domingo, 28 de febrero de 2016

LA MUJER DEL BUS



     
    Por Oscar Carrasquel





Para  ti  que piensas con  la savia
Que camina por tu cuerpo
Estallan  tus ansias  con  inmensa energía,
Con  el impulso  de una libido independiente
Como el vuelo de un ave  por los aires.

Con  tus  fuentes  abiertas 
Trasformadas  en  mapa de sensaciones,
Como un tesoro  explotado.

Tu“victoria  se  vislumbra más allá
Del  sitial  del último gemido.

Al final  terminarás vencida
Con tu aterido corazón envilecido.




                                                           Acarigua,  febrero de 2016


Imagen de escultura del  italiano Guido Argentini publicada en  su libro Silvereye, tomada del sitio web: http://debuenosaires-conamor.blogspot.com/2013_02_17_archive.html

jueves, 18 de febrero de 2016

LOS 70 DE MIGUEL HINOJOSA


 
                                                         Por Oscar Carrasquel



¿Qué haces tú, Miguel, con tantos años?
-Te dice un arrendajo desde la enramada-
Si los cabellos los pone nevados
Es el reloj de tantos veranos.
De tanto andar caminos por la tostada sabana
Abrasando noches sin borrar tus mañanas.

Aún no tienes las sienes, los mostachos,
Ni la barbilla blanca. 
Ni eres árbol que perdió su sombra,
Solo tienes  teñida tu cabellera
Del color verdoso de las palmeras.

Gracias a Dios, todavía puedes mirar
El discurrir del agua  por los morichales,
Y recostado en tu chinchorro de moriche
Oír los dulcísimos cantos de los turupiales.
.
Y escuchar por los  caminos de  estío
A la paraulata anunciar desde la alambrada
Que es verdad, Miguel,
Que setenta años no son nada.








     
                                 

 Cagua, 18  de  febrero 2016

martes, 16 de febrero de 2016

EL NEGRO FRANCISCO MATUTE PADRÓN DESARROLLÓ UN TRABAJO SOCIAL Y DEPORTIVO EN VILLLA DE CURA

                                                               

EL NEGRO FRANCISCO MATUTE PADRÓN DESARROLLÓ UN TRABAJO SOCIAL Y DEPORTIVO EN VILLA DE CURA.

FRANCISCO MATUTE PADRON

                                                             Por Oscar Carrasquel


Dentro  de este grupo de personajes populares  de la vida villacurana, durante el discurrir de  la década del 50 del siglo xx, no debemos pasar en silencio el nombre de Francisco José Matute Padrón, conocido cariñosamente entre sus allegados como El Negro Matute. Nativo de Villa de Cura donde vio su primera luz al mundo el 14 de diciembre de 1938. Obviamente lo de "Negro" no es peyorativo, sino la designación familiar desde que era un infante. Fue un hombre muy comedido en su forma de ser pero también de un  ritmo de vida muy activa, y uno de sus principales atributos fue saber lo que vale la amistad y aprender a abrir el espíritu de  par en par a la cultura, a lo social y al deporte en general. Algunas veces escribió poesía.

Conocedor de las primeras letras  en  una escuela “Unitaria” tutelada por la familia Bolívar, con sus maestras queridas y respetadas, las hermanas  Tula, Priscila y Josefina Bolívar,  situada en la calle Urdaneta, conocida también como la "cuadra larga". Y luego culmina la educación  elemental  en la escuela nacional Arístides Rojas. Cursa carrera subsiguiente en el  Liceo Alberto Smith, en cuya institución  prosigue sus estudios de Bachiller en  Humanidades. Por eso la comunidad educativa que  lo trataba muy bien lo llamaban con sencillez y comúnmente “Licenciado Matute”.

Sus padres fueron  don Francisco Matute Ramos, distinguido comerciante, nativo de Ortiz, población guariqueña, fundador en Villa de Cura de un hogar lleno de virtudes, casado con doña Luisa Padrón de Matute, natural de Villa de Cura, mujer de tranquila dulzura, dedicada por entero al cuido y a la crianza de sus hijos. Dos hermanos de don Francisco vivieron en La Villa, uno se llamaba Pablo Matute Ramos y el otro Juan Matute Ramos.  El párvulo Francisco José fue conducido a la pila bautismal  en la Iglesia Matriz San Luis Rey  por  su madrina Clarita Ramos  de Córdova. Su padrino fue el doctor Aquiles Fernández Ortiz,  destacado  cirujano  pediatra radicado en Maracay, además gloria del coleo en Aragua, de los mejores en muchas regiones de Venezuela.

Muchos años pasó su progenitor don Francisco Matute Ramos  abriendo todos los días un almacén de prominente vida comercial en Villa de Cura, un  "Mayor de víveres y licores importados y nacionales” ubicado por la calle Comercio, entre calles Dr Manzo y Bolívar y Villegas,.al lado de la otrora famosa “Casa de los Cuadros”, de los hermanos Luis Rosendo y Juan Bautista Hernàndez Pérez. Muchas veces se le vería caminar a don Francisco Matute por la calle Bolívar y Villegas cuando avanzaba de regreso del almacén para su casa, de lentes gruesos de carey, pequeño de estatura y de paltò de lino blanco. Cuando eso reinaba en nuestra querida La Villa la seguridad. Las personas que lo trataron de cerca dicen que era muy agradable sostener una conversa con el Sr. Matute o la Sra Luisa..

