jueves, 9 de marzo de 2017

DON ESTEBAN NIEVES, PATRIARCA DE UNA DINASTÍA MUSICAL VILLACURANA


Por Oscar Carrasquel

Esteban Nieves nació el 13 de febrero de 1938 en Villa de Cura, pueblo cabecera del entonces llamado Distrito Zamora. Sus inolvidables educadoras de primeros grados fueron las maestras Ligia Rodríguez y Priscila Bolívar. Desde la infancia comenzó a despertársele  su amor por la música. Sin embargo, su andar con una guitarra lo  inicia  a los 14 años, fue en una oportunidad que recibió de regalo de su padre ese instrumento. Yo recuerdo que la primera vez que  lo vi tocar  fue acompañando la voz del tanguero Antonio Tamiche, un artesano alpargatero  prestado a la bohemia que siempre lo iba a  visitar en su casa; muy a menudo yo los veía venir como dos garzas gemelas, ya que  mi mamá vivía al lado  y por entre una empalizada de alambre gallinero  lograba verlos cuando  se sentaban a ensayar debajo de la sombra de una mata de guácimo, debió ser en los  fines de semana en los años cincuenta y pico. Aquella vecindad nos sirvió de vena comunicante y una entusiasta amistad fue creciendo con el tiempo.

 Muchas veces  por las calles del vecindario  Las Tablitas, en las noches alumbradas con la raquítica luz de los postes  se   sintió a este guitarrista  acompañando con su lira a  la melódica voz  de Juan Nieves, Vinicio Jaén, Eladio Lovera,  José Chacín “Gardelito”, Andrés Almeida, Agustín Ascanio, José Ángel Fagundez, Teobaldo Parra y otros juglares; igualmente en alguna interminable tenida de nuestra Peña Morgadiana, o dando serenatas a las damas solteras o comprometidas  que se asomaban por los postigos de las ventanas de madera del pueblo abajo. Muy bien acompañado debió sentirse el afamado flautista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela don  Ángel Briceño, cuando este joven músico  en muchas ocasiones con su guitarra salía con el maestro a tocar en las diferentes casas de amigos que visitaban y tomarse sus traguitos en La Villa, San Francisco de Asís y Magdaleno.

Barriada vieja y sagrada recostada a la otra  ladera del cerro El Vigía es el espléndido caserío de Las Tablitas, asentado al sur de la ciudad, suelo de hombres y mujeres humildes  y trabajadores que sabían labrar y coser la suela, tierra que vio nacer a poetas, músicos y juglares, entre ellos, a su padre don Pascual Nieves, un poeta popular de buena lectura y estudioso de las leyes, que vino al mundo con  un lápiz y una libreta en sus manos, dibujando con versos para editar con recursos propios aquellas frescas cartillas de aguinaldo que nos deleitaron en las décadas del 40 y 50, para animar los días Pascuales y de Nochebuena de la tierra de su querencia a la que tanto sirvió. Las cartillas tenían un valor de una locha.

Raimunda Esaà de Nieves (1900-1990) fue quien lo trajo al mundo, un ser especial que nació con el siglo XX, una abnegada y bregadora mujer de pobreza pero de bien, que supo encaminar a sus hijos y con el pasar del tiempo se convirtió en su sombra protectora. Por la pluma de nuestros cronistas  supimos que la historia de las Peregrinaciones  a la Virgen de Lourdes  comenzaron en la Villa el año 1904. Cuenta la tradición que Raimunda fue de las primeras peregrinas de esta cofradía, inmediatamente después de su creación por el Padre Jiménez y la Hermana Enriqueta de Lourdes; por supuesto aquella era una niña que apenas contaba  cinco años y en las primeras Peregrinaciones  comenzaba a sorprender cantando el ¡Ave María! con un calache  clavado en la cabeza vestida de camisita blanca en la contemporaneidad de ese acontecer hace más de un siglo. Fue ella toda su vida una cristiana católica, rezandera de rosarios en rituales fúnebres y adoctrinadora de niños y niñas para que aprendieran el catecismo y se formaran para la Primera Comunión. Aficionada a la repostería, se decía que doña Raimunda fabricó el típico rùscano o aliado más prestigioso de toda La Villa.

