sábado, 6 de agosto de 2016

UN RECORRIDO POR LAS CALLE BOLÏVAR DE AQUELLA VILLA DE CURA DEL TIEMPO PASADO




                                                               Por Oscar Carrasquel



Con el recuerdo grato de nuestra cuerdita de compañeros de la década del 50 del siglo xx 
Yo me pregunto: ¿Dónde andarán estos muchachos de entonces?


Para aquellos que son coherentes con la definición que nos empuja a mirar la ruta caminada, o sencillamente que aún reaccionamos con espíritu joven  y los sentimiento de nostalgia con la emoción se juntan en uno solo; les presentamos un espacio de la Villa de Cura bonita de los años 50, tranquila, gozable, apacible, parecida a un largo bostezo. Cuando eso nuestro pueblo matriz escasamente llegaba a las veinte mil almas. Hay momentos en que solo escuchamos el Alma LLanera.

El testimonio fotográfico que les presentamos es precisamente la calle Real o calle Bolívar de Villa de Cura, entre calles Dr Urdaneta y Dr Morales, silenciosa como un sepulcro, con sus tiendas y almacenes de ventas al mayor y negocios de modestas economías.. Nuestra calle Real que  trajinamos desde la infancia, porque naturalmente fuimos conocedores de los espacios del pueblo de dónde venimos. La anduvimos y desandamos, tanto de día como  de   media noche para el día, o tal vez a la hora en que se oía  el desafinado canto de los gallos en una  madrugada, llena  de frío. La Villa  era un pueblo de solo cuatro exquisitas barriadas, de escasos automóviles en sus calles y avenidas; muy raro era encontrarse una moto o con un malandro; toda cosa turbia que ocurría en el pueblo lo pagaba el pobre "cabeza de guaracha" que lo que parecía era un fantasma .  No había ni una sola tronera o  hueco en el piso, al  menos en esta calle, como se sabe la más importante. No hay duda que ahora se está queriendo a La Villa, pero sus problemas parecen multiplicarse y de difícil solución, venga quien venga. 

En primer plano a la izquierda se observa el famoso Hotel Continental, de la familia Cuenca, un sitio de alojamiento de viajeros, con su restaurante de comida criolla, siempre abierto y lleno de clientes. El forastero se sentía como en su propia casa. A su lado la Talabartería  Venezuela y casa de habitación de don Francisco  Pérez Rodríguez; recuerdo que desde la calle se veía el accionar de los operarios: Pablito Vegas,  Cesar Licón, Félix Tabares, Morocho Colmenares, Elías Flores, entre otros. Al lado quedaba la Sastrería "El Deseo" del italiano Giovanni Donarunma y Farmacia Central de don Félix Valderrama, atendida por su dueño y los jóvenes Luís Almeida, Víctor Martínez y Omar Garrido.

Y al frente de la Talabartería Venezuela de Francisco Pérez Rodríguez. Puede verse también la librería  Las Novedades de doña Vicenta de La Rosa de Manzo, casada con don Eduardo Manzo Fuentes, dueño de la hacienda El Ocumo. Su casona era negocio de papelería,  distribuidora de libros escolares y periódicos y  a la vez sellado oficial  del 5 y 6.  Acompañaban a doña Vicenta en el negocio tres de sus encantadores hijas: Carmen, Beatriz y Mirna. Este matrimonio villacurano no tuvo varones, sino un total de once muchachas bellas y gentiles, las restantes ocho no me costó mucho recordar sus nombres: Nina, Servilia, Nerva, Guillermina, Lastenia, Flor, Elena y Abilia. Nina fue casada con el cantante zuliano Mario Suárez, padres de la cantante, actriz, locutora y humorista Norah Suárez Manzo, nacida en Villa de Cura en 1952..

En la misma cuadra al lado de la Librería Las Novedades la casona donde funcionó el "Centro Cultural Italiano", tenía salida y estacionamiento por la calle Comercio, fundado a mediados  de la década del 50 por la colonia italiana recién  residenciada en Villa de Cura..

Y más adelante en el mismo rumbo, en toda la esquina, la colosal tienda "La Favorita" propiedad de don Hernán Zamora, atendida por el propio dueño. Sus empleados en el citado comercio eran Juan Bautista Pérez Zamora y José Garrido.  Y al frente,  la famosa tienda "La Fortuna# del judío  don David Sananes, vendedora de telas nacionales e importadas. El cacique David Sananes siempre andaba en camisa mangas largas con elásticas. Detrás del mostrador atendían sus empleados Carlos Díaz y Eustaquio Martínez. 

En la otra esquina, en el cruce de la doctor Morales, estaba la farmacia "Moderna" de don Rogelio Tavío Tosta, de aquellos tiempos cuando enfermarse era barato, tenía como dependiente al joven Eliseo Briceño, despachando las fórmulas médicas, a quien recordamos como dirigente del deporte, un ser amable y excelente amigo.

La mayoría de estas casas hoy en día desaparecieron parcial o totalmente del rostro de la ciudad. Otras fueron piqueteadas y divididas para convertirlas en quincallas. No puedo pasar desapercibido que el auto blanco estacionado a la derecha es un flamante carro  Chevrolet sedàn modelo 52, que sacado de la agencia  concesionaria costaba alrededor de doce mil bolívares, de los antiguos. (Lo que cuesta hoy un pan campesino). 

