miércoles, 2 de agosto de 2017

HABLANDO DE GALLOS Y GALLLEROS FIESTA DE CLAMOR POPULAR

                                       

                                                  A todos los galleros de Venezuela
"A pelear mi zambo/ salta al centro de la gallera/ firme la cola altanera/ y la cabeza bien alta/ Un jirón de sol esmalta/ el plumaje del costado/ y al mirarlo allí plantado/ mi grito fanfarronea:/!Sin comenzar la pelea/ mi gallo zambo ha ganado!. (Miguel Otero Silva)
                                  
                               
                                                                 Por Oscar Carrasquel

En la Villa de Cura actual todavía habitan personas a las que les fascina una pelea de gallos. En esta ciudad capital del municipio Zamora Edo. Aragua, pongo como ejemplo a mi querido amigo René González Romero, quien accedió de manera cordial a que habláramos sobre el asunto. René desde muy temprana edad anda metido entre la familia gallística de Venezuela.

Pero debemos decir también que existen los "antigalleros". De hecho,  en algunas partes del planeta está prohibido por considerarlo un acto en perjuicio del animal, porque los ejemplares sufren y generalmente mueren en la contienda, por el uso de espuelas instaladas para aniquilar más de prisa a su rival. 

Sin embargo el desafío de gallos en Venezuela es considerado como una diversión de arraigo muy popular que data de muchísimos años atrás. Dicen los cronistas que  los primeros desafíos fueron en la Isla de Margarita en 1570. Sostienen que se trata de una herencia de los conquistadores españoles  y desde entonces se arraigó en casi todos los países latinoamericanos y en Norteamérica, y por ende se entroncó en todo el territorio de nuestro país. Tan es así que en pleno siglo xx no había ciudad, pueblo o caserío en Venezuela que no tuviese su tradicional redondel destinado para las competencias gallisticas. Incluso los galleros están reunidos en una organización llamada "Asociación de criadores de gallos de riña de Venezuela"

En tiempos bastantes remotos fue un juego multitudinario de conmoción nacional, lo confirma el hecho que hubo presidentes de la República  que fueron furibundos  aficionados al juego de gallos. Este segmento lo consultamos con el profesor Oldman Botello, historiador y cronista de Maracay, con su gentileza característica nos respondió en una nota: “El general José Antonio Páez importó gallos de  pelea de Puerto Rico; también lo hizo el general Cipriano Castro. El general Juan Vicente Gómez fue muy aficionado, inclusive tuvo cuerdas de gallos; le preparaba los gallos Luis Perdomo, hermano de don Julio Perdomo, comerciante de La Villa. Gómez acudía a una gallera en Maracay en la calle Soublette, apostaba pero no se exaltaba como es de ley”.

La lista es todavía mas larga  de los mandatarios venezolanos que fueron furibundos jugadores de gallos.  Lo apunta  en una nota para ilustrarnos que nos ofreció el doctor Germán Fleitas Nuñez, historiador y Cronista de La Victoria: “José Tadeo y José Gregorio Monagas, Falcón, Linares Alcántara, Joaquín Crespo, Andueza Palacio e Ignacio Andrade, que tenía una gallera en Santa Rosalía (Caracas)”.

Los ejemplares plumíferos los conocen los amos de cuerdas con nombres propios como sacados de un diccionario, pero también por su  variedad de colores se clasifican en: giros, marañones, jabados, colorados, zambos, pintos y muchos más. Su cuidado y alimentación es regido  por normativas especiales. Predominan en su dieta los vegetales, tomates, maíz, arroz cocido, lechuga, frutas y también  carne de vacuno. Regularmente reciben vacunas de vitaminas para ponerlos en condiciones."Juez" se denomina a la persona que aplica el reglamento y da por terminada una pelea por triunfo o empate.

