Barquero, ante un viejo y nunca olvidado amor. 


Acarigua, mayo 2015  



domingo, 24 de mayo de 2015

CONOCIENDO LA FAMOSA "CASA DE LOS CARVALLO" DE VILLA DE CURA




Por Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua


     En lo que en  otra ciudad de Venezuela se puede considerar el casco colonial, por medio del cual respira la trascendencia histórica de los pueblos, exactamente en la céntrica calle Miranda, convergiendo con la calle Doctor Rangel, a escasos  cien metros de la plaza Miranda en Villa de Cura, se ubica la famosa CASA DE LOS CARVALLO; a donde actualmente tienen su sede dos instituciones culturales emblemáticas de la ciudad, la Biblioteca Pública "Ezequiel Zamora", un sitio de encuentro académico-cultural, creada en 1975, y aloja también el genuino  Museo de Tradición de la Ciudad con el nombre de " Inocencio Utrera", fundado el 09 de abril de 1976.

     Bautizada simbólicamente por los habitantes como LA CASA DE LOS CARVALLO. Se le otorga esta distinción porque fue el señor Stefan Carvallo, cabeza de una familia muy prominente en Villa de Cura, su penúltimo dueño, y quien antes de negociarla la ocupó como asiento familiar durante más de cuatro décadas; como amante de la elegancia la entregó totalmente refaccionada, pintura, techos, pisos y paredes, sin sufrir modificación alguna en su estructura, manteniendo íntegramente su diseño colonial. Nunca ha permanecido sola, casi siempre fue habitada por núcleo de familia. Se le conoció varios inquilinos.  En tiempos lejanos estuvo utilizada como base de una institución educativa, de las oficinas del INOS y del Club Social de Villa de Cura. Durante su permanencia Los Carvallo le hicieron importantes reparaciones y mejoras a la casa.

     En primer lugar tenemos que decir que esta casa es una de las pocas sobrevivientes del portento histórico en el casco central de Villa de Cura; no ha cambiado, conserva todas sus líneas arquitectónicas y de construcción originales que datan de comienzos del siglo XX. Esta edificación encierra más de cien años de historia, de vida, y de imborrables recuerdos.

     Como es sabido, acá en el centro de la urbe ninguna de las casonas de aspecto colonial se salvó de la llamada “piqueta de la modernidad”. No hay un ejemplo más elocuente que la casa de Boves o Casa del Santo Sepulcro que fue amputada hace varios años;  y  la famosa casa de don Pancho Paradisi, su techo de cornisa y sus gruesos portones de madera fueron derribados para ser lo que son en esta era, paredes pulidas como valiosos marfiles para sede de un Banco y un mini Centro Comercial; y la casa de don Candelario Matos, la casa del Marqués Montenegro, la casa de Los Palumbo, la Casa de los Cuadros, la casa de Los Roldan, la casa de don Dionisio Infante, la casa de las Lilas, la casa de don Rafael Castillo, la casa de Los Matute, y tantas más de igual valía histórica.

     El frente de la mayoría de estos caserones en tiempos actuales se encuentra mutilado y acondicionado para comercios chinos, loncherías, ventas de lotería, y mercaderías diversas.

     A mucha gente y en especial al visitante, le cuesta trabajo creer el abandono y la indiferencia que se aprecia en una ciudad con historias a montón como es Villa de Cura. No había quien hiciera el mínimo esfuerzo por conservar y menos para recuperar estos legados de la historiografía urbana de la ciudad.

     Tanto la parte externa como el interior y el perfil de LA CASA DE LOS CARVALLO son majestuosos, en el patio central pareciera que hubiera un pesebre permanente. Si se observa de frente en una vieja fotografía da la impresión  que estuviera pintada al óleo sobre un gran lienzo.

