martes, 16 de febrero de 2016

EL NEGRO FRANCISCO MATUTE PADRÓN DESARROLLÓ UN TRABAJO SOCIAL Y DEPORTIVO EN VILLLA DE CURA

                                                               

EL NEGRO FRANCISCO MATUTE PADRÓN DESARROLLÓ UN TRABAJO SOCIAL Y DEPORTIVO EN VILLA DE CURA.


                                                             Por Oscar Carrasquel


Dentro  de este grupo de personajes populares  de la vida villacurana, durante el discurrir de  la década del 50 del siglo xx, no debemos pasar en silencio el nombre de Francisco José Matute Padrón, conocido cariñosamente entre sus allegados como El Negro Matute. Nativo de Villa de Cura donde vio su primera luz al mundo el 14 de diciembre de 1938. Obviamente lo de "Negro" no es peyorativo, sino la designación familiar desde que era un infante. Fue un hombre muy comedido en su forma de ser pero también de un  ritmo de vida muy activa, y uno de sus principales atributos fue saber lo que vale la amistad y aprender a abrir el espíritu de  par en par a la cultura, a lo social y al deporte en general. Algunas veces escribió poesía.

Conocedor de las primeras letras  en  una escuela “Unitaria” tutelada por la familia Bolívar, con sus maestras queridas y respetadas, las hermanas  Tula, Priscila y Josefina Bolívar,  situada en la calle Urdaneta, conocida también como la "cuadra larga". Y luego culmina la educación  elemental  en la escuela nacional Arístides Rojas. Cursa carrera subsiguiente en el  Liceo Alberto Smith, en cuya institución  prosigue sus estudios de Bachiller en  Humanidades. Por eso la comunidad educativa que  lo trataba muy bien lo llamaban con sencillez y comúnmente “Licenciado Matute”.

Sus padres fueron  don Francisco Matute Ramos, distinguido comerciante, nativo de Ortiz, población guariqueña, fundador en Villa de Cura de un hogar lleno de virtudes, casado con doña Luisa Padrón de Matute, natural de Villa de Cura, mujer de tranquila dulzura, dedicada por entero al cuido y a la crianza de sus hijos. Dos hermanos de don Francisco vivieron en La Villa, uno se llamaba Pablo Matute Ramos y el otro Juan Matute Ramos.  El párvulo Francisco José fue conducido a la pila bautismal  en la Iglesia Matriz San Luis Rey  por  su madrina Clarita Ramos  de Córdova. Su padrino fue el doctor Aquiles Fernández Ortiz,  destacado  cirujano  pediatra radicado en Maracay, además gloria del coleo en Aragua, de los mejores en muchas regiones de Venezuela.

Muchos años pasó su progenitor don Francisco Matute Ramos  abriendo todos los días un almacén de prominente vida comercial en Villa de Cura, un  "Mayor de víveres y licores importados y nacionales” ubicado por la calle Comercio, entre calles Dr Manzo y Bolívar y Villegas,.al lado de la otrora famosa “Casa de los Cuadros”, de los hermanos Luis Rosendo y Juan Bautista Hernàndez Pérez. Muchas veces se le vería caminar a don Francisco Matute por la calle Bolívar y Villegas cuando avanzaba de regreso del almacén para su casa, de lentes gruesos de carey, pequeño de estatura y de paltò de lino blanco. Cuando eso reinaba en nuestra querida La Villa la seguridad. Las personas que lo trataron de cerca dicen que era muy agradable sostener una conversa con el Sr. Matute o la Sra Luisa..