Además del Licenciado Matute,  fueron también fruto de este matrimonio otros hijos nacidos en esta Villa de San Luis de Cura, profesionales prestigiosos y muy apreciados, diseminados en  Caracas, en  Guatire, estado Miranda,  San Juan de los Morros y en el lar aragüeño. La vida nos permitió conocer a: Andreina Matute Padrón, graduada de bioanalista en la UCV; Gisela Matute Padrón, experta en diseño y decoración; Manuel Enrique Matute Padròn, Ingeniero meteorólogo; actualmente residenciado en Caracas; sin olvidar su lar natal: Luisa Cristina Matute Padròn, Secretaria Ejecutiva  y  Luis Rafael Matute Padròn,  mejor conocido como “Pim”, visitador médico. De otra relación llegaron dos hermanas queridas son ellas Olga Virginia Matute y Zenobia Mercedes Matute. Recuerdo que sus hijos  amorosamente llamaron a don Francisco “paito”; fundidos todos en un solo núcleo de afecto familiar.
 
Muy sencillos esta familia, sin vanidades, y especialmente estricta  en eso de la honestidad, la moral, la entrega al trabajo. Yo desde  niño recibí atenciones en su casa, por eso no me resulta difícil   describir y recordar algunas de estas cosas. Es altamente doloroso para el alma escribir que de  los hermanos Matute Padrón, solo sobreviven  Manuel Enrique y Luisa Cristina "Luisita", El apellido Matute después se fue extendiendo en Venezuela.

La residencia que ocupó siempre la familia Matute Padrón en Villa de Cura fue un caserón de portones y ventanales, gruesos pilares, con un  jardín en el centro sembrado de rosas, claveles y jazmines, con cuatro corredores surcados de habitaciones. Hacia la salida tenía  el  “entreportón” y  un zaguán construido de mosaico, situada frente al antiguo hospital doctor José Rangel, sintiendo  la fresca brisa de la arbolada de samanes  de la plaza Bolívar. Históricamente esta casona fue  hogar de los padres  de Amador  Bendayàn, y también  algún tiempo fue residencia del comerciante calaboceño don Damián Álvarez Ramos y su familia, según se oía decir..

Al presente  nos dio mucha tristeza, ya que el terreno donde estaba construida esta hermosa casa bicentenaria; lo que se percibe hoy son  unas grandes vigas de hierro  cercado de planchones  y ventanales de vidrio templado. Se perdió la municipalidad villacurana de la época de lo que ha podido ser un patrimonio histórico para  función cultural,  para provecho de la juventud de hoy. !Que bella hubiese  quedado allí La Casa de la Cultura de Villa de Cura!

Recuerdo que hace unos años el Negro Francisco José Matute Padròn  trabajó para la Dirección de Malariología y Saneamiento Ambiental  en la campaña anti-malaria en prevención del paludismo, desplegada por  Ministerio de Sanidad y Asistencia Social para lo cual fue a tener al estado Apure. Pero como queda señalado su  acción de vanguardia la desarrolló como dirigente deportivo. Su afición e interés personal lo  llevan a  formar parte de la diligencia a nivel del  Distrito Zamora de la recién creada Corporación Criollitos de Venezuela, contando con el esfuerzo  de  Víctor Martìnez Rodriguez, Jesús Rodríguez, Adolfredo Morales, Marcelino Vina, Juan Nieves, Laureano Viana, Gerardo Barrios y otros.

Durante los años que fungió como dirigente del béisbol menor fue  un período muy importante y provechoso para este deporte, figuró como delegado principal en representación del estado Aragua en el Campeonato Nacional disputado en Punta Cardón, estado Falcón. Fue a mediados del año 1966 cuando el equipo villacurano  en representación de la entidad aragüeña se tituló Campeón Nacional Junior de los Criollitos de Venezuela; lo cual hizo que Villa de Cura se convirtiera una vez más en  referencia deportiva nacional, repitiendo la hazaña del invencible Ayacucho Star BBC,  cuando fue Campeón Nacional Juvenil en Caracas en el año 1943.

Como aficionado a la comunicación social fue un cronista destacado, ejerció el periodismo por inquietud  y fue promotor y redactor de un periódico que circuló con nombre propio llamado  “El Villacurano”, de vida temporal.  Seguramente con el andar del tiempo  tal  hecho entrará a formar parte de la antologìa del periodismo del estado Aragua. Me consta que Matute tuvo una ligera incursión en la poesía. Tengo en mi archivo algunos poemas que reflejaban su sentimiento..

Fue un cronista popular -no oficial- de aguda inteligencia provisto de muchos conocimientos y espontaneidad y lo pudo demostrar con sus disertaciones ante cualquier auditorio, porque sobre todo, poseía buena oratoria, y de palabra autorizada dado a intervenir en cualquier reunión.

En algunas coyunturas  el Negro Matute  se  entregaba a trasmitir las  juegos de béisbol  desde la cabina del estadio "Ramón María Acosta", era el pupilo en la narración de don Pedro Ezequiel González... No poesía una  voz potente  pero era muy conocedor de la materia deportiva, lo cual  le ayudaba mucho. Poseía una memoria envidiable para recordar fechas, nombre de jugadores y otros récord  ligados con el béisbol. Recordaba con facilidad  la historia y las hazañas de los gloriosos equipos como El Ayacucho Star, La Criolla y el San Luis, clubes de béisbol que en  antaño  hicieron placenteras las mañanas dominicales en  el campo de La Aduana en Villa de Cura y en varias ciudades del centro del país. Recordaba con lijo de detalles cuando vino Marcos Pérez Jiménez en helicóptero a inaugurar la manga de coleo en la sabana, y también cuando lo llevaban de la mano las hermanas a presenciar los juegos del Ayacucho Star en el cuadro de La  Aduana.

