sábado, 20 de junio de 2015

"El RENCO" JUAN VIDAO, VENDEDOR DE POLLOS Y GALLINAS


























                                                       

Por: Oscar Carrasquel
Villa de Cura, estado Aragua

La estampa que hoy viene a mi memoria proviene de un pasado lejano vivido en el terruño solariego más o menos de mitad del pasado siglo.
Me refiero a los tiempos cuando no era menester meterse buena parte del día bajo el sol, en una fila, para adquirir un pollo.

"El Renco" JUAN VIDAO fue uno de esos hombres ampliamente conocidos que se lanzaba a pié vendiendo pollos y gallinas por las cálidas y solitarias calles de La Villa.
Claro que en aquellos tiempos estas aves de corral se criaban realengas en los solares de empalizadas  y las familias aprovechaban su carne y huevos para consumir o vender en el vecindario.

Hasta por ahí en los años cincuenta era costumbre ver a "El Renco" JUAN VIDAO, andar por las calles con una alargada vara cruzada por su cabeza, cargada de punta a punta de gallinas caseras, todavía en plumas. En el palo cabían más de media docena de éstas gallináceas.

-"¡Llevooo pollos y gallinas... !"

Este era el grito que se escuchaba  en su rumbo cotidiano  aquellos días de silencio y paz pueblerina.
Un bolívar costaba cada pollo y las gallinas pirocas , jabadas, negras y patarucas , dos bolívares la unidad.

Los Colorados, La Represa , Aragüita  y Las Mercedes, eran entonces los linderos de la ciudad, y donde más buscaba "El Renco VIDAO"  a sus compradores.
Tengo la sensación que este no fue el único oficio desempeñado por este emblemático personaje villacurano  para escaparse por momentos de la pobreza; pero yo, muchacho que observé de cerca su fervor, puedo recordar que adquirió renombre y fama en toda La Villa, en el noble oficio de vendedor de gallinas, de manera ambulatoria, por las calles de la histórica población.

"El Renco Juan" - que así lo llamaban porque cojeaba de la pierna derecha - fue un hombre preocupado por su gente, acostumbrado, según me dijeron, a realizar, sin horario, cualquier otra faena. 

Casó con una dama villacurana de su misma fibra. A su numerosa descendencia le quedó orgullosamente el ejemplo de su honradez  y verticalidad ciudadana.
Muchos años más adelante el hombre se encontró inevitablemente con el golpetazo de la muerte, pero su desempeño laboral y su nombre aún perdura en la memoria de las viejas generaciones de villacuranos.

Enero 2015.

Sitios web de las imágenes:
https://gpcaracas.wordpress.com/tag/gallinas-picatierra/

http://avesdec.blogspot.com/2013_05_01_archive.html

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