     La casa tiene su entrada principal hacia la calle Miranda, con aleros sobresalientes en lo alto de su techumbre. Más allá del zaguán el primer patio  con cuatro corredores, con arcos y columnas por donde pasan una suma de años; con gruesos muros de mampostería. Los pisos revestidos de arcilla cocida de las Tejerías villacuranas. Desde cualquier ángulo del ancho cielo puede mirarse su lindo tejado de tejas de color rojas. 

     Al centro destaca un jardín con rosas y pequeños arbolitos de tallo largo y una fuente color blanco de arte contemporáneo. Y ventanales en la parte central para combatir los calores veraniegos. Al fondo tiene un segundo patio con portón y salida por la calle Doctor Rangel. Los cuartos quedan al frente del primer patio, con portones de entradas individual y grandes ventanas de “poyos”,  y barrotes de hierro alargados que hacen ángulo con las calles Miranda y Doctor Rangel. Las paredes las adorna una galería de figuras artesanales y religiosas, retratos de personajes históricos como el fundador de la ciudad de la Villa de San Luis de Cura, Don Juan de Bolívar y Martínez de Villegas, abuelo por la vía paterna del Libertador; documentos, diplomas y cuadros de diversos autores. Aloja un piano como digna reliquia de la antigüedad de la famosa marca “Excelsior”. ¡Cuántas  veces acariciado magistralmente por manos de ensoñación! 

     De sus impecables techos de madera, en todos sus ambientes, cuelgan hermosísimas lámparas de unas cuantas luces al estilo colonial.  

     ¿Quién sabe cuántas voces tristes y desafinadas desfilarían por estos ventanales, en una serenata de noche clara iluminada por la luna villacurana?

     ¿Y cuantas zapatillas resbalarían en sus salones siguiendo la música de las ondas de un vals venezolano o de uno clásico Vienés?

     La casa, un solo macizo de casa, la terminó de edificar un artesano virtuoso del pasado siglo, hacia  1905, durante el gobierno del General Cipriano Castro Ruiz, a su vez jefe de la Revolución Restauradora. Luego vendría la larga historia del general Juan Vicente Gómez, y sucesivos gobiernos.

     El  inmueble lo adquiere el señor Stefhan Carvallo con los protocolos de rigor, de los sucesores de doña Amalia Rodríguez de Rangel, quien la hereda de su padre don Emiliano Rodríguez, prospero hacendado y ganadero, natural de San Juan de los Morros, de padres trujillanos. Le corrió fama de hombre acaudalado en todos los estados Guárico, Aragua  y Apure y como apostador de gruesas sumas de pesos en riñas de gallos y jugador impenitente. De él se decía en la época  “Que sabía hasta donde podía llegar en el juego”. Con muchos años de residencia junto con su familia en Villa de Cura.

    En fecha 28 de noviembre de 2007, el inmueble pasa a ser propiedad del Ayuntamiento del Municipio Zamora, a fines de que cumpliera una función cultural para disfrute de los villacuranos -atendiendo a varias iniciativas- sin embargo se oyó decir que la última palabra para aprobar su compra surge del Alcalde de ese momento señor Stefano Mangioni.

     El concepto de utilización para la cultura se ha mantenido gracias a la lucha tenaz que como una soldadesca sostiene una especie de sociedad de amigos, mujeres y hombres, amantes de estas dos instituciones que hacen vida dentro de sus instalaciones. Porque no hace mucho tiempo ocurrió algo insólito y  poco amigable. Según se pudo leer en un comunicado de  2015, la Cámara Municipal villacurana tuvo intención de adosar algunas de sus dependencias administrativas dentro de los espacios de este centro de difusión de ARTE Y EXPOSICION DE ANTIGUEDADES. Al parecer no prosperó  dicho propósito y  hubo sensación de alivio, por los momentos. Por la presión desplegada por toda esta gente que se pasa enhebrando conversa, saciando sus conocimientos en libros y escribiendo poesía, entre sus paredes.

      La batalla la piensa seguir la misma gente, ésta vez para evitar que continúe la desidia y deterioro progresivo que actualmente presenta la edificación,  por los rigores del tiempo, de una parte; pero fundamentalmente por falta de mantenimiento, lo cual puede corroborarse en el estado de sus paredes interiores y su fachada, que de repente dan la sensación de un descascarado paisaje.