Además del Licenciado Matute,  fueron también fruto de este matrimonio otros hijos nacidos en esta Villa de San Luis de Cura, profesionales prestigiosos y muy apreciados, diseminados en  Caracas, en  Guatire, estado Miranda,  San Juan de los Morros y en el lar aragüeño. La vida nos permitió conocer a: Andreina Matute Padrón, graduada de bioanalista en la UCV; Gisela Matute Padrón, experta en diseño y decoración; Manuel Enrique Matute Padròn, Ingeniero meteorólogo; actualmente residenciado en Caracas; sin olvidar su lar natal: Luisa Cristina Matute Padròn, Secretaria Ejecutiva  y  Luis Rafael Matute Padròn,  mejor conocido como “Pim”, visitador médico. De otra relación llegaron dos hermanas queridas son ellas Olga Virginia Matute y Zenobia Mercedes Matute. Recuerdo que sus hijos  amorosamente llamaron a don Francisco “paito”; fundidos todos en un solo núcleo de afecto familiar.
 
Muy sencillos esta familia, sin vanidades, y especialmente estricta  en eso de la honestidad, la moral, la entrega al trabajo. Yo desde  niño recibí atenciones en su casa, por eso no me resulta difícil   describir y recordar algunas de estas cosas. Es altamente doloroso para el alma escribir que de  los hermanos Matute Padrón, solo sobreviven  Manuel Enrique y Luisa Cristina "Luisita", El apellido Matute después se fue extendiendo en Venezuela.

La residencia que ocupó siempre la familia Matute Padrón en Villa de Cura fue un caserón de portones y ventanales, gruesos pilares, con un  jardín en el centro sembrado de rosas, claveles y jazmines, con cuatro corredores surcados de habitaciones. Hacia la salida tenía  el  “entreportón” y  un zaguán construido de mosaico, situada frente al antiguo hospital doctor José Rangel, sintiendo  la fresca brisa de la arbolada de samanes  de la plaza Bolívar. Históricamente esta casona fue  hogar de los padres  de Amador  Bendayàn, y también  algún tiempo fue residencia del comerciante calaboceño don Damián Álvarez Ramos y su familia, según se oía decir..

Al presente  nos dio mucha tristeza, ya que el terreno donde estaba construida esta hermosa casa bicentenaria; lo que se percibe hoy son  unas grandes vigas de hierro  cercado de planchones  y ventanales de vidrio templado. Se perdió la municipalidad villacurana de la época de lo que ha podido ser un patrimonio histórico para  función cultural,  para provecho de la juventud de hoy. !Que bella hubiese  quedado allí La Casa de la Cultura de Villa de Cura!

Recuerdo que hace unos años el Negro Francisco José Matute Padròn  trabajó para la Dirección de Malariología y Saneamiento Ambiental  en la campaña anti-malaria en prevención del paludismo, desplegada por  Ministerio de Sanidad y Asistencia Social para lo cual fue a tener al estado Apure. Pero como queda señalado su  acción de vanguardia la desarrolló como dirigente deportivo. Su afición e interés personal lo  llevan a  formar parte de la diligencia a nivel del  Distrito Zamora de la recién creada Corporación Criollitos de Venezuela, contando con el esfuerzo  de  Víctor Martìnez Rodriguez, Jesús Rodríguez, Adolfredo Morales, Marcelino Vina, Juan Nieves, Laureano Viana, Gerardo Barrios y otros.

Durante los años que fungió como dirigente del béisbol menor fue  un período muy importante y provechoso para este deporte, figuró como delegado principal en representación del estado Aragua en el Campeonato Nacional disputado en Punta Cardón, estado Falcón. Fue a mediados del año 1966 cuando el equipo villacurano  en representación de la entidad aragüeña se tituló Campeón Nacional Junior de los Criollitos de Venezuela; lo cual hizo que Villa de Cura se convirtiera una vez más en  referencia deportiva nacional, repitiendo la hazaña del invencible Ayacucho Star BBC,  cuando fue Campeón Nacional Juvenil en Caracas en el año 1943.

Como aficionado a la comunicación social fue un cronista destacado, ejerció el periodismo por inquietud  y fue promotor y redactor de un periódico que circuló con nombre propio llamado  “El Villacurano”, de vida temporal.  Seguramente con el andar del tiempo  tal  hecho entrará a formar parte de la antologìa del periodismo del estado Aragua. Me consta que Matute tuvo una ligera incursión en la poesía. Tengo en mi archivo algunos poemas que reflejaban su sentimiento..