El Negro Matute fue objeto de algunos reconocimientos, placas y diplomas como persona ligada al deporte local y regionalmente. Se nutrió del conocimiento de hombres curtidos que pusieron en alto el béisbol menor en Venezuela como el doctor José Del Vecchio,  presidente del directorio nacional de Criollitos de Venezuela; y de gente tenaz y trabajadora de la misma trayectoria. El Dr Del Vecchio era su amigo personal.

El Negro Matute tuvo la suerte de vivir una época distinta a la actual, fue excelente conocedor de la evolución de su pueblo y de su gente, en aquellos tiempos  cuando su  Villa de Cura natal  era parecido a un triangulo,  y así  fue como pudo recorrer sus calles, sus barriadas y campos que transitó llevando el deporte, captando  talentos que después resultaron ser unas figuras destacadas  en la organización  Criollitos de Venezuela, dando el salto posteriormente al béisbol profesional, algunos de ellos.

Fue aquel escenario, una época de luchas y sacrificios, era menester recolectar entre la gente y comercio: dos bolívares, un fuerte, diez bolívares, y  con estos aportes  aprovechaba para organizar los eventos, viajar y comprar útiles necesarios. Y allí estaba siempre el Negro Matute  carpeta bajo el brazo. Caminaba pueblo arriba y pueblo abajo. Siempre tuvo  una amplia receptividad y apoyo de toda  la comunidad y de parte del comercio local. En todo lo concerniente al béisbol menor allí siempre estaba presente el nombre de Francisco Matute Padrón.

Mi compadre  fue un vehemente soltero, pero no lejos de los amorfos y de las amigas. Permaneció soltero, no dejó descendencia. Matute no fue un hombre de vida sibarita ni libertino, no podemos negar que  algunas veces se “encapillaba” y se las daba por libar sus traguitos. Cosechó en su vida una gran cantidad de amigos que sería largo de enumerar.

Andando el tiempo Francisco “Negro” Matute comenzó a sentir fuertes quebrantos de salud, le diagnosticaron una diabetes con coma progresivo. Muy  a pesar de las atenciones de sus familiares y los esfuerzos médicos falleció el 01 de marzo de 1994 en el hospital Dr José de Rangel de La Villa,. Sus restos reposan en el panteón familiar en el viejo cementerio de la calle Comercio de Villa de Cura. Que en paz descanse el alma del compadre y amigo. Recuerdos emocionados e inolvidables dejó a muchos paisanos el Negro Francisco José Matute Padrón, un extraordinario villacurano..


Oscar Carrasqiel. La Villa de San Luìs de Cura,  febrero  de 2016












domingo, 31 de enero de 2016

EL LAIRÉN LA FRUTA DE MI NIÑEZ







  Por Oscar Carrasquel


        

                                                                
Sin siquiera buscarte,
después de un año de espera,
mi paladar se encuentra otra vez,
con el provocativo lairén.

Una frutica 
que en fiestas religiosas nos visita,
blanquísima su pulpa 
y muy exótico su corazón..

Lo colocan en  bateas de madera
para los montones exhibir
en tiempos de peregrinación

Lo puedo llevar
en  gajos de cuatro o de seis 
atadas por un cordón
.
Vienen ya salcochadas
con un puntico de sal.

Primero retiro su fina mantilla,
después abro su cuerpo 
contemplo abierta su desnudez,
sabe a papita con mantequilla..

Pariente  del  “palo pan”
buscadora de caminos 
es el sabroso lairén

A veces se junta a su lado
la blanda  fruta de níspero, 
madurito como  una flor
por algo son familias
de una misma reunión.

En La Villa, 
a un lado de la catedral, 
muy cerca del doble portón,
con la luz clara del sol
se sienta 
la negrura de Encarnación

Sobre su cabeza 
un floreado pañolòn. 
y blanco y largo su camisón

Durante el amanecer cristalino
de un domingo de  Peregrinación
la busco como un amante
con un abrazo de amor

Contémplote, aventurera,
y te saboreo otra vez, 
rica frutica de lairèn 
porque fuiste la preferida en mi niñez.




La Villa,  enero de 2016




NOTA: En las gráficas la Sra. Cruz Acevedo quien se encuentra vendiendo lairén en la intersección de la calle Carabaño con Av. Bolivar, cerca de Ferreutil. Ella es de Turmero pero nos comentó que este lairén fue cultivado en Choroní.  Que ya los que lo cultivaban en abundancia en Turmero han ido muriendo y sus nietos se han dedicado a cultivar otros rubros o han cambiado de actividad.  Ahora en Turmero se produce muy poco lairén.

Fotos Prof. María Teresa Fuenmayor


jueves, 28 de enero de 2016

DON TOMÀS GARCÍA, EL “CHICHERO” DE LA CALLE REAL

    

Don Tomás García el chichero de la calle Real. Foto tomada del álbum de Ana Lucy Hernández

.
 A la amiga Yessica Herrera

                                                                                 Por Oscar Carrasquel                                                                                    


En la historia  de  chicheros que fueron símbolos  de la Villa de Cura de hace una suma de años atrás, imposible de  olvidar el nombre de don Tomás García; un personaje de extracción popular de mediados del pasado siglo XX. Se dice que poseyó un don especial  para preparar la base y la fórmula propia, y luego vender de forma ambulante la popular chicha criolla en este pueblo. Son incontables las raciones  de chicha servidas, como también de sus andanzas por las calles y su relación de amistad con adultos, jóvenes y niños de distintos sectores sociales que moraron y transitaron por los espacios de la Villa de Cura antigua.