En la Villa de Cura de aquellos días  conocimos dos de estos automóviles recién estrenados,  uno  de la bionalista Andreina Matute Padrón, y el otro, perteneciente al comerciante Juan Pancho Rodríguez. La divisa norteamericana se conseguía libremente en el Banco Carabobo o Banco Provincial –los únicos Bancos que existían en la época- en  bolívares 3.35 por dólar, no variable.. Así sería de poderoso nuestro signo monetario y la economía del país era indestructible..

A un lado se puede apreciar la célebre  cara de muchacho grande siempre risueña de Ismael Correa el popular “Correíta”,  musculoso, con su inseparable cara de niño, dirigiendo sus ojos al cielo que a veces se torna de gris a violeta,  de calzones bombache y pasos ligeros. Se le consideró como el último pregonero del pueblo, a quien se le oía  la vocería de las noticias de los periódicos por las calles, para después contar los centavos y mediecitos producto de la venta. 

En relación con la foto no logramos precisar a qué conmemoración corresponde, puede ser un desfile celebrado en ocasión de una fecha patria como el Día de la Bandera Nacional y ofrendas florales a la estatua heroica.. Pudiese ser de un “2 de diciembre”, que era la fecha escogida en la época perezjimenista para desfilar en la llamada "Semana de la Patria"..Cualquiera de las fechas era una fiesta delirante en el pueblo. 

Obsérvese nuestra Bandera  Nacional la clásica de siete estrellas, flamante, encabezando la marcha, cuyo uso era de obligatorio cumplimiento enarbolar en los días patrios, puesta sobre las ventanas de las casas particulares y  al frente de los comercios, y en las oficinas públicas, so pena de hacerse acreedor de unos días de arresto en la comandancia de policía, o una multa segura por parte del Concejo Municipal. 

¡Que bella!  aquella  solitaria  calle principal con un silencio sepulcral, con su sol canicular del mes de marzo que casi rompía el macadam, sin la asfixiante actividad  buhoneril en la acera . No existían casas de abastos ni supermercados chinos,  ni aglomeración de gente, tampoco el laberinto de personas haciendo cola  buscando llegar primero para comprar alimentos. 

Pongo de ejemplo a la siempre asertiva profesora Milagro Almenar que  todavía era una muchacha escolar, pero su padre le debió referir que los únicos tiros que se escuchaban en el perímetro de la población  y el olor a pólvora, eran ocasionales por el estallido de los cohetes que disparaba a las nubes desde el altozano de la iglesia,  en los desfiles, en la retreta, en días santos, paseos de música y en los toros coleados. 

A pesar del tiempo de tantos eriales se mantiene  en nuestra memoria esta estampa que marca la nostálgica vida cotidiana de aquella antigua Villa de Cura que ya no existe.Ya no suenan las campanas desde aquel mirador, ni tampoco el reloj de la catedral da la hora. El tiempo por supuesto sigue su marcha en forma indetenible.

La foto que hemos seleccionado en la portada la tomó mi hermano Raúl Carrasquel, pertenece al álbum familiar, en buen resguardo de la profesora Gilda Carrasquel.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, julio 2019


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

domingo, 31 de julio de 2016

DON FELIX HERNANDEZ CASTILLO PIONERO DEL AGRO EN VENEZUELA Y UN ICONO DE LA VILLACURANIDAD


                                    
                           



DON FÉLIX HERNÁNDEZ CASTILLO PIONERO DEL AGRO EN VENEZUELA Y UN ICONO IMPORTANTE DE LA VILLACURANIDAD 

                                                        Por Oscar Carrasquel



 

Uno el hombre, en su peregrinar  por el difícil camino de la existencia con sus múltiples jugadas, algunas veces se camina erguido, tranquilo, y otras  cabizbajo, según se sienta especialmente el espíritu. Pareciera que el estado del alma  cambia al igual como varia el color de nuestro hermoso cielo aragüeño. A don Félix Hernández Castillo, lo observamos cotidianamente transitando tranquilo con la mirada en alto las calles de Villa de Cura,  en donde todo el transeúnte que pasa por su lado lo saluda con afecto y emoción, le extiende y estrecha la mano porque lo conoce. Gran conversador con sus amigos del mismo terruño. Ésta nota viene siendo  la semblanza de este honroso caballero, de gran simpatía que vive a través del tiempo en el corazón de todos sus coterráneos .
  
No vayan a creer que don Félix  es nativo de fuera, sino que es un hijo de puro abolengo villacurano,  una persona común, tratable, transparente, sin etiqueta alguna. Su apellido paterno fue muy pronunciado en el sector comercio y ganadero de la Villa de San Luís antigua y también la moderna. Sabe que los años disminuyen la velocidad de los pasos, y que ya no es el mismo hombre vigoroso de antes; aquel que  comenzamos a conocer en plena juventud, tal vez de 35 años, en aquella  circunstancia que me lo presentó mi finado padre allá en su negocio de la calle Real.
 
Fèlix Hernández era entonces un hombre enérgico y empinado como una planta de chaguaramos, ahora el tiempo lo obliga a caminar un poco ladeado, despacito, ayudado por un bastoncillo de aluminio que chasquea en las aceras de cemento. De clásico sombrero, bigotes blancuzcos con las puntas medio abiertas hacia arriba, buscando  el estilo de Dalí. Ejemplo de amabilísima cortesía y educación, así queremos identificar a este hombre de larga jornada. Nunca ha sido un caballero de corbata ni peluquín, pero siempre lo vemos bien vestido, inmaculado,  disfrutando  todavía de las cosas elementales que le brinda Dios.

