lunes, 23 de enero de 2017

VENGAN QUE TENEMOS DULCES (PARTE 2)

                                             

  Por Oscar Carrasquel

ODA AL CHOCOLÓN

Cualquiera pensaría que el “Chocolón” es un bombón extranjero recién llegado  pero la realidad es otra, es una golosina criolla que nace acá mismo en Villa de Cura; la invención surge  en el mes de diciembre del año pasado y ya  está  causando furor entre adultos, jóvenes y niños. Se trata de un espectacular caramelo  de textura rígida, con agradable  sabor a chocolate,  elaborado a base de cacao venezolano vinculado con la costa aragüeña y también lleva raspadura de papelón cultivado en nuestros campos. El confite  es comparable con un beso  de novios porque su rico sabor estremece buen rato el paladar.

 La idea fue la materialización de un sueño de María Teresa Fuenmayor que no se pierde en ninguna curva del camino. La profesora Fuenmayor resume el mismo colorido y dulzura que pone para plasmar y escribir un cuento para niños. Ella de un día para otro  decidió  despegar sola con Dios y la Virgen por delante, despacito pero sin desperdiciar tiempo y venciendo miles de obstáculos. 

  La madrina  de bautismo de la criatura y quien le bautiza con el nombre de “Chocolón” fue la poeta y también repostera Rosana Hernández Pasquier. El profesor Marcos Leal fue testigo y el padrino de confirmación. María Teresa no pensó  tanto en las ganancias sino en concretar la idea para llevar a feliz término su creación. Además, la profesora  Fuenmayor con su  sonrisa franca y su trato cordial los vende de casa en casa al  detal,  también lo factura por encargos y  los entrega si lo solicita el cliente  en estuches transparentes, ideales para regalos y para cualquier otra ocasión; como por ejemplo para afianzar un reencuentro familiar.

 El “Chocolón”  se distingue de los demás caramelos porque vienen envueltos en papel celofán de lujo y de varios y llamativos colores (verde, azul y rojo). Yo comprobé y festejé este logro y dan ganas hasta de lamer el envoltorio. Son recomendados para nuestro campo de energía, mantenerse contento  y estimulan el buen humor. Ya se encuentran colocados en vitrinas de exhibición en panaderías y varios establecimientos del centro de la ciudad y en comercios pequeños de la periferia villacurana. 

Hasta ahora su distribución está limitada para la ciudad de Villa de Cura pero en un futuro cercano se  piensa exportarlos a otros lugares de la región aragüeña. Sin embargo ya la familia Aristigueta Fuenmayor está atendiendo pedidos de la capital de la República; también maduran la idea de exponerlos en stands de futuras ferias artesanales. Hoy en día, con una crisis que parece no tener fin no es golilla conseguir los insumos y la materia prima, pero con esfuerzo y dedicación, tanto Ana Teresa Fuenmayor como las hermanas Flor y Rosana Hernández Pasquier, que aprendieron la técnica de elaboración, se las arreglan y siguen adelante con este proyecto de autogestión que hasta ahora ha tenido magnífico resultado y aceptación. 



La Villa de San Luis, enero 2017



































COMENTARIOS:

Nohemi Castro De Olmo 
Bonita que esta la Oda 
y sabroso el Chocolón 
yo los compro cada día,
 los espero con emoción

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