     Son muchos más los encantos indescriptibles que encierra esta casona, propia de las ciudades venezolanas más antiguas. En fin, no existe un rinconcito de sus espacios que no posea su atractivo antiguo.

     Ahora le toca a toda la colectividad villacurana, porque existen suficientes razones para incitar a sus habitantes a pedir su  conservación y a vigilar su destino cultural, que no pierda su natural esencia y visitarla como si fueran a desayunar o almorzar en ella todos los días. Que no falle ni desmaye, ésta ni las posteriores generaciones.

Villa de Cura, mayo 2015.



Fuentes: Archivo del señor Stefan Carvallo; testimonio  del señor Félix Hernández Castillo, y el reportaje gráfico de la poeta y profesora María Teresa Fuenmayor. Mi gratitud a todos ellos.



En este estado se encuentra la fachada

El alero sobre la entrada pricipal


El zaguán

La columna


Gruesos muros

El reducido piso de arcilla cocida que aún se conserva



Las tejas 

Detalle del techo de tejas sobre la salida del patio trasero hacia la calle


El piso antiguo fue sustituido por cerámica

El jardín central con sus arbustos

La blanca fuente que se ve verdosa por problemas del lente

La planta de rosas


Una de las ventanas de los cuartos interiores

La ventana del cuarto interior junto al busto de Don Inocencio Utrera


Así quedó inmortalizado en lienzo Don Inocencio Utrera

 El portón trasero hacia la calle.



Detalle interior del techo

Las ventanas antiguas tenían el poyo donde solían sentarse las personas a entretenerse mirando el ir y venir de los escasos transeúntes de la época




Una especie de asiento completaba el poyo de la ventana

Las lámparas originales se cayeron. Sólo queda esta.

Y algún lejano farolito...demasiado alto para que su luz tenga alguna utilidad


Las paredes cubiertas de fotos de personajes históricas

 Don Juan Bolivar y Villegas, abuelo de Bolivar y fundador de la Villa de San Luis Rey de Cura

Ezequiel Zamora

Armas de la época

Testimonio metálico de 1957


Uno de los cuadros religiosos



El antiguo piano 


La esquina


El lado lateral por la calle Dr. Rangel

Sólo un trozo del piso al fondo del patio conserva el revestimiento de arcilla cocida de las Tejerías villacuranas


martes, 19 de mayo de 2015

"ESCAPARATE" EL TELEGRAFISTA



   


Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua


Por ahí a la mitad del siglo XX que acaba de concluir, era muy frecuente el cotidiano caminar de este apasionado telegrafista por las solitarias y soleadas calles de la ciudad.
Fue un hombre enquistado en la memoria de un pueblo. Cargado de años le llegué a conocer, ya retirado de esos menesteres de trabajar.

Flaco y alto, despeinado, siempre metido en un  raído flux de casimir oscuro de rayas blancas.

Su "Tica.. Tica.. Tica .. Rián " , caminando por la acera, era su identificador santo y seña para los habitantes de la urbe y por donde quiera que andaba.

Espigado, desgarbado y disparatado al andar. 

Quizá por esa condición física le pusieron el sobrenombre de "Escaparate".
Pero en verdad fue uno de los pocos hombres en La Villa, que se cansó de conocer países y continentes a través de la comunicación telegráfica.

Por haber pasado tantos años en un salón de  telecomunicaciones, sentado frente a ese aparatico inventado por Morse,  días y noches enteras oyendo ese repicar: "Tica..Tica ..Tica..Rián.. Tica...Tica...Tica..Rián"; de tanto utilizar ese dispositivo de comunicación, fue que le quedaron grabado para siempre estos sonidos en su memoria.