Villa de Cura tuvo mucho nombramiento  en aquellos lejanos tiempos cuando en cualquier parte del centro y del llano se hablaba de desafíos de gallos y de galleras. En  esa época,  y también en este momento, una de las galleras más grandes y nombradas en Villa de Cura se conoce con el nombre de “El Gallo Giro”, de nuestro paisano y amigo, el coronel José Ramón González, la cual se encuentra ubicada en el sector de Los Colorados en el corredor vial de Carrizalito.

Una de las más populares y buscadas que existió en Villa de Cura por los 50 fue la gallera de un carupanero llamado Don Pío Silvestre Zapata; la cual estaba ubicada en un terreno cercado debajo de un inmenso árbol de samán en la calle Guárico  o Rafael Bolívar Coronado, frente a lo que se llamó "La Vega de don Armando Carabaño".

"Cuerda" se llama a la casa o dueño de gallos de raza entrenados para pelear. Entre las cuerdas de gallos entroncadas en la tradición aquí en Villa de Cura tenemos en primer lugar la de don Pío Zapata, atendida por su propio dueño, vendía y compraba los ejemplares.. Otra de las afamadas fue la del señor   Ángel Molina, le cuidaba,  entrenaba y preparaba  sus gallos el popular Natividad Bermúdez, más conocido como “Meneco”. 

Julián Martínez,  venido en San Casimiro tuvo su casa de habitación y pulperia por la calle Comercio frente al INCE; al fondo tenía un espacio donde preparaba sus gallos. Otra cuerda famosa fue la del señor Juan José Vargas Castillo, poeta y gran bailador de joropo aragüeño, quien le dedicó un poema a un gallo invencible llamado “Repetición”, conocido como el terror de las galleras. Pasado el tiempo trasladó su cuerda para la urbanización  El Limón  (Maracay). Otro gallero famoso en La Villa fue el médico traumatólogo Oswaldo Carabaño, sus ejemplares se los cuidaba y preparaba don Ricardo Bolívar en la avenida Paradisi, al lado  del puente "La Loca".

En el barrio Los Colorados en 1980, estuvo funcionando gallera "La Encrucijada”, fundada por don Arturo González Vásquez. Y siguiendo la vía que conduce a la población de San Francisco de Asís existió gallera "Las Guacharacas", intensamente visitada en una época por los mejores galleros del centro del país.

En esta búsqueda no hay que olvidar  en el sector Los Tanques,   gallera "Los Tanques” de un gallero emperdino llamado  José Alejandro Peña. En el barrio “Araguita”  tuvo gallera don  Oscar Salvatierra dentro de las instalaciones del Bar Guárico. Yendo hacia el norte por la calle doctor Urdaneta, en toda la esquina de la calle Juan de Dios Agraz, tuvo  puertas abiertas una  bodega  del cagüeño don  León Muñoz, con un redondel para desafío de gallos al fondo del corral.

Los habitantes de la popular barriada  Las Tablitas en los años 60,  seguramente recordarán el nombre de don Nicolás Labastidas, quien tenía su gallera debajo de un frondoso tamarindo  en la prolongación de la calle Páez, casi llegando al urbanismo Víctor Ángel Hernández.

Las apuestas en los desafíos de gallos son consideradas como  un juego absolutamente lícito y libre,  se trata de una cosa muy seria y de pundonor; las apuestas son cazadas en forma verbal lo que sugiere que la palabra empeñada tiene el mismo valor de un documento. La crónica policial registra un caso en Maracaibo estado Zulia, sobre un hecho producto de una apuesta en un club gallístico, porque el perdedor se negó a reconocer una apuesta. Entre el público fuera de la gallera cualquiera pude apostar dinero al gallo que más le guste.

Sería ocioso negar que las competencias de gallos aglutinaban núcleos importantes de toda la población, sin distingo de clases sociales, por diversión y también por las apuestas dinerarias, además de su contribución al sentido hospitalario de ciudades y pueblos. En un tiempo fue la diversión preferido de los villacuranos después de los toros coleados. 

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, julio de 2020


 Imagen tomada del sitio web https://es.pinterest.com/pin/562668547176717761/

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