Adentrándome en la escritura de esta nota me viene claro  a la memoria el nombre de un noble ciudadano a quien puede endilgársele el título de cantor popular de tradición como fue Adrián Nieves, hermano de Esteban; consecuente bohemio y excelente amigo, dueño de un variado y nutrido repertorio, entonando temas de diversos estilos: boleros, tangos, pasodobles, joropos, merengues y guasas. Cantaba siempre con una sonrisa en los labios, con una voz nasal y a la vez cristalina. Se  contaron  en la familia un total de cinco  hermanos,  dos hembras y tres varones de los cuales  gracias a Dios quedan Celestina y Esteban.

En realidad, hay quien dice –por ligereza seguramente- que el amor de Esteban Nieves por la música solo era un   hobby para identificarse en la barra de una cantina, para dar una serenata o para jugar una partida de dominó con sus amigos y vaciar unas cuantas botellitas de cerveza que en aquellos tiempos eran baratas.

“Los Tablisónicos”, así se llamó el primer conjunto musical que formó Esteban en el barrio Las Tablitas. Estaba integrado por cuatro participantes: Él, como director y guitarrista; Raymond Pérez, bongó; Pio Cuzzate, maraquero-cantante y Natividad Jaspe, marimba. Salta a la palestra este grupo amenizando fiestas bailables de cumpleaños y reuniones familiares. 
-Funcionaba  este conjunto y  realizábamos los ensayos en la casa de familia de Pedro Juan López.

Poco a poco, Esteban iba tomando impulso y descubriendo los escalones de su progreso, actuando en veladas,  en sitios públicos y reuniones sociales hasta que promueve y funda el conjunto “Voces y Cuerdas de Villa de Cura”, el cual integraron Carlos Parra, guitarrista; Orlando Nieves, bajista; Cesar Nieves, cuatrista; Esteban Nieves, bandolinista y director, con la alternancia de excelentes cantantes como Danny Páez, Andrés Almeida, Freddy Licón, Aurelio Carrasquel y Adrian Nieves. El grupo amenizó en parte los actos inaugurales del espectacular escenario del Centro Hispano de Villa de Cura… Me ataja y cuenta el músico:
- En esta oportunidad alternamos con la Billo’s Caracas Boys, la orquesta Los Melódicos y también con la “Orquesta Elegante” de Colombia que andaba cumpliendo una gira por toda Venezuela. 

Entre sus más importantes presentaciones también se cuentan las giras cumplidas por el conjunto al hoy estado Vargas y Caracas, todos los fines de semana, durante diez años seguidos, bajo la organización y promoción de la joven Belkys Briceño, festejando la bienvenida de turistas extranjeros que arribaban por el Terminal marítimo de La Guaira, igualmente presentaciones en el Hotel Tamanaco, situado en Las Mercedes, donde solían alojarse artistas famosos. Alegraban con música a  los visitantes que concurrían a la  célebre Quinta Anauco en San Bernardino.

-En una ocasión, entre los asistentes a una de estas presentaciones en la Quinta Anauco, se encontraba en el público el señor Aldemaro Romero y le interpreté en la guitarra una pieza instrumental de su autoría titulada “Quinta Anauco”, se levantó de su asiento para darme las gracias  y mostró sus deseos para que  la repitiera.

Esteban además de ser ejecutante de la guitarra clásica es también músico del cuatro, el requinto, bandola llanera y bandolina y excelso compositor, entre sus sentimientos le brota el gusto por la poesía, una vez se propuso escribir una canción  entre silencios, cantos de chicharra y matas de cují, y le compuso al pueblito de San Francisco de Cara un vals en letra y música, antes de quedar sepultado por las aguas de una represa. Dicha pieza fue objeto de elogiosos comentarios en la farándula. En una oportunidad fue presentada en la voz y guitarra de Víctor Parra Rivero, con la cual ocupó el primer lugar en un festival realizado en San Casimiro de Guiripa. Pegado en la pared delantera  se encuentra un diploma con ese testimonio y otros múltiples reconocimientos. Surgieron más adelante otros temas como “Caseda”,  una pieza dedicada al pueblo español adonde nació al presbítero Salvador Rodrígo. Otro vals de sentimiento villacurano se titula: “Remembranzas de cantores villacuranos”. Y sigue un conjunto de composiciones más.