Seria por eso que una vez jubilado de su trabajo, vuelto un anciano de pasos lerdos, las calles de La Villa continuaron sintiendo su incesante 
caminar, y su predicar de aquellas imborrables voces del alfabeto Morse:
"Tica...Tica.. Tica.. Rián..Tica..Tica..Tica..Rián"


La Villa, febrero 2015/ O e C

.
Sitio web de la imagen: http://www.pinstopin.com/telegrafo/

LA ESQUINA DE LOS PENDEJOS


Calle de Araure. Una de estas esquinas es de "los pendejos". 
Foto: Wilfredo Bolivar, cronista de Araure



           Por Oscar Carrasquel 
          Villa de Cura, estado Aragua



En la Villa de Araure es la cosa
 esquina de la calle 26 con avenida 16
 así se lee en las rayas de un mapa de la ciudad. 

Desaparecido hoy este nombre catastral
 "la esquina de los pendejos" le clavaron
 y así  quedó sembrado en la memoria popular. 

Dicen que en antaño se llenaba
 de gente que llegaba de la sierra
 a comerciar productos 
que daba el vientre de la tierra. 

Hay una bodega en toda una esquina
 caserón de tapiales y aleros
 mujeres y hombres de campo
 que pasean su rostro de pobreza
para después regresar a su faena. 

Con la  brisa se colaba
 un olor a cafecito colado
 y a resuello de bestias enjalmás. 

Aquí se abraza la gente
 el día de la Virgen del Pilar
de su fiesta patronal. 

El lugar quedó como un remanso
de guitarristas, humoristas y poetas.  

El mismo rostro de la esquina "El Coco"
allá en mi pueblo. 

Adonde llegaban los arreos
que bajaban de Santa Rosa de la Sierra
guiados por una campanita
 y sudada la gurupera. 


Araure, estado Portuguesa, mayo de 2015.



















Iglesia Nuestra Sra. del Pilar en Araure











                     









 Arreo de mulas

martes, 12 de mayo de 2015

ENFERMERA Y ENFERMERO

Florence Nightingale. Enfermera inglesa, 
pionera de la enfermería profesional moderna (Florencia, 1820 - Londres, 1910)


                    
  Por Oscar Carrasquel 
  Villa de Cura, estado Aragua


Vengo a reconocer lo que ya es una tradición 
Hoy las heroínas vestidas de  chaquetón y gorro blanco, celebran su día con quijotesco fervor 
Auxiliares salva vidas y la mano derecha de un Doctor 
Sus afectos y servicios se los compensa solo Dios  
Florence Nightingale alcanzó fama en esa distinguida profesión 
Para hombres y mujeres fue la fuente de inspiración de esta humanística labor, 
de atender a sus pacientes con vocación y amor 
Vaya para todos ellos la honra, y  del Glorificador su bendición. 


 La Villa, 12 de mayo 2015 

sábado, 9 de mayo de 2015

MORROCOY


Por: Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua
Dic 27- 2013

Hoy converso de nuevo
con tu mar. 
Yo, sentado en un banquito
sobre una embarcación
llena de flotadores 
en su interior.

Recodo de mar
donde bambolean olas
de agitada cresta,
que corren como locas,
unas detrás de otra,
buscando
volcarse en la blanda
arena. 

Arriba, una escuadrilla de 
sonámbulos alcatraces
planeando al ras del oleaje,
como buscando aterrizar 
encima de las cabezas.

Los viajantes nunca
le quitan la mirada
a la sombra de los manglares.

Ni a un aviso clavado
en la playa,
donde se lee,“Cayo Morrocoy,
todavía no soy “Cayo Muerto”,
aquí estoy”


Sitio web de la imagen:http://www.infodestinations.com/hoteles_en_morrocoy.php

EL PRIMER AÑO DE SAMUEL ALEJANDRO

.
Por: Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua



Navegando en silencio sobre un barquito de papel
Viene remontando con la brisa,
poco a poco, porque no tiene prisa, el niño SAMUEL ALEJANDRO.
Que llega para soplar su primera velita,
hoy que esta cumpliendo su primer año.