De repente encuentra las puertas de la iglesia cerrada, observa  el reloj del campanario detenido marcando diez para las cuatro, y  se sienta en un banco de la plaza Miranda, debajo del ramaje de un cotoperiz, pensando que por algunas de sus avenidas y su verde aledaño va a desembocar el viejo  don Rafael Mosquera, para oírle contar sus aventuras de caza y pesquería por el llano, De pronto va a visitar a un amigo de sus afectos,  siempre con un espíritu que, a pesar de estar arrastrando 88 años de presencia en el mundo, no ha perdido la capacidad de alegrarse,  de soñar, de amar las cosas sencillas que nos va dejando  el brillo de la vida. 

Nace en Villa de Cura un 21 de febrero de 1928. Y  en el legajo de viejos papeles de la iglesia Matriz debe reposar su partida bautismal con este testimonio. Mucho nos habló de su opinión sobre la jornada fundadora de la tierra nativa, aunque quizá la historia no  sea siempre  la misma que cuentan los especialistas de la historia.

La madre que le dio luz fue doña María Teresa Castillo de Hernández, nativa de Tinaquillo municipio del mismo nombre, estado Cojedes. Su fundación está en discusión, pero algunos historiadores sugieren que fue en 1760. Félix recuerda con orgullo  a su padre don Manuel  María Hernández Utrera (1889-1935), natural de Villa de Cura, hijo de don Lisandro Hernández y de Ana Utrera. La cría y comercio de ganado vacuno fue su vocación. En total fueron siete los hijos del matrimonio Hernandez Castillo: Manuel Enrique, Félix Lisandro, Juan Bautista, Carmen Teresa, Ana María,  Ana Teresa y Estela María.

Acá en el viejo camposanto villacurano reposa el despojo de muchos de sus antepasados que se explayaron en otros apellidos: además de la Hernandera, siguen los apellidos Motamayor, Carabaño, Sumoza, Utrera, Pérez, Ríos, Montañez. Conocidos como hacendados, comerciantes, profesionales universitarios, agricultores y ganaderos nativos de Villa de Cura.  Por eso es que al  ponerlo a recorrer los espacios de su lar villacurano va como explorando  sus antiguas y angostas calles que llevan nombres de personajes históricos, Siempre brotan de sus nostálgicas reflexiones la transformación sufrida por Villa de Cura durante el tiempo de su infancia pasando por su juventud a la madurez. Rememorando las casas viejas aireadas, de aleros y techos de tejas, y la obligada contemplación en su memoria de la ancha casona frente a la plaza que fue testigo de su nacimiento, crecimiento y formación.
 
Nuestro personaje goza del arte de la escritura y la comunicación social,  posee una interesante monografía relevante del árbol familiar desde su raíces hasta la  ramita más alta. Habitó la familia una casa grande y ancha de grueso portón y ventanales que se levantaba frente a la plaza Miranda. Aquella vetusta casa engullida por el progreso fue convertida hoy en un centro comercial y una botica, que se asoman por la calle del Comercio de Villa de Cura. 

Don Félix Hernández es esa especie de Mecenas. Su memoria continua siendo como un libro inmenso. Recuerda con nitidez los lejanos carnavales de comparsas, de bailes en la plaza y de jugar con agua y los  festejos en honor al santo patrón San Luis Rey. De los grandes desafíos protagonizados en la sabana por el simbólico club de béisbol Ayacucho Star BBC.  De cuando concurría  de las manos de sus hermanos mayores o de su madre  a las misas oficiadas por el  cura Galindèz o el padre César Castellano. Y que la única corriente de agua limpia que atravesaba la ciudad de sur a norte es la quebrada de Curita.

Se conoce de memoria el nombre que le dieron antiguamente a cada esquina de su pueblo y con fantástica lucidez, los nombres y apellidos de las familias que habitaron cada cuadra de La Villa. Muchas de estas viejas vivencias las dejó estampadas con precisión en las páginas de la revista Expresión, una publicación de lujosa calidad y presentación editada por la editorial Miranda de Villa de Cura, en tiempos recientes. Es también narrador de agradables anécdotas, lector apasionado y conocedor de la cultura como son la literatura y la historia.

Nunca ha incursionado en el mundo de la política, pero ha seguido atento los acontecimientos que desequilibran a su país como un  observador imparcial de recto juicio. Siempre gozó de consideración y respeto de parte  de los partidos tradicionales incluyendo los del partido Comunista, con quienes no tenía complejo de reunirse en franca camaradería. Muchos de ellos fueron sus condiscípulos y la amistad visible y respeto la mantuvo siempre con el poeta José Manuel Morgado, Oscar Morgado, Félix Valderrama, Víctor Hernández Ramos y otros que nombra en sus conversaciones. Aparte de estas consideraciones muy amigo del "Negro" José Nuñez y del bardo y cronista villacurano Vinicio Jaén Landa, y de tiempo en tiempo, cualquier día le dispensa una cordial visita a su amigo don Roger Barreto a disfrutar de su compañía y de un aromático cafecito, como también conversa con el común amigo Chencho Adames Aponte, en la Editorial Miranda.

Si algo también almacena con nitidez su memoria fue el paso en los años 20 de la caravana de autos precedida por el General Juan Vicente Gómez, cuando hacia su recorrido de Maracay a San juan de los Morros, adonde acudía con asiduidad el general Gómez  a tomar rociados de las sulfurosas aguas en las corrientes de los baños termales. Debe tomarse en cuenta que muchos años atrás el paso principal era por la calle Sucre saliendo por La Garita, antes de ser la calle Bolívar la más importante. 