Mientras discurría el tiempo  y  se educaban sus hijos  en colegios  en Villa de Cura. Lerman, Sergio y Orlando, por sus innumerables  cualidades y su talento  ingresan al grupo coral parroquial de Niños Cantores de Villa de Cura, patrimonio cultural de Aragua, creado y dirigido por la respetable y quijotesca figura del presbítero Salvador Rodrigo. Por cierto, Esteban en su comienzo fungió de recaudador. Yo lo veía salir a recolectar a domicilio las contribuciones espontáneas en su carrito Volkswagen, se mantuvo  ayudando y viviendo momentos trascendentales con esta agrupación coral orgullo de Villa de Cura y de Venezuela. Cabal, de comprobada rectitud y honradez,  sé que estas virtudes le vienen del fervor materno, las observo claritas pintadas en  las rugosidades, en los ojos  y  los labios de Doña Raimunda de Nieves.

Esteban contrajo matrimonio con la villacurana María Eugenia Azuaje de Nieves, conocida mejor como “Maruja”.  De esta estrecha unión nacieron: Mariela, Esteban Rodolfo, Orlando, Lerman y Sergio. Ya cuando estaba consolidada la familia,  la implacabilidad  de la muerte le arranca de repente  de los brazos  a su hijo Orlando, dejándoles una profunda incertidumbre. De manera que se da perfectamente el pronóstico de aquel poeta que escribió que la madre es “sembradora, mártir y madre”.  

En una oportunidad resucitó entre sus muchachos la idea  de que viajarían al exterior. Lerman, contrabajista, ejecutante de bandolina, bandola llanera y pianista. Al igual que Sergio, saxofonista, junto con el tenor de La Villa Francisco Flores, fundan en Las Islas Canarias la orquesta “Caracas”. Los muchachos se casaron, procrearon hijos, viajaron ávidos de conquistar el público de otros mundos.  Ya tienen varios años residenciados en San Sebastián y Santa Cruz de Tenerife. Uno de los más nobles y plausibles pasos  de sus hijos fue llevar en unas vacaciones a Esteban y su esposa Maruja para que conocieran y disfrutaran del hermoso  paisaje de aquellos mares  y la vida cotidiana de  las Islas Canarias. Allá aprovecharon de visitar a “Caseda”, el pueblito del padre Salvador y otros lugares de las Islas atlánticas.

Pasear la mirada retrospectiva por su vida sería recordar que siendo un chico de 20 ò 21 años comenzó a prestar sus servicios a la Estación de Malariologìa  de Maracay, una dependencia  del llamado  Ministerio de Salud y Asistencia Social, se prepara en metodologías de control ambiental y antiparasitaria enrolado en la intensa campaña emprendida por el doctor Arnaldo Gabaldón el año 1959 para la  erradicación de la malaria en Venezuela, pesquisando la diversidad de patologías en las aéreas campesinas de difícil acceso. Esteban fue durante casi 40 años un servidor con verdadero sentido de heroicidad en beneficio de la salud humana. Había que ver lo que era subir y bajar cerros, bandear quebradas crecidas, caminar sin saber donde se iba a comer o pasar la noche, lo importante era poner la vacuna y llevar el medicamento antipalúdico y aplicar el DDT, aunque fuera pasando las de Caín. En las galeras de San Francisco de Cara y La Dantica, por ejemplo, la cuadrilla tenía primeramente que sondear bien el camino,  porque allí no era nada extraño distinguir un tigre mariposa asoleándose sobre una rama gacha, y por el riesgo de encontrase en  cualquier rastrojo con  mapanares y cascabeles; pero  eso no era ningún impedimento, había que cumplir la misión de buscar  rostros de día o de noche sospechosas de haber contraído la enfermedad de  Chagas o  paludismo. Entonces cabria  preguntarse ¿cuál ha sido la compensación recibida del Estado por tan nobles servicios? Por cierto, hoy todavía no han sonado las alarmas, pero se dice que los pueblos del sur del país se cundieron otra vez de este flagelo por el abandono de este programa.