Fue un cronista popular -no oficial- de aguda inteligencia provisto de muchos conocimientos y espontaneidad y lo pudo demostrar con sus disertaciones ante cualquier auditorio, porque sobre todo, poseía buena oratoria, y de palabra autorizada dado a intervenir en cualquier reunión.

En algunas coyunturas  el Negro Matute  se  entregaba a trasmitir las  juegos de béisbol  desde la cabina del estadio "Ramón María Acosta", era el pupilo en la narración de don Pedro Ezequiel González... No poesía una  voz potente  pero era muy conocedor de la materia deportiva, lo cual  le ayudaba mucho. Poseía una memoria envidiable para recordar fechas, nombre de jugadores y otros récord  ligados con el béisbol. Recordaba con facilidad  la historia y las hazañas de los gloriosos equipos como El Ayacucho Star, La Criolla y el San Luis, clubes de béisbol que en  antaño  hicieron placenteras las mañanas dominicales en  el campo de La Aduana en Villa de Cura y en varias ciudades del centro del país. Recordaba con lijo de detalles cuando vino Marcos Pérez Jiménez en helicóptero a inaugurar la manga de coleo en la sabana, y también cuando lo llevaban de la mano las hermanas a presenciar los juegos del Ayacucho Star en el cuadro de La  Aduana.

El Negro Matute fue objeto de algunos reconocimientos, placas y diplomas como persona ligada al deporte local y regionalmente. Se nutrió del conocimiento de hombres curtidos que pusieron en alto el béisbol menor en Venezuela como el doctor José Del Vecchio,  presidente del directorio nacional de Criollitos de Venezuela; y de gente tenaz y trabajadora de la misma trayectoria. El Dr Del Vecchio era su amigo personal.

El Negro Matute tuvo la suerte de vivir una época distinta a la actual, fue excelente conocedor de la evolución de su pueblo y de su gente, en aquellos tiempos  cuando su  Villa de Cura natal  era parecido a un triangulo,  y así  fue como pudo recorrer sus calles, sus barriadas y campos que transitó llevando el deporte, captando  talentos que después resultaron ser unas figuras destacadas  en la organización  Criollitos de Venezuela, dando el salto posteriormente al béisbol profesional, algunos de ellos.

Fue aquel escenario, una época de luchas y sacrificios, era menester recolectar entre la gente y comercio: dos bolívares, un fuerte, diez bolívares, y  con estos aportes  aprovechaba para organizar los eventos, viajar y comprar útiles necesarios. Y allí estaba siempre el Negro Matute  carpeta bajo el brazo. Caminaba pueblo arriba y pueblo abajo. Siempre tuvo  una amplia receptividad y apoyo de toda  la comunidad y de parte del comercio local. En todo lo concerniente al béisbol menor allí siempre estaba presente el nombre de Francisco Matute Padrón.

Mi compadre  fue un vehemente soltero, pero no lejos de los amorfos y de las amigas. Permaneció soltero, no dejó descendencia. Matute no fue un hombre de vida sibarita ni libertino, no podemos negar que  algunas veces se “encapillaba” y se las daba por libar sus traguitos. Cosechó en su vida una gran cantidad de amigos que sería largo de enumerar.

Andando el tiempo Francisco “Negro” Matute comenzó a sentir fuertes quebrantos de salud, le diagnosticaron una diabetes con coma progresivo. Muy  a pesar de las atenciones de sus familiares y los esfuerzos médicos falleció el 01 de marzo de 1994 en el hospital Dr José de Rangel de La Villa,. Sus restos reposan en el panteón familiar en el viejo cementerio de la calle Comercio de Villa de Cura. Que en paz descanse el alma del compadre y amigo. Recuerdos emocionados e inolvidables dejó a muchos paisanos el Negro Francisco José Matute Padrón, un extraordinario villacurano..


Oscar Carrasqiel. La Villa de San Luìs de Cura,  febrero  de 2016












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