Estudió en la escuela Arístides Rojas donde cursó la primaria completa. Cuántas veces no cruzaría aquel niño la plaza Miranda, con sus pantalones cortos y medias a la altura de la rodilla y un bulto de cuero colgado a la espalda para asistir al colegio. Emprende su carrera de bachillerato en el Liceo Germán Roscio de San Juan de los Morros, y de aquí pasó a continuar y terminar su jornada de estudios de secundaria en el Liceo Pedro Gual de la ciudad de Valencia.

De regreso a Villa de Cura y  debido a las escasas oportunidades de empleo no le quedó otra cosa que aprender y dedicarse  a la manufactura de objetos de cuero en una Talabartería de La Villa y  posteriormente se dedicó a la venta de periódicos a los transeúntes en la calle, para proveerse de los realitos. Pero resulta que otra era su meta.

En esta encrucijada de saberes fue técnico estudioso del progreso agrícola en Venezuela que arranca en  1932, por iniciativa del gobierno del general Juan Vicente Gómez, con la creación de la Escuela Practica de Agricultura con sede en el sector La Providencia en Turmero estado Aragua, Integrante de la novena promoción de Peritos Agropecuarios egresada  el  año 1947, siendo director el ciudadano Alfredo Lozano Villegas; institución que realizó labor de extensión agrícola y pecuaria, siembra completa y pioneros de la mecanización de la tierra en casi todo el país, poco antes de que surgiera la Facultad de Agronomía de la insigne Universidad Central de Venezuela.
 
Egresados de la  promoción en los años 44-46 de esta escuela agropecuaria se recuerdan igualmente los nombres de Jesús Filardo Rodríguez, Alfredo Fontiveros Contreras, Tirso Ramos Graterol, Ciro Añez Fonseca, Waldemar Cordero Vale, Eduardo Cholett, Concepción Quijada, Ildegar Pérez Segnini, Julio Montenegro S, Argenis Vivas; así como  otros empresarios del campo que comenzaron desde abajo y  después de mucho esfuerzo y trabajo se hicieron grandes patrones. Casi todos los nombrados fueron a tener a territorio del estado Portuguesa, convirtiendo esa región en unos de los más importantes polos de desarrollo agrícola y pecuario que conoció el país en toda su historia. Llamado en tiempos no muy lejanos "El granero de Venezuela".

Protagonistas del Plan Nacional Arrocero, creando y  orientando la marcha de los centrales azucareros, programa impulsado y puesto en ejecución por el comerciante y economista apureño Saverio Barbarito desde la otrora Corporación Venezolana de Fomento. Estaba en ese momento en ejercicio de gobierno la Junta de Gobierno presidida por el coronel Carlos Delgado Chalbaud. El  que  escribe esta nota vivió por espacio de 40 años en esa zona portugueseña y le resulta muy triste decir  que, lastimosamente hoy no queda sino la sombra de todo aquel emporio de progreso.

Félix Hernández Castillo, sintió que el amor es para toda la vida, conoció,  compartió  canciones y paseos, se hicieron novios y casó con la joven Piedad Bencid Olivo, de origen marroquí, nacida en San Juan de los Morros el 28 de abril de 1928; de esta unión surgen cuatro hembras: Gloria Coromoto, Diana María, María Soledad y Cecilia Isabel; toda la camada nacida en Villa de Cura, integras de intelecto de formación profesional en distintos saberes humanos. Un padre responsable ejemplar que supo encaminar a su familia. Quizá su mayor triunfo fue la educación de sus hijas quienes además aprendieron a leer perfectamente las lecciones de la madre, No se dejó abatir por ninguna dificultad que pudiese haberse hecho presente y siempre estuvo alerta para hacerle frente. 

Félix Hernández Castillo, en el apogeo de su juventud desechó la idea de acogerse al plan de entrega de tierras y créditos del gobierno a los técnicos egresados de La Providencia y se quedó  anclado en La Villa. Pasado el tiempo   logra crear en sociedad  con su primo Luis Besson Carabaño, un pequeño negocio, una distribuidora de alimentos para animales, medicina veterinaria y demás insumos   para la industria agrícola y pecuaria,  ensanchada con la comercialización de textos y folletos para la enseñanza de la agricultura y la cría, y al mismo tiempo fomentar las bibliotecas en los fundos de los valles de Aragua y de los llanos centrales. Esta agencia tuvo su sede única al final de la avenida Bolívar a salida de Villa de Cura hacia San Juan de los Morros. En un aviso comercial  hacia la calle, al lado de la casa de familia Albano, podía leerse visiblemente en un cartel: “Hernández & Besson”. 

Cargado de años, a veces lleno de alegría, otras de tristeza, de satisfacciones y sinsabores. Su figura elegantemente vestido semejando  a una joya antigua, con la acumulación de  una gran experiencia y consagración al agro y la cría en Venezuela, dignificando la que fue su amada profesión. Don  Félix,  gracias a Dios, se mantiene activo en la vida, aprovechando el tiempo para contar las sonrisas que pudieran llenar un día y recordar los sueños  que tienen sus noches.  

Muchas veces  lo  hemos visto asomado por el marco de un ventanal de su apartamento de la calle Real, o lo hemos encontrado en un cruce de una esquina, o nos hemos detenido en una conversa hora y pico en un banco de la plaza Miranda bajo  los arboles corpulentos repasando recuerdos; o,  dejando pasar un chubasco  bajo el saliente alero de algún sobreviviente caserón de nuestro pueblo, con sus ojos perspicaces palpitando detrás unos espejuelos oscuros, y su robusto cuerpo sostenido por las dos manos apoyadas sobre su bastón de cuatro bordes que de vez en cuando golpea lento en la áspera acera.