OEC/ mayo 08 -2015

¡HOMENAJE A UNA CUMPLEAÑERA!



Por: Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua

Hasta Elizabeth Carrasquel, la cual se cuenta entre los cumpleañeros de esta fecha, vaya mi palabra de felicitación .

Ella hoy le dedicará a la iglesia católica su divina oración, por un año más de vida que le depara Dios. Y seguro que recibirá como siempre de la madre, que habita allá en el cielo, su santificada bendición. Y de la noche para el día verá llegar por sobre la techumbre familiar, dos sobrinitos pichoncitos que tocarán felicitándola en su ventana.

Nosotros acompañaremos sus inocentes voces, y juntos, padre, hermanos, sobrinos y amigos, le cantaremos en un solo coro ¡Feliz cumpleaños ELIZABETH!


Guacara, O8 de mayo de 2015.

LA TIA-ABUELA


Por: Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua





A Héctor Rivas Núñez, allá en Valle de la Pascua






Yo, cuando estaba chico, no tuve la dicha de conocer abuela.
Pero tuve una tía-vieja, con palabra suave y dulcita - tal como si lo fuera-.

Recuerdo que de mañana mientras me vestía para mandarme a la escuela
suero de una tapara y un tarro de espumosa nata en mis manos entregaba.
de un tobo de leche fresca que antes que despuntara el alba una generosa vaca le regalaba.

La vaca de vinoso pelaje mucho se alegraba cuando ella con espíritu musical la llamaba:
"Nubedeagua"..."Nubedeagua".

La tenía rumiando su nostalgia, comiendo hierba, sal y melaza, metida todo el día dentro de un corral de guafas.

Poco a poco la vaca se le acercaba y la tía la ordeñaba sentada a la orilla de un banco de palma.

Entonaba coplas aprendidas de memoria y le ataba de su pescuezo a un becerrito que 
quebraba el alma.

La vaca en la corraleja mansamente se acomodaba
para que los picos de sus tetas la abuela los estrujara.

La ubre se le esponjaba del tamaño de una palmera.
Gruesotas como las mamas que tenía la tía-abuela.


Calabozo, mayo 2015

jueves, 7 de mayo de 2015

MIS DIEZ MOSQUETEROS





   Por Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua

Yo no dejo de evocar mis años de infancia, y tampoco dejo que pasen de largo los momentos emocionantes de la vida. Lo digo porque el relámpago no deja de relumbrar apuradito el crepuscular atardecer del existir.

Me empujan y alientan el alma  y gozo que me acompañen en esto los diez nietos que veo en la fotografía. Cada ocasión que la observo es como si estuviese 
mirándoles por primera vez.

Hoy por hoy no encuentro cómo expresar el amor hacia ellos. Es un especial 
presente de Dios.

Estando en los preparativos de diciembre se presentaron todos por diferentes 
senderos, vinieron de variados destinos, pero la verdad es que cualquier día se 
aposentan entre las paredes de la casa vieja de familia.

Los muchachos entran al portal de la estancia entre ruidos en la alargada calle. 
Ruidos de motos, chirridos de autos y sirenas como de guerra que pasan a cada momento por el frente.

En este diciembre pudieron darse cuenta que en la vecindad no hubo júbilo 
solidario para recibir el año nuevo, ni se observaron globos de colores buscando 
aterrizar en las nubes, ni el centellar de luces multicolores abarcando todos los 
espacios del cielo, cosa que impulsaban todos los años unos asiáticos que viven
 más allá de la cuadra.

Cuando se encuentran estos diez Mosqueteros, el silencio abandona las habitaciones y la alegría se instala en los pasillos de la casa. Y se reúnen todos en el patio bajo la sombra de un limonero que ostenta frutos verdes y follaje nuevo.

Los más grandes hacen chistes, reflexionan sobreponiendo anhelos, ríen y hacen 
reír, lloran cuando hay que llorar, murmuran como la corriente de un crecido río, 
protestan y lo hacen ¡Tan sabroso!

