miércoles, 19 de julio de 2017

EL CRONISTA EN VILLA DE CURA

ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ, PRIMER CRONISTA DE VENEZUELA

                                                                                                                                
A  mi edad, uno no debe ruborizarse por tener que reconocer que en nuestra escuela primaria, ni en tertulias de gente mayor que llegaba a  casa, ni en la calle, oímos alguna vez hablar de la historia de Villa de Cura. En cambio, lo que sí  oíamos cotidianamente, era la voz de un ciudadano muy espontáneo, sencillo de trato, vestído siempre cerrado de kaki y sombrero de tubo, llamado don Rafael Mosquera.  En confianza le decíamos “Mosquerucio” o “Macutorio”. Y aquello, al viejo maestro lo regocijaba y divertía mucho; muy dado a la voraz lectura de gruesos libros que guardaba en una voluminosa biblioteca.

Sentado de piernas cruzadas sobre un banco de la plaza Miranda, nos narraba a una tropa de muchachos de la época, tal cual como si él lo hubiese vivido, lo ocurrido en la  sangrienta “Batalla de los dos Puentes”, sobre el rio Tigris; se sabía de memoria el viejo pedagogo -con lujo de detalles- el episodio de la toma de la fortaleza de  la Bastilla; hablaba sobre  la Revolución Francesa y lo que fue la guerra de los cien años. Y  otro día nos pasaba a relatar el ataque entre las fuerzas soviéticas  y alemanas en Stalingrado en la Segunda Guerra Mundial. Quise comenzar con este pequeño preámbulo, también para que se sepa,  cómo consumíamos  los jóvenes de mi generación el tiempo libre.

Antes del nombramiento del primer cronista de la ciudad,  no  recordamos haber leído ni una línea sobre quien fue su fundador, ni en qué fecha fue la fundación del pueblo donde nacimos, tampoco, de donde se deriva el nombre de Villa de Cura. La historia que aprendimos en la escuela  de los primeros grados se orientaba hacia una de doble polo: la de la religión católica que nos enseñaron en la casa de don Aníbal Bolívar y la fecunda Historia de Venezuela, condensada en un libro  muy nombrado en aquella época, escrita por el lasallista Hermano Nectario María. Y por nuestra cuenta, en la “Venezuela Heroica” del historiador Eduardo Blanco, donde conocimos nuestras raíces venezolanas y supimos de los héroes de nuestra nacionalidad,  de  Bolívar, Sucre y Páez, entre otros más ¡Ah! Y en un cuaderno marca “Libertad” que costaba una locha, en la portada el  retrato fiel del Libertador, sin retoques desconcertantes, ese que se nos quedó grabado en el sentido para toda la vida.

En las sesiones públicas y reglamentarias de la Cámara Municipal del Distrito Zamora, por allá en los años 58, 59 y 60, donde solíamos acudir a presenciar las deliberaciones, jamás oímos mencionar la palabra Cronista. Pasados los años, en  casa reparamos  que Cronista, se denomina a la persona que se consagra a la recopilación de hechos históricos, igualmente al que se dedica a escribir crónicas. Para aquel entonces no había oficialmente quien te diera a conocer de la historia y del pasado de la ciudad. Fue después de transcurridos algunos años  que la figura del Cronista de la Ciudad empezó a tomar auge. Demostrado y reconocido su provecho,  los gobiernos de este municipio comenzaron a nombrarlos.

Pronunciar la acepción de Cronista Municipal, es referirse a un orientador de la gestión municipal, tiene a su cargo  escudriñar el pasado, al mismo tiempo es un guardián de la memoria de la ciudad; conocedor de cuestiones jurídicas y patrimoniales del municipio; orientador de instituciones educativas; debe inmiscuirse en los espacios de la cultura; hacer lo que tenga que hacer para  defender al  municipio de  daños de carácter ambiental y tratar de preservar su casco histórico urbano.

En 1968  se crea ANCOV, Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela agrupando a todos los cronistas del país. Cada año se reúnen en convención en la ciudad o pueblo escogido por ellos, en honor a don Enrique Bernardo Núñez (1895-1964), primer cronista  de la ciudad de Caracas y quien  ejerció el cargo en el lapso 1945-1964. Aparte, numerosas municipalidades siguieron el ejemplo. Cada comunidad empieza a tener su cronista  para recopilar sobre asuntos diversos  relacionados con el pasado y presente de cada pueblo.