Guarde pues  nuestro  Dios creador a este gran hombre, como ejemplo y honra de las generaciones presentes y venideras. Un abrazo largo interminable para don Félix Hernández Castillo, amigo hasta lo infinito, en el afecto y la unión.

                                                                                                 


   
                                            Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, invierno de 2016





CUMPLEAÑOS 90 DE JUAN HERNANDEZ CASTILLO
 (HERMANO DE FÉLIX HERNANDEZ CASTILLO)
LUGAR Y FECHA: Caracas, 24 de junio de 2016


De izquierda a derecha: María Soledad Hernández Bencid, Betsabé Flores Hernandez, Miguel Morales Pérez, Cecilia Hernández Bencid, Arlene Zamora Hernandez, Milagros Hernandez Cerró,  Diana Hérnandez Bencid, Mariela Flores Hernandez, Alfredo Rodríguez Hernandez, Álvaro Flores Hernandez, Beatriz Flores Hernandez, Gloria Hernandez Bencid y Luis Flores Hernandez

(Sentados de izquierda a derecha Félix Hernandez Castillo y su hermano Juan Hernández Castillo)


COMENTARIOS

Cecilia Hernandez de Barroso 
11 agosto 2016


Estimado Sr. Carrasquel:

Quien le escribe, Cecilia Hernández de Barroso, la hija menor de Félix Hernández. Quisiera expresarle el más profundo agradecimiento por tan hermoso relato de la vida de mi querido papá.

Quiero felicitarlo por esa redacción tan amena y agradable, y muy especialmente por ese conocimiento que expresa de la persona de mi padre.  Como le comenté a mis hermanas usted lo conoce mejor que su sombra.

Aunque no lo conozca directamente, a través de sus líneas puedo reconocer a una persona sensible y humana, con un corazón noble y un don especial que al escribir transmite hermosos y profundos sentimientos a  sus lectores. Dios lo premió con el don de la escritura, ya que con ella puede reconocer a personas sencillas del pueblo villacurano, expresando su fidelidad y amor por esta tierra que los vio nacer, como es el caso de mi papá. 

Nuevamente mil gracias por ese hermoso escrito, que significa mucho para mi Papá y un regalo invaluable para mí y mis hermanas.

Dios lo bendiga y le permita seguir escribiendo por largo tiempo sobre mi pueblo y su gente y lo conserve con esa sensibilidad tan especial.

Reciba mi más cordial saludo,

Cecilia Hernández

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Oscar Carrasquel 
12 octubre 2016

Para Cecilia 
La Villa de San Luis, 10 de octubre de 2016

Estimada amiga y coterránea:

     Le escribo esta nota para agradecerle los elogiosos comentarios  derramados en su comunicación, los cuales guardan relación con una exaltación evocatoria, que sin pretender ser periodistas, escribimos con sentimiento de afecto sobre la figura de su padre y gran amigo nuestro, Félix Hernández Castillo, un hombre lleno de historias diferentes y con un talento quijotesco. Recuerde que el hilo de una narración depende mayormente del entrevistado.

     Hace tiempo escribimos en revistas y periódicos sobre  La Villa, su gente y el tránsito de sus personajes que son gentilicio de la tierra donde se nace. Y hace tiempo también teníamos contraída esa deuda con la figura de su padre. Y hoy, a juzgar por la satisfactoria manifestación que nos hizo saber Félix y por la buena acogida que ustedes le han dispensado  a esa modesta crónica, nos alegra el corazón de haberla saldado. En nombre del blog www.letrasdeoscarcarrasquel.blogspot.com configurado por la profesora María Teresa Fuenmayor le reitero grandemente nuestro agradecimiento por sus conceptos y mucho me complace saludarle en esta gratísima ocasión. Vayan estas palabras acompañadas de mi afecto y consideración a toda la familia.

 Atentamente,

 Oscar Carrasquel.

martes, 26 de julio de 2016

EL ROSTRO DE LOS AÑOS


                                                                Por Oscar Carrasquel



Aquí estoy otra vez
frente a la estatua de Leo
reventando otra hoja
de mi almanaque

Recorriendo la vía
por donde ha transitado
el vetusto ferrocarril de los años

Veloz
como una estrella errante
con  un  ruido como tripas retorciéndose.

La luz de la mañana se abre
como por un agujero de sombra,
para abrirse paso
por entre un boscaje con pájaros.

Hoy ese montón
de flores blancas de mi apamate
se esparcían con el sonido del viento.

Afuera se oye un gorjeo
de paraulata errante
siguiendo la luz de un relámpago.
rebuscando la  nueva estación que vendrá.
.
                                                           Julio27 de 2016