En la foto están los diez primos, con los ojitos bien abiertos los pequeños; y los de más edad, ya pletóricos de conocimientos superiores, "con futuro incierto". Brota por sus labios tiernos.

Andrés Eduardo, Jessica Alejandra, Daniel Jesús, Alexandra Isabel, Ana Isabel, Oscar 
Jesús, Javier Eduardo, Isabel Cristina. Y por último Juan Pablo y Ana Sofía, que 
recién comienzan a familiarizarse con la vida.

Ahí amontonados como una cantidad de alegres perdices, se ve esta camada de 
muchachos de apellido Carrasquel, una imagen que no me canso yo de admirar.
Yo me contagio y les presto demasiada atención, porque toda la historia no ha sido de rosas; algunas veces en la sobremesa, la mente de alguno de ellos se encarga de poner en el paso inexorable del tiempo, con letras doradas, el nombre de su  abuela ANA ISABEL  y el triste recuerdo de su temprana despedida, porque - como es de suponer -  algunos de los más grandes supieron del calor de su regazo, de su infinito amor y fueron muchas las veces que despertaron con su bendición.

Enero de 2015.



FOTO: Cortesía de Milagros Sánchez.

martes, 5 de mayo de 2015

El VIEJO RANCHO DE CASUNGA



   


















                Por Oscar Carrasquel
            Villa de Cura, estado Aragua

Presiento que no todo se acabó
 del viejo ranchón de CASUNGA,
 Algo queda de aquella casita de techo de zinc,
de madera y barro,
apostada frente a El Paredón.

Tenía atrás en el fondo
Un espejo grande, y otro de tamaño menor,
para que sirvieran de retrovisor,
y no perder de vista al que pretendiera
llamar desde el mostrador.

Tenia las paredes color caliza, 
y a la vista de todo visitante
se asomaba un tabique empapelado,
con recortes de revistas y periódicos 
de hechos históricos
ue en la vida venezolana habían pasado.

Tenía una empalizada de alambre 
por todo su alrededor 
donde se apeñuzcaban las paraulatas
a comer semillitas de cundeamor.

No faltaba la presencia de un perezoso perrito
con cara de gruñón
estirando su frágil cuerpecito
en la pata de un árbol de mamón.

Y la cancha para jugar bolas criollas
bajo la fronda de un centenario samán
desde cuyo ramaje salian las ondas de un
altoparlante musical.

Otra cuestión que causa gran admiración
es la vista desde su corralón,
del abrazo que a lo lejos se dan
los picachos El Vigia y el Platillón.

No es que me cause sollozo la suerte
de la vieja casita de CASUNGA,
porque de verdad es que fue suplantada
por una vivienda mejor.

Una "agua" es lo que va quedando de su viejo rancho,
donde todavía se divisan guindados en un rincón
los premios ganados por este señor
junto a cuadros de santos de su devoción.

Y sus instrumentos de parranda,
los cambures dentro de un cajón,
son sentimientos que emergen de su corazón
para alegría de los niños de la barriada
y de toda la región.


La Villa, 2015 /OeC/


COMENTARIOS:
De: Héctor Antony Lombano 
Mi padre querido.. gracias por subir esta foto

lunes, 4 de mayo de 2015

LA TIA ESTHER CARRASQUEL


      Por Oscar Carrasquel 
     Villa de Cura,estado Aragua


Oigo tu voz enredada entre cabuyeras largas 
Duermes tu viaje de silencios y de lejanías 
Indómita como la misma sabana que te vio nacer algún día  
Un lunar rosado en tu cara alumbraba como solitario lucero en invierno 
Parecía prisionero de tus noches y de tus días 
Eras mi consuelo siendo un niño bajo la techumbre de palmas. 
Acostados los dos en un chinchorro echándome los cuentos, 
De cuando llovía en la llanura, retumbaba el trueno, y crecía el río. 
Mientras sobre mi cuerpecito extendías la colcha  que amarraba en la noche mi frío. 


Mayo 03 de 2015