Fue en 1967 que Villa de Cura comienza a tener su primer cronista oficial de la ciudad,  siendo presidente del Concejo Municipal el señor José Tomás Ojeda; esa responsabilidad recae originariamente en la persona del doctor Luis  José Acosta Rodríguez, abogado, diputado del Congreso Nacional, docente universitario y hombre de cultura. Además fue presidente de ANCOV durante tres periodos consecutivos. Tuvo la virtud de señalar vías y actitudes que había que seguirse en el desempeño del cargo. Dejó para la vida villacurana este orticeño fallecido en 1986 su ejemplo de maestro, orador, historiador y pensador. Fundamentó en discursos y en la palabra escrita los aspectos fundamentales sobre la historiografía de Villa de Cura.

Después de ocurrida la desaparición física del doctor Acosta Rodríguez, la designación de cronista de la Ciudad de Villa de Cura recae en el profesor Oldman Botello, desde 1986 hasta 1995; académico, historiador, periodista, conferencista y escritor villacurano; a la par en ejercicio del mismo cargo como Cronista Oficial de la ciudad de Maracay desde 1981. Tiene publicado un ensayo que poseemos enclaustrado en los estantes de nuestra biblioteca que lleva como título “Historia de Villa de Cura (Tránsito por la vida de un pueblo)”, cordialmente autografiado para la familia, publicación de 2005. La primera edición es de 1971.

Pasado poco tiempo a partir 1996 lo viene a suplantar el profesor Johnny Hernández Calvo, nativo de este solar villacurano; pedagogo de la Universidad de Los Andes, locutor egresado de la UCV y productor de un programa de radio de sintonía en las mañanas, noticioso y comentado; articulista de medios impresos;  investigador de historias y escritor. Últimamente hemos leído  con sumo interés los debates y reflexiones, tocando temas cruciales y controversiales  relacionados con el proceso fundacional de nuestra ciudad nativa. En estos días abrevamos en una obra suya sobre historia local que se denomina  “Villa de Cura. Pasiones, conflictos y juegos de dominación (1790 1863)” presentado a mis ojos y puesto en mis manos por el coleccionista y  poeta  Elio Martínez, allá en Fundavilla. 

Cumpliendo plena responsabilidad del cargo tenemos, hoy por hoy, a la figura del educador Antonio Cabanillas Yepez, profesor egresado del Instituto Pedagógico de Maracay. Es bueno recordar que su tesis de Maestría versa  sobre un ensayo titulado  “Dinámica geohistòrica de Villa de Cura 1920-1990”, trabajo que se encuentra inédito, pero se contempla su futura edición. La Cámara Municipal lo designa  al frente del cargo de cronista del municipio Zamora a partir del año 2011. Antonio Cabanillas, ha sido articulista asiduo de los periódicos regionales El Siglo y El Aragüeño, y entre los medios locales la revista EXPRESIÓN y el quincenario EL VIGÍA. En sus artículos, cada lugar, cada hecho y personaje evocado tienen contextura  en función de la historia local. Dicen que  el hombre vale por sus actos; el fraterno educador no es de aquí, pero es como si lo fuese. Por la ciudad de Villa de Cura  pone a disposición su dedicación y su vasto caudal de conocimientos. Está  al tanto de su largo recorrido histórico. Nos enteramos, con los ojos metidos en una carpeta, que es ponente de un estudio en donde testimonia su diagnostico y advierte sobre los potenciales impactos ambientales que tienen correlación con la disposición de desechos sólidos, y de otro tema que guarda relación con la contaminación ocasionada por el trasvase de aguas a los causes naturales  que atraviesan la ciudad cabecera del  municipio Zamora.

El escritor Enrique Bernardo Núñez, nos dio a  entender con  la originalidad de su pensamiento, además con su temple y  experiencia, que un cronista  municipal no es una figura decorativa de un  salón gubernamental, ni un empleado de segundo nivel; ni es un funcionario público obediente, sino  una persona muy dinámica con una chorrera de conocimientos, con espíritu de autonomía, cuyo trabajo está regido por leyes y reglamentos muy específicos. 

Se estableció como fecha de conmemoración en toda Venezuela el día 20 de mayo de cada año, como “Día Nacional del Cronista”. Respondiendo a una propuesta acreditada al doctor Germán Fleitas Núñez, cronista del municipio José Félix Ribas del estado Aragua, durante el desarrollo de una convención periódica. La presidencia de ANCOV, la ejerce en la actualidad la licenciada Victoria Fuentes de Arias, cronista del municipio Urdaneta del Estado Aragua.

En Villa de Cura particularmente, miramos a nuestros cronistas con mucho respeto,  diáfano cariño, reconociéndoles como rico semillero de la cultura. Hubo excelentes y provechosos cronistas y los hay, sobrados de lustre; esto lo debemos de reconocer con altísima franqueza.  Hoy en día, por la gravedad de la situación económica, seguramente está guapeando  por la escasez en su despacho de muchas cosas,  principalmente  papel  y otros insumos.



Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, julio 2017



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja tu huella en este blog con tu comentario.