jueves, 21 de julio de 2016

DOÑA EVENCIA RAVELO DE SÁNCHEZ



DOÑA EVENCIA RAVELO DE SÁNCHEZ


Por Oscar Carrasquel


El tiempo vivido envuelve un universo de añoranzas que  muchas veces convertimos en lagrimas de dolor cuando ella se ha ido. No queda otro camino que ver a la madre en un retrato, sobre una repisa, con una dedicatoria  al reverso; o  tal vez su nombre puesto por un nieto o biznieta en una hoja de papel en blanco.. 
Doña Evencia Ravelo de Sánchez, había nacido en Valle Morin el 01 de junio de 1924, hoy municipio San Casimiro, estado Aragua, un conglomerado fundado hacia 1830 en tierras donadas por don Vicente Morín. No obstante, de acuerdo con datos aportados por algunos historiadores  fue en 1790  que fue establecido como centro poblado. 
Se llamó inicialmente "Sabana del Valle", luego pasó a llamarse "Valle de los Morines". Hoy conserva el nombre de "Valle Morín",al pie de una montaña, lleno de gente laboriosa,  de un clima maravilloso y un paisaje muy hermoso. 
Doña Evencia Ravelo de Sánchez fue una mujer vital, humilde, siempre risueña, también fuerte en las penurias. Siendo muy joven recorriendo trochas y caminos se despegó de su lugar de origen. Por buscar otros rumbos, por andar otros  caminos; se aposentó en Villa de Cura. Formó numerosa descendencia al lado de su esposo don Julián Sanchez, un hombre de varias labores dotado de talento para componer y recitar décimas del folclor aragüeño. 
Doña Evencia dejó este mundo terrenal el 18 de julio de 2016, sus restos reposan en el viejo cementerio de Villa de Cura... Con su estilo de vida venía produciendo  ejemplo regando buena semilla...La fe en Dios y María Santísima.  Ayudar a levantar un hogar, sus hijos, nietos, su hermano y hermana y amistades fueron  los dones que pudo  disfrutar al máximo la señora Evencia en su existir.. 
Las ataduras de la soledad y el silencio rompen hoy la oscuridad para recordar que este 18 de julio se cumple un aniversario más de su viaje al Reino Celestial. Que Dios le de el descanso eterno.
                                                     

          DOÑA EVENCIA

Llegó a este mundo 
en un hogar de antiguas familias
asentadas en este valles aragüeño
en donde pudo disfrutar
de muchas auroras

Los avatares en los días 
de su paso por la vida 
nunca le quebrantaron el alma

Amó a la naturaleza,   
nació y creció 
en un remoto paraje
de rebosantes cascadas
de pájaros montaraces

Entre cristalinas quebradas
de milagrosas y sulfurosas aguas
que nacen en la espesa.montaña

Aprendió de las tempestades,
del silencio de tantas auroras
y del mensaje que deja 
la voz de Dios en los altares.

Atesoró un montón de alegrías 
repartiendo una lluvia de afecto
entres balcones y huertos

Hace algunos veranos  
que se convirtió en luz,
dejó de recorrer senderos
para ir a donde moran las estrellas
.
¿Cuántas  noches de insomnio
pronunció su lenguaje solidario 
para darle aposento al peregrino?

Con imaginable certeza 
contaba historia de los Morines
tejiendo y destejiendo añoranzas
de aquel cielo y hermoso valle.



Oscar Carrasquel.  La Villa de San Luìs/2021
.


viernes, 15 de julio de 2016

ANA ISABEL



   
                                                           Por Oscar Carrasquel



Con su ojos achinados
y su rostro por Dios iluminado

su mirada es un ángel de azabache

Cuando crezca  la noche 

y hayan prendido todos sus luceros
la luna iluminarà su trono
por ser ella la dueña de la noche


Al unísono 
y  en una sola voz
bajo los aleros del reencuentro
se encenderá el penacho 
para desearle a Ana Isabel
¡Feliz cumpleaños!




                                            La Villa de San Luìs, 12 de julio de 2016

                                             


COMENTARIOS

Gilda Elena Carrasquel Córdova 16 de julio de 2016, 17:55

Hermoso poema. Inspirado en un ser humano especial, un Ángel, mi Anita


Sitio web de la imagen:  http://eldesastredemaria.blogspot.com/2013/11/gifs-animados-y-glitters-de-felicidades.html

sábado, 9 de julio de 2016

LOS MILAGROS DE LA LUNA





Por Oscar Carrasquel



A la poeta Ivone Luna Francès



Una primicia trae hoy el cable
que tiene de cabeza a los Astrónomos
Resulta que en Marte, el  planeta,
por el blanco azul de su firmamento
en las noches destacan dos lunas a la vista:
Fobos y Deimos -los científicos las bautizaron-

Dulcemente el planeta Tierra
posee una preciosa luna de manso silencio
Que se mira  de noche en el estanque 
escoltada de su gabinete de luceros
Ivone, llamamos  a nuestro magnifico Astro.
Ella se juega con las flores y  se peina con el viento.
Siempre vence los dolores,
nunca está ausente,
ni se esconde de los humanos.

                                                                    La Villa, julio 2016


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COMENTARIOS

IVON LUNA FRANCES 
10.07.2016  7:21 a,m,
Waaoooooooo Diossss Mioooooo...¡QUÉ BELLEZA! DIOS BENDIGA TU PLUMA, POETA CARRASQUEL, ESTA LUNA MAÑANERA  TE BRINDA UN APLAUSO SINCERO POR TUS VERSOS ROMANCEROS EN LA DISTANCIA INEXISTENTE
Mil millones de sincera gratitud por visualizarme en tus letras

OSCAR CARRASQUEL
10.07.2016  7:56 a,m,
Recibido, poeta, que tenga un domingo dichoso. Gracias a usted por esa pose magnífica, Un abrazo.



PEDRO MEJÍAS "EL POLLINO" CONOCIENDO SUS MÚLTIPLES FACETAS

PEDOR EL POLLINO CONOCINEDO SUS MULTIPLES FACETAS
Pedro Mejías "pollino" en su carro  de raspao. En fecha 29-09-2024 murió su esposa doña a la edad de 94 años. Nuestras condolencias a sus familiares y amigos.