Don Tomás, fue un personaje que se sembró en el sentimiento de todos los villacuranos de una época, dejando el calor de su huella en el transitar por este pueblo. Se dice, y es cierto, que fue uno de los expendedores ambulantes del producto que vendió chicha a medio (o.25) la pequeña, y a real (o.50) el vaso tamaño grande.

Los villacuranos de la época a quienes atendió con diligencia le tomaron mucho cariño y las viejas generaciones le recuerdan todavía en la paz y silencio de la calle Real  o Bolívar, apostado todos los días en una de las esquinas de la plaza Miranda,frente a la placita El Águila, fueron largos años de trabajo despachando su chicha  en el mismo lugar.


Quien  mejor  puede atestiguarlo son las ramas de un viejo  samán ubicado al lado izquierdo de la Iglesia Matriz. Allí  bajo su sombra verde, entre silbos de pericos instalaba don Tomàs  su carro chichero... En ese andar  cotidiano conoció muy bien a un pueblo que entonces era bonito. Para él nada quedaba lejos, ya que hacìa el recorrido hasta el centro con su carrito desde su casa  ubicada por la calle Jaime Bosch, cruce con calle Padre Jimènez. En definitiva don Tomàs García fue un hombre  enamorado de su trabajo y de su Villa, el pueblo que tanto quiso.

Había nacido Josè Tomàs García Mejías (como fue bautizado) entre rìscos altos y pequeños, cerca de un rumoroso caño que corrìa todo el año, en un asentamiento llamado Santa Rosa del Sur, el 19 de julio de 1910. Saldría muy joven en pos de superación, por supuesto, deteniendo su periplo en su próximo destino  la ciudad Villa de Cura.

Fue llamado por sus amigos y devotos clientes simplemente como Tomàs Garcìa. De allà de la sierra del sur también era nativa  su esposa Àngela Pèrez de García, fallecida a los 98 años en La Villa el año 2018. A este matrimonio le nacieron dos hembras: Sonia Margarita Garcìa Pèrez y Flor Marìa García Pèrez. También es su hija natural reconocida Carmen Beatrìz García, su tercera hija la crió desde cuando ella comenzó a traspirar la fragancia del mundo. 


Don Tomás trajeado de impecable liliquiliqui bailando con una de sus hijas

Del mismo modo es placentero reseñar que su vecina por la otra calle, la educadora Milagro Almenar le fue muy grata su amistad, siempre lo nombra en sus conversaciones, porque además de ser amiga de la familia, tuvo la dicha de estar al tanto  de su trabajo,  siempre nos recuerda que, ella y sus hermanas cuando pequeñas, y uno varón, cuando alcanzaban a sentir al chichero pasar por el frente, enseguida lo paraban. Don Tomàs se inclinaba  para  serviles sus porciones de chicha. Reiteradamente. Después seguía su rumbo hacia la plaza Miranda...La brisa le abría la bata cuando comenzaba a pedalear su triciclo por la calle Blanca..


En lo particular,  nos  quedó sembrado  en la memoria  sus rasgos físicos, sus vivencias y su perfil humano... . Don Tomás fue un hombre que no creció mucho, sosegado, hermético, sereno, no  se le observó enfadado nunca, así lo llamaran en la calle "chichero”;  por el contrario, lo celebraba con una sostenida  sonrisa. 

Todas las mañanas se presentaba en la plaza de  pantalones de dril o bluyin azul y una pulcra bata blanca de grandes bolsillos que parecían unas alcancías; usaba cachucha blanca deportiva y otras veces sombrero. De modo pues que toda su vida fue trabajar y es de comprender que con el  esfuerzo y fruto de su trabajo levantó a su gran familia y cosechó muchas amistades. En especiales circunstancias metía su talla en un blanquísimo liquiliqui de sastrerìa y zapatos mocasines.


A todo el mundo en la Villa de Cura de aquella época  le consta que fue un hombre serio, prudente, sereno, por eso cuando promocionaba y vociferaba  su refrescante bebida lo hacía con seriedad y respeto. No se puede soslayar que en algunas ocasiones tenía tropiezos con otro vendedor conocido como Gregorio El chichero,  de su mismo rol pero de carácter murmurador, el cual siempre estaba pendiente de jugarle una broma;  los precios eran iguales,  pero  cada uno  resguardaba su fuero y defendía en paz,  pero con ahínco, su espacio laboral frente a la plaza. Se dice que la confrontación era solo a través gruñidas, y  haciendo refranes.


Durante todo el  tiempo de relación con el público  en Villa de Cura y  con personas de otros lugares, don Tomás García  supo ganarse un puesto en el corazón y el buen gusto de toda una generación; propios y extraños. Cualquier día y hora era bueno para que se apiñara un grupo de gente de diferentes edades al lado  de su carrito y alargaban las manos para solicitar su rica chicha de larga tradición. En Semana Santa y Peregrinación, tanto don Tomás como don Gregorio no se daban abasto.

Se recuerda que este hijo  de Santa Rosa del Sur fue homenajeado por el ejecutivo del estado Aragua,  fue condecorado con la "Orden Samàn de Aragua", premio creado durante la gestión del gobernador Carlos Tablante. La banda en su pecho le  fue colocada por el mandatario en el auditorio del Teatro de la Opera de Maracay el 5 de mayo de 1991.