Esteban Nieves, no solo domina el arte de tocar y componer, sino que es un reconocido Luthierista. Después de un sueño revelador que tuvo toda una noche, la siguiente mañana decidió dedicarse a la tarea de fabricar, reparar y vender instrumentos musicales de cuerda por encargos. Proveedor de cuatros, guitarras, bandola llanera y bandolinas para Aragua y otras partes de Venezuela. Una vez recibió en su casa la visita del cronista de La Victoria doctor Germán Fleitas Núñez, con el propósito  que le fabricara un cuatro y también aprovechó para repararle otros instrumentos de cuerda a este ilustre ciudadano. Platicaron y la comunicación se ha mantenido cordial…Nieves, reconoce que su labor iba en ascenso pero de repente lo arropó la severa y prolongada crisis económica que sufre el país, y debido  al alto precio de los insumos,  especialmente de la madera,  el negocio dejó de ser rentable.

Hoy, a la edad  de 78 años, muy a pesar de los embates por las dolencias reumáticas y de la tensión, nunca  doblega su espíritu y entusiasmo por la música, todavía cree que ser joven no depende de las canas, y lo demuestra  muchas veces cuando despoja de una funda y pone a tono las seis cuerdas de su guitarra Paulino Bernabé o de un requinto fabricado por la casa  Juan Estruch. Ahora se entregó a vivir escasamente de los recursos  derivados de su jubilación y la pensión que le pertenece  por el Seguro Social, la cual como se sabe en el día de hoy, ya no  alcanza para las primordiales necesidades y el sostén de una familia.

Tengo que dejar constancia de mi agradecimiento y reconocer su amable atención, por haberme abierto de par en par, una vez más, las puertas de su residencia en Villa de Cura. También a Maruja y a mi ahijada, igualmente a su guitarra que me reconoció y me abrió los brazos y acudió a recibirme y me despidió con música. También por haberme dado tan  abundante información, sin lo cual no hubiese sido posible  terminar de pintar y recorrer estas líneas. 

A su casa, para los que anhelen visitarlo, se entra empinándose  para hacer sonar  un timbre, se llega caminado marcando varios pasos desde la avenida Aníbal Paradissi hacia la Lisandro Hernández.  En el solar seguro se va  a topar con un loro que habla con una clara expresión musical. En esta casa siempre se comparte una satisfactoria bienvenida y nunca falta una arepita recién salida del budare y una taza de café calientico  para el que llegue.




La Villa de San Luis, marzo de 2017




Oscar Carrasquel entrevistando a Esteban Nieves











                                  Esteban Nieves, Adrián Nieves y Carlos Parra






COMENTARIOS

Rafael Rodriguez Galindo Saludos afectuosos a mi amigo Esteban Nieves: una persona sensible, cordial y talentoso músico. Qué bueno que Oscar lo haya referido en sus estupendas notas.
9 de marzo a las 10:38

Oscar Carrasquel Rafael, Creo que todavía estamos en deuda con Esteban, no solo por su aporte al arte musical, sino también por su contribución y esfuerzo a favor de la salud humana. Valga el comentario para acompañarlo de un gran abrazo para ti y todos los tuyos.
9 de marzo a las 11:06

Rafael Rodriguez Galindo Indudablemente, Oscar, estamos en deuda con Esteban. Estamos en una sociedad que poco reconoce los más transcendentes valores humanos, Esteban incluido. Es un reto a tomar en cuenta en una nueva Venezuela, que considere al ser humano como centro de nuestro desarrollo como país, Abrazos, Oscar, extensivo a tu gente, !!!!!
· 9 de marzo a las 17:50

Rosa Morales Agradable...artista...poco tomado en cuenta su  Arte.
11 de marzo a las 17:22


Gilda Carrasquel Esteban Nieves, cada nota hablando del amor por nuestra Villa de Cura....

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja tu huella en este blog con tu comentario.