 Por Oscar Carrasquel



Hoy venimos a referirnos a Pedro Mejías " el pollino". A evocar momentos de su vida.  Así le decían en una época pasada a este querido personaje popular en Villa de Cura,  y él nunca se ofendía ni se disgustaba, y como muestra basta un botón, es decir la anécdota siguiente: 

Un día ingresó con unos tragos a la casa de una señora a quien apodaban   "La Burra",  dueña de una pensión en la villa, entró de sopetón pidiéndole la bendición. La mujer sorprendida le preguntó porqué le pedía la bendición, Pedro le respondió con su risa jodedora: ¡Es que tú eres la burra y yo  el pollino!.  Así era el comportamiento de este personaje popular que adondequiera irradiaba alegría. 

La verdad que el trajinar  de Pedro Mejías no fue nada fácil, más bien  fue largo  el trayecto,  incesante y de sacrificio. Yo que lo conocí en su juventud voy a hablar de algunas de sus peripecias. 

Incansable trabajador que se destacó en varias facetas y  oficios.  Un hombre pequeño de estatura, de cabellera  abundante que le caía de un lado de la frente , delgado, blanco, con dentadura curva sobresaliente.

Hombre de pueblo, recto, sin torcer el rumbo, se distinguió por realizar cualquier trabajo honesto que se le atravesara para  sostener a su familia. De espíritu alegre , de buen carácter Fue vendedor de raspao, peón de almacén, alpargatero, botiquinero;. En los años 50  cargando víveres, empujando un carretón de madera, con el cual distribuía  los pedidos de  los almacenes. 

Se desempeñó como barman, para lo cual debía de arreglarse y vestirse con  ropa de sastrería  y corbata  de lazo, para servir  las mesas en  el Club  Social  en La Villa ubicado en la calle Miranda,  mesonero de sitios noctámbulos  como el bar Sabery, particularmente en celebraciones de boda y fiestas de 15 años, siempre bajo las ordenes de su cuñado, el siempre recordado barman don Samuel Flores.

Fue caletero a pulso en los almacenes mayoristas de don Manuel Melo, Enrique Piñero y don Francisco Matute. Igualmente fue dependiente  del  Bar Palumbo,  un negocio que tenía adosado un salón de billar, ambos establecimientos ubicados por la calle Bolívar.  

Don Samuel Flores, quien mucho lo apreció y fue su cuñando fue quien le enseñó  el oficio de alpargatería que desempeñó a su lado.... .Muchas veces lo veíamos andar por las calles pedaleando una bicicleta marca ring 28.

Convirtió en costumbre participar en pruebas ciclísticas de bicicletas de paseo en días de fiestas patronales..En una competencia cayó al suelo con todo y bicicleta se negó que lo llevaran al hospital, solo pedía que le dieran de tomar una chicha de Gregorio. Esto lo contaba  el poeta J M Morgado. 

Formó un hogar de mucho respeto. Habitó  siempre una casa con su esposa y todos sus hijos en la calle Doctor Rangel de Villa de Cura, haciendo frente con la casa de familia de don Pedro Ezequiel González, quien fue su gran amigo.

El oficio donde estuvo mayor tiempo fue como vendedor de raspados. En todas las calles , pero su parada habitual fue en la Plaza Miranda en la misma acera del "Cine Ayacucho", allí se estacionaba todas las tardes antes de la función de vespertina.  Fue un vendedor ambulante muy pulcro, usaba siempre una bata limpia  almidonada y una cristina militar color blanco. 

Recuerdo que acondicionó una moto de tres ruedas  con un cajón atrás  bien equipado, donde llevaba las panelas de hielo y las botellas de sabor artificial  En definitiva, Pedro El Pollino encontró en la rutina de este trabajo la mejor forma de ganarse la vida y mantenerse activo.

La última labor que le vimos realizar en los últimos años de su vida, ya bastante disminuido por los años, fue la de recolectar latas  vacías de cerveza y refrescos en una mochila colgada sobre su hombro.  Como bien pudimos apreciar, su vida fue siempre desarrollar un trabajo sin esperar dádivas.

Pedro Mejías murió hace unos cuantos años, pobre pero apreciado por todo el mundo,.. Nada más grato que traer el imborrable recuerdo a este  amigo  y darle las gracias por sus cuentos y brindarnos su amistad.


Oscar Carrasquel. Villa de San Liis, Tricentenaria

Fotos archivo cortesía de un familiar +
diagraman por Ramón Alfredo Corniel.








miércoles, 6 de julio de 2016

LOS ARRENDAJOS VOLARON POR EL SENDERO


             
          Por Oscar Carrasquel


Yo  lo sabía
de mi primera maestra/
que  eran del viejo mundo 
originarios

Atiné la pareja de arrendajos

cuando mis manos alcanzaron 
a tocar  un canasto
en una rama guindado

Fue un día que yo andaba

a las iguanas silbando.
Eran todavía polluelos
pero ya estaban emplumando

El humilde Ángel María 

-El del rancho de “El paso”-
Me explicó 
que los pichones eran hermanos/
por eso les puse por nombre:
“Plimo” y “Plimiano”.

El viejo campesino 
me advirtió de antemano/
como mi maestra de primer grado/
que los pájaros 
no deben  estar enjaulados/
pero yo/ 
zagal travieso le puse poco cuidado

Fue creciendo  su plumaje

de colores encantados,
sus ojos oscuros de ancianos/
sus alitas de color azul/
con sus pechos anaranjados

Con sus picos afilados/

flechaban los insectos
que pasaban por su lado

Pero su dieta 

era de un solo sabor:
pulpa de plátano maduro
y corazón de cundeamor

Trás su mundo sencillo/

apenas despuntaba el alba
oía sus alegres trinos
taladrando lejanías

Remedaban el agujerear
de un  pájaro carpintero 
que llegaba a laborar
en una rama de guayabo

Mi corazón se doblaba de pena 

de mediodía para abajo 
cuando imitaban el golpear
de las horas que daban
los badajos en el campanario

Las horas viejas pasaron
y mucho dolor me causó/ 
cuando  por el remoto sendero/ 
aprendieron a marcharse
como si fueran arrieros. 


                                               La Villa de San Luís, 2016

sábado, 25 de junio de 2016

LUCERITO


 Por Oscar Carrasquel


           Dedico a: Juan Pablo y Ana Sofía
                                                



En una mañana taciturna,
siendo un venadito bebé
a la vera del camino que va al río
echado  junto a la madre le encontré

Tirados ambos sobre un pañolón de arena
entre mastranto y florecitas del camino
donde las mariposas detenían su vuelo

Espantó la venada como flecha rauda
con claro sentido adivinatorio
comprendiendo lo sucedido.

Se ocultó  dentro de una acequia
surtida de agua  por un molino ruinoso.
Me miró con sus ojos brillantes 
masticando su lenguaje rabioso

Corrí a la casa de familia,
y con la emoción de un niño
enseguida al recién nacido
le presté  alimento y abrigo

Empezó a escuchar voces y risas de niños
y sus nuevos dueños, LUCERITO,
por apodo le pusieron.

Debió ser por su color leonado claro
que su cuerpecito poseía
y unas manchas como luceritos 
iguales a gotas de lluvia blancas
que de las nubes se desprendían.

Fue pasando la vida en su cautiverio
al lado de un florido vergel 
Un puñado de frescos helechos y rosas
custodiaron su  predio lleno de aromas.

Esta no es una historia
son apenas recuerdos que saltan de un lápiz
sobre un pedazo de blanco papel
de las sombras de mi vida de un ayer.

En plena alegría navideña de un año
por el camino del viento lo vi desaparecer
¡No sé por qué!
Pero por dentro  sentí 
que  algo de mí se marchaba con él.

                                                                    Invierno de 2016

domingo, 19 de junio de 2016

UN POEMA…UNA CANCION


                                                             Por Oscar Carrasquel

    A Yisel


Acaso alguna vez te has preguntado
¿De dónde nace la poesía?
Y te habrás contestado:
En donde mismo nace el amor.

Tal historia me la refirió el viento,
No se hace un poema
ni tampoco una canción,
Es un encuentro al instante 
con el entorno.

Se encuentra en el fondo de la lluvia
a cualquier hora del día.
En el estallido de un relámpago.

Quizá en el fundido vello sobre una piel,
En el chispazo de unos ojos inquietos
que no sabes de qué color son todavía.

En una frase que al corazón cautiva enseguida,
En el viento que acaricia tú pelo, 
En una madrugada fría.

Hace poco la encontré  
sumida en  su congoja
en la cartulina de una fotografía.



                                                    Invierno de 2016




SUSANA DUIJM




Por Oscar Carrasquel

En Porlamar por fin
tu potestad hoy entregaste
¡Oh! siempre Reina SUSANA DUIJM
Finiquitando el tránsito de tu vida

La muerte vuelta una sombra
En su vuelo remoto
Con todos sus secretos
hoy te vino a buscar

Al viento se oyó bramar
desde Juan Griego hasta Pampatar
mientras un par de gaviotas dibujaban
un  arco gris sobre un altar

Qué triste se pondrá el farol
al saber que  en la ventisca naufraga 
Del universo la más bella y guapa

En el trono celestial, ninguna otra, 
Esta corona te disputará
Entre las madres más agraciadas del cielo 
el Creador ahora  te coronará.


 La VilIa, invierno 2016



Hoy sábado 18-06-2016  falleció la miss Universo 1955 Susana Duijm. La primera Miss Mundo venezolana. Nació en Aragua de Barcelona el 11-08-36 y falleció hoy en PORLAMAR.  Víctima de un ACV. A través de las redes sociales  sus familiares solicitaron medicamentos que no se consiguen en ningún instituto público , menos en farmacias, gestiones que resultaron infructuosas, según declara hoy a a los medios su hija Carolina Cerutti.

Esta reina de belleza acompañó al entonces presidente de Venezuela Marcos Pérez Jimenez em el año 1956 cuando se inauguró en Villa de Cura la primera manga de coleo de Venezuela.
Como homenaje de recordación, porque yo pertenezco a su misma generación, le escribí estos versos.

miércoles, 8 de junio de 2016

ODA A UNA GUITARRA

        

                                                           Por Oscar Carrasquel



Tienes  más parecido
una guitarra  
a la  hermosura de una mujer

Tienes glamour
Tienes curvas y contornos
Tienes colorido y gracia
Y  la suavidad de una flor

El músico-poeta la enamora
y la atrae a su pecho
-Para sentirla-
Ella, 
la mujer de madera lo conquista.

Acaríciale
con la yema de sus dedos
de arriba  a abajo
su bronceada cabellera

Saca de lo más adentro 
un rumor de ilusiones y 
de alegrías perfumadas

Yo   he oído su voluptuosidad
en el silencio de una medianoche
trasnochando el sueño de los astros

Suspirando sus alegría y sus ilusiones
Escoltando sus elegías hechas canciones,
Transportando también sus ideales.



                                                      La Villa, invierno 2016