Pasaron los años y don Tomàs Garcìa comienza a apocarse, ya se había retirado del oficio y estaba bajo la tutela y el cuidado de sus tres hijas. .A la edad de 87 años cumplidos fallece en Villa de Cura el 18 de mayo de 1998 donde descansan sus restos en el viejo cementerio municipal. Tuvimos así la suerte de conocer a este gran caballero cuando la Villa era un pueblo seguro y tranquilo. Se poda caminar sus aceras  sin tropezarse con tarantines de buhoneros.


Diversos vendedores de chicha han aparecido en estos nuevos tiempos por la calle con numerosas etiquetas y fórmulas distintas. Los villacuranos de aquella generación tenemos que preguntarnos : ¿Serà que alguna estas chichas tendrá el mismo sabor de aquellas que  vendían  por las calles en los años 50 don Tomàs García y  don Gregorio García?


Es nuestro deseo rendir por medio de esta reseña un pequeño pero merecido homenaje de recordación a don Tomàs García.  Ojalà  logremos el propósito, para alegría de aquellos que saborearon la especialidad de su chicha,  y mejor para los que poseyeron la dicha de conocer y tratar a este gran caballero. Exactamente ubicamos a este personaje en el marco de aquella Villa de Cura antañona, gentil y apacible que ya se nos escapó de las manos. 

                                                                                                            


Oscar Carrasquel, La Villa de San Luis, febrero 2019





jueves, 14 de enero de 2016

AFRODITA, LA DIOSA DEL ROMANTICISMO

          

                                                      Por Oscar Carrasquel




Envuelta en la sombra de la noche llegas Afrodita.
Elevas tu poder atrevida y descarada,
Tu cuerpo cubierto por un velo de miel
Con la frescura de un amanecer
Surges deseable y deseada de la mar airada
Con la postura clásica de cualquier reina de belleza
Revolcándote de deseos en la espuma 
Envuelta en tu lujuria de antigua reina irracional
Tu belleza fue tan ilimitada
Que fuiste  causa de combate entre los dioses
Tú siempre has de reinar tus mágicos linderos
Dócil sucumbiste ante la fina cadena de Hefesto.




PERFUME DE FLORES


                        María Inocencia Flores de Carrasquel  el 28 de diciembre celebraba su cumpleaños

 Por Oscar Carrasquel

          PERFUME DE FLORES

Recuerdos quedan de la amada calle 
la más larga de mi pueblo,
la casita hundida bajo el follaje de los árboles
de mamonero y cedro
 . 
Era pequeña mi casa materna.
Un ramillete de fragantes florecitas 
se abraza
de los balaustres de una ventana
que hace tiempo no abre..

De rojas tejas y viguetas aferrada,
De caña amarga y fango embarrada.
De cal y almagre,  
pintaban en Navidad su fachada,
Y para el Año Nuevo,
El blanco pálido de una flor aparentaba.

Si hubieses sido una casa moderna,
En su fachada un aviso tuviera,
“Quinta Los Flores”, 
En decoro de mi madre ese nombre luciría
Porque ella llevaba con orgullo FLORES

En todo el  medio del patio
Un jaüey de agua existía,
Contemplo todavía
por toda su orilla
Un mercado de flores y frutos.

Petunias, trinitarias, guayabitas
tomate "cagón"
Y unos helechos colgantes 
Estallaban como un collar de luceros
Por aquella mansión de recuerdos.

Las plantas las irrigaba
Las manos de un corazón canoso,
Anciana y doblada aquella tía-abuela
Venida de una familia botánica calaboceña
Su nombre :DOMINGA MADERA.

El patio  rodeado de una alambrada,
Allí volaban las paraulatas 
con el sol de las mañanas
Llegaban a una enredadera
A pinchar las semillas de cundeamor .

Y al hablar de su estética figura,
En el lado derecho del alero
Colgaban unos potes-floreros

A lo largo del  paso del tiempo 
mi casita presumida 
se llamaría  Perfume de Flores.




La Villa,  28 diciembre 2016

jueves, 7 de enero de 2016

SEMBLANZA DEL“BASURELIO”




 Por Oscar Carrasquel

Un día martes de diciembre de jolgorio navideño, parecido a todos los días, visitamos este portento donde se respira un olor a cosas  antiguas. Digamos que volvimos después de una larga ausencia. Abordamos un pequeño autobús frente a la plaza Bolívar y lentamente fuimos subiendo por una empinada calle. 

 En todo el  frente, se alza un cerro alto, brillante,donde llegan del cielo pájaros y papagayos. Lampiño, parece que San Isidro, al igual que al habitante del sector,  no le manda agua nunca. Cuando uno se va acercando se siente la poesía. No hay que abri rpuertas para acceder hasta el  BASURELIO.El poeta Elio y yo traspasamos una cortina como un espejo,  nos perdimos lentos por un estrecho pasillo semi oscuro, en aquel ambiente donde uno se cree dentro de la bodega de una abandonada embarcación.

De unos armarios de metal brota el silencio y la soledad de unos vetustos archivos. En algunos rincones no hay luz, pero no importa, el poeta se alumbra con la luz de las luciérnagas. De repente me tropiezo con el mueble de un tocadiscos anticuado. No hay necesidad de agacharse. El poeta Elio es de aspecto hidalgo, con su cara redonda, siempre sonriente, con unos lentes que apenas  sostienen su gruesa nariz.Posee la frescura del humor. Cojea de una pierna y  hace años sus rodillas batallan con la ira de los dolores, y al igual que Leoncio Martínez “Leo”,sostiene su macizo cuerpo con un bastón al caminar. Esto no le resta en nada su innato entusiasmo. Las gruesas manos como empapadas de salitre de tanto mover cajas en aquel cuarto donde vive su  romanticismo de poeta.La casa es de paredes de cemento y la entrada con materos guindados con  sus cepas arañando las paredes. La casa aireada por una alameda que hay al frente.Su mujer es  de Los Hurtado, una llanera barinense de ojos almendrados;ella sale de la cocina con sendas tacitas de guayoyo, cuyo  aroma traspasaba el dintel de entrada. Desde hace tiempo la vivienda, además de casa de habitación es museo. 

Pasamos un buen rato conversando, contemplando libros, revistas, periódicos de rubio papel, discos con música sagrada,  sublime,  también   de rokola bullanguera, retratos,archivos macizos, botellas y corotos viejos. Hurgamos en aquellos archivos.  Carlitos Gardel y Renny Otolina cuelgan pegados de una pared con un soneto original de Elio. Yo pude leerlo y releerlo  y quise alargar mis manos para tocar su lírica. El poeta se quedó bebiendo sus horas de meditación arrellanado en un mueble de mimbre. De cerca lo sigue “Aníbal”,  un gatico bribón  de lo más tranquilo que vigila la entrada para impedir que  se acerquen los roedores. Luce en sus ojos que el felino se alimenta de sardinas y no de ratones. Aparece y desaparece  Héctor Ramón Rivas, da gusto  el poeta llanero, catire,de ojos grandotes,se aprendió de memoria “La Silva Criolla”; tiene anécdotas y  chistes como para llenar un libro.

Me detuve, esperé un rato, me despido porque me estaban esperando, y  salí por el porche con mi gorrita de visera y abordé de regreso el rugido de fiera del viejo ómnibus, que irrumpe cruzando la boca calle colina abajo, para regresarnos nuevamente a la parada del Provincial.


                                                                         




La Villa de San Luis, 30 de diciembre de 2015

domingo, 27 de diciembre de 2015

APUNTES SOBRE LA TÍPICA ALPARGATA "DE MARCA" EN VILLA DE CURA

   
En la imágen: Don Julián Rojas, experto en tejido, montura y fabricación
de preciosas alpargatas villacuranas (Nos acaba de dejar pues el viejo artesano falleció en su pueblo natal Villa de Cura, el 30 de abril de 2019, paz a su alma) OC/

APUNTES SOBRE LA  ALPARGATA DE "MARCA REGISTRADA"  EN VILLA DE CURA


Por Oscar Carrasquel



Suelen subrayar los ensayistas que la fabricación de alpargatas no es tan antigua y mucha. razón tienen. Enfatizan que  surge   en la República de  España a partir de la primera década del siglo XX. También  se atribuye su originalidad a los países árabes, debido a la situación inestable vivida como consecuencia de la segunda guerra mundial. Al Poco tiempo este trabajo manual se fue  expandiendo a los países de América, principalmente Perú,  Argentina, Colombia y Venezuela.

En las décadas de los años 30 y 40  fue muy común el uso de la alpargata  en Venezuela. Hasta  los años 40 estuvo muy restringida la venta de zapatos manufacturados en el país. La alpargata  se usaba  en  la vida cotidiana y resultaba   una solución para el habitante del campo, pero igualmente era calzado diario por la élite de la ciudad. La gente la usaba no solo por  comodidad en los pies, sino fundamentalmente por su bajo costo y durabilidad.

Hace muchos años  en La Villa de San Luís  la alpargata fue un flamante calzado, hasta el punto que era muy común  ver en la calle  a un ganadero con una faja de pesos, vestido de liquilique nuevo, leontina de oro sobre un ojal de la blusa, sombrero Borsalino, bien perfumado y calzado de alpargatas de suela y capellada.

La decimos con propiedad porque de allá venimos, de haber sido muchacho escolar de alpargata diaria, ya que los zapatos   eran para uso de los domingos y días de fiesta. El resto de la semana permanecían guardados en una caja de cartón.  Las damas calzaban  una alpargata  completamente cerrada  de color negro llamada “Chinela”, confeccionada  en tela. . 

Yo recuerdo que en los años 40 y 50 funcionaban en Villa de Cura alrededor de una docena de alpargaterías de "marca registrada". La más grande y  emblemática era  del sello “El Cometa”, fundada por don Enrique Flores, un catire, estirado y desgarbado,  comerciante y dirigente deportivo; empleaba alrededor de 20 operarios independientes;  en  la faena había como una especie de hermandad, acostumbraban a gastarse bromas y a ponerse sobrenombre, echaban sus chistes, establecida en la calle Comercio, en lo que hoy se conoce  como arepera “La Única”.

Por la calle Comercio se  localizaba "El Cometa" de don Enrique Flores; “El Abanico” de Rafael Correa; y  ”El Cojo” de Celestino Parra,  y siguiendo la misma acera “La Mano” creada  por don Norberto Ramón Vásquez;  “El Sol  de don Rafael María Martínez, en la calle Páez; “El Esfuerzo” de don Leandro Nieves, ubicada en la calle Bolívar y Villegas; “El Caballo” propiedad de don Arturo González; “El Ancla” de don Juan Pablo Álvarez, en la calle Real o Bolívar. En la esquina de la Rivas Castillo con calle Real estaba la "Alpargatería PF  de don Pablo Flores. En la calle Urdaneta entre Bolívar y Comercio estuvo Alpargatería "El Satélite" propiedad de don Esteban Vera. A todas ellas se agregó “El Martillo”, fundada en  la subida de Los Colorados por don Alfredo Gutiérrez.. Lo cierto es que no se conseguía en otro sitio de Venezuela un calzado de calidad superior a la alpargata villacurana de "Marca Registrada", troquelada legalmente.

De acuerdo con datos que me aportó el maestro Julián Rojas, un promedio de cuatro docenas de pares de alpargata, cosía y entregaba diariamente un operario  a cambio de un salario modesto, a punta de aguja, lezna, rule, y golpes de maceta. Trabajo entregado, trabajo pagado.

Era muy raro en esos tiempos encontrar en el barrio Las Tablitas una persona que no hubiese desempeñado el oficio de alpargatero. Llamaba la atención la existencia de mujeres cosedoras de capelladas, taloneras y tiras laterales de las cuales vale recordar a doña Margarita Picot de Rojas y la señora María Eugenia Morgado, entre muchas que desempeñaron el oficio..También se habló de dos mujeres legendarias, únicas que alcanzaron el rango de  "oficial 1" en Villa de Cura, la señora Genoveva Ortega de Ybarra y. doña Lucrecia Cusati, de familias arraigadas en la calle Paez y el barrio Las Tablitas.
.
Por espacio de muchos años estas fábricas de alpargatas surtían a todo el comercio mayorista y menor, no solo  de Villa de Cura y pueblos colindantes, sino también a  todo el llano apureño y guariqueño,  a través de agentes viajeros de los almacenes y alpargatarías. Surtían además a los Valles de Aragua.

Las alpargatas fabricadas y distribuidas por  estas pequeños comercios, llevaba troquelado en la base de la suela el sello de la fábrica, con el fin de  identificar su procedencia, troquelando igualmente  la talla.. En cualquier pulpería de esquina de nuestro pueblo un par de este calzado no llegaba a valer más de tres reales (1.50). Hoy en día se consigue una alpargata parecida a la antigua pero de suela de balatá  por un precio muy alto.

Hubo muchos operarios independientes cabezas de familia que tenían alpargatería en un espacio de sus propios hogares y que adquirieron por parte de sus colegas alpargateros  el distintivo de “fogoneros” por su tesonera lucha;  Julián Rojas, vecino de  “La Tigrera” fue un reconocido  “fogonero”. A ese grupo de admirados y respetados caballeros pertenecieron Ernesto Rojas, Felipe Vargas, José Domingo Hernández el popular "machuca", Ramón Díaz, Francisco Agráz, Lucio Agráz, Julio "negro" Criollo, Jesús Maury, Manuel Luna, Arnaldo González, Mateo Vargas, Juan Nieves, Samuel Flores, José Ramón González "cuellito", entre otros. Una frase y una mención muy común de antes era: "La mitad de La Villa trabaja la algargatería".

Las piezas que integran  la confección de una  alpargata  artesanal son la planilla de suela, la capellada de pabilo tejida en telares de gancho o crochet,  una talonera en forma de de semi aro, más dos tiras laterales hechas en un telar de madera accionado con la punta del talón, aunque también la capellada fue hecha con dibujos a colores (tramados) y  la denominaban “capellada calada”.

La materia prima era el cuero de ganado curtido  de donde sale el trazado de la plantilla para la alpargata,  provenía este material de la "Tenería El Águila”, ubicada al  comienzo de la llamada recta de Cagua, que igualmente proveía de materia prima a las talabarterías de Villa de Cura.

En aquellos días se echaban a rodar por esos caminos de Guárico y Apure los vendedores viajeros de la alpargata villacurana para Guárico y Apure,  Luis Rojas "cabeza fresca"; Ernesto Rojas, quien conducía una camioneta panel chevrolet, aun vive casi centenario en la población de Santa Cruz de  Aragua. El gordo Ceferino Castillo del barrio La Represa, fue vendedor independiente  en una camioneta cerrada tan anciana que en 1948 fue patrulla policial en La Villa.
 
El  artesano Pablo Rondón me contaba que corriendo los últimos años de la década del 40, los trabajadores de la alpargata se unieron y crearon para obtener reivindicaciones laborales en La Villa, sin mucho aspaviento, el Sindicato de Trabajadores de la Suela; y de este gremio de trabajadores surgió un aguerrido equipo de béisbol amateur bautizado “Sindicato de la Suela”, de actuación exitosa en todo el estado Aragua.  Aún resuenan en la memoria el nombre del manager  José Arnaldo González, y destacados   jugadores entre ellos  Pablo Rondón, Evelio Acosta, Carlos Acosta, Dimas “chivo” Sambrano, Jesús Sambrano, Manuel Luna, Marcelino Alvarado, Carlos Flores, Eduardo Rodriguez "conejo",  Leopoldo Figueroa  y el “gato” Alberto Pérez.

En los años 70  fue extinguiéndose la esencia natural de las alpargatas en Villa de Cura;  el mercado  se fue proveyendo de  zapatos de procedencia industrial.  En  los años 50  comenzaron a llegar  los fabricantes manuales  de zapatos de patente.  En La Villa  me acuerdo de  algunos zapateros muy conocidos en el pueblo llamados: Antonio Martínez, Carlos Gallo,  su hijo Críspulo Gallo, además de  Giuseppe Socco.

La popularidad de la alpargata  en Venezuela fue un tema tan generalizado, que hasta  encontró  su componente  y ocurrencias en  el campo de la política, lo cual fue expresado de varias maneras; por ejemplo, durante la campaña presidencial del maestro Rómulo Gallegos el 47, a los partidarios de Acción Democrática,   despectivamente los llamaban “alpargatùos”, por sus contrincantes.  Igualmente existió un presidente llanero Luis Herrera Campins muy refranero; cuando el mandatario avizoraba una situación económica difícil,  acariciaba  un aforismo muy vernáculo que decía: “A comprar alpargatas nuevas porque lo que viene es joropo”. La verdad es que había tiempos malos pero pasajeros.

Todo el logro y rigor de la alpargatería en Villa de Cura,  no fue hecho de un plumazo, ni se debió  a la iniciativa de personas ricas o de magnates, ni ayudados por los gobiernos de turno, sino por el propio esfuerzo de hombres y mujeres trabajadores   que  tuvieron que despegar solos sin ayuda de nadie y sacaron adelante esta pequeña industria artesanal cuando Villa de Cura más necesitó de su concurso, en unos tiempos sumamente difíciles.

                                                                                      
Oscar Carrasquel.  La Villa de San Luís/ 2015. Reeditado/2021

martes, 22 de diciembre de 2015

MIS NOCHES



                                                             Por Oscar Carrasquel






Mis cobertores  
resguardan mis  noches.
Ellos conocen mis secretos
Y protegen mis oscuridades.

A veces 
arrullan mi sueño
en los últimos rayos de la noche.

Lentamente
mientras agoniza la noche
se oye
el quejumbroso canto  de una soisola  
.
Amo 
el vuelo de una golondrina
de ansiada fuga
y el trino de una paraulata
cuando desgrana la aurora

Ella, la paraulata
al través del cristal de mi ventana
me hace regresar 
al fantasma de mi infancia,
y cada trino me lleva 
a inventar un nuevo sueño.



La Villa de San Luis, diciembre 2015






miércoles, 16 de diciembre de 2015

MI BLANCA CABELLERA




 Por Oscar Carrasquel


Cuando de repente al espejo me arrimo
Yo  mi cabellera blanca la  miro.
Parece ahora una tímida sombra,
Como si el remoto tiempo
En explosión de cenizas la convirtiera.

Son también espigas luminosas
Que afloran del antaño huerto.
Ellas no me impiden leer un libro
Ni me impiden escribir un verso.

Yo de seguidas con un retrato 
De mis  veinte años la comparo:
Tenía el color mi cabellera  umbría
De una nube de espectacular brillo
Tendida en un sueño de mediodía.

Navidad, 2015


La efigie brotada de un pastel, es una ocurrencia de Belín Anare y  Milagros Sánchez.
.

viernes, 11 de diciembre de 2015

LUIS FELIPE, PEQUEÑO ACTOR


  Por Oscar Carrasquel


Luis Felipe, interpreta a un extravagante caballero de la Caracas vieja, con un look a la usanza de los años 20, 30 y 40 .Traje color negro, camisa blanca y corbata de lacito; bandas elásticas  apoyadas sobre los hombros para sostener unos pantalones que ninguna vez parecían cortados a la medida. Lo que utiliza sobre su cabeza es lo que entonces se denominaba popularmente  “camarita”,  que era un distintivo elegante que usaban los caballeros en sustitución del sombrero. (Actualmente lo utilizan como distintivo los integrantes de la banda criolla “Los Antaños del Stadium”). 

El calzado era de color negro o de doble tono.  Todo un personaje  real caracterizado artísticamente por este niño que apunta a ser un verdadero actor. Lo que mejor lo identifica es el maquillaje,  la parodia y la pose que sugiere la autenticidad del típico personaje. Por otro lado es digno de alabar la calidad artística y profesional del fotógrafo Josman Pereira, a quien nos atreveríamos a catalogar como un semimago operando  la cámara de fotografía. La foto debería quedar como una huella bajo el azulado cielo villacurano para la infinidad del recuerdo.


La Villa, diciembre 2015



COMENTARIOS:

Yeslany Lugo Que bello luis felipe eres tu????
 8 de diciembre a las 8:09

Yeslany Lugo Parece modelo!!!

Maria Teresa Fuenmayor Yeslany, sì, es Luis Felipe. Tremendo fotógrafo que es el Prof. Josman Pereira
 9 de diciembre a las 18:19

Yeslany Lugo es que quedó perfecto!!!!y esa pose guao!!!

Gipmar Martínez Que bien excelente fotografía.
 9 de diciembre a las 19:23

Espiri Contigo EXCELENTE MI ORGULLO Y MI FUERZA PARA SEGUIR ADELANTE

Arianny Quintero Quedo muy original 6 de diciembre a las 12:40

Loriany Romero quedo chevere ! ...
6 de diciembre a las 13:18

Antonio Marrero Jajaja si
 7 de diciembre a las 20:22

Raquel Marin el muñeco de la ciudad!!!!
 7 de diciembre a las 21:27

Aura Esther Ramos Morillo Lindo Luis felipe.

Deigenis De Arias Un beso al guapísimooo de luis felipe...

 Josman Pereira Tiene una gracia única y el vestuario le quedaba muy bien.

Orlando Aristigueta
17 de diciembre de 2015, 10:21
EXCELENTE PUBLICACIÓN. MIL BENDICIONES A TODOS LOS QUE HICIERON POSIBLE ESTE HERMOSO TRABAJO, MUY AGRADECIDO CON DIOS Y CON TODOS USTEDES, GRACIAS

Rosana Hernandez Pasquier Lindo mi querido